Los límites del cuerpo

Por: Juan Ónimo.

Juan Ónimo

29 de septiembre de 2020

Amigos de la Revista Paso al Paso,

Es curioso que precisamente hoy, el día de la danza, celebramos cuarenta días y cuarenta noches de movimiento limitado. El espacio y el tiempo, dos conceptos que siempre había considerado mis aliados, hoy me desafían en todos los campos de la vida: escucho sus carcajadas mientras intento trotar en una baldosa, mientras estiro mi cuerpo en el sofá o cuando una clase virtual se ralentiza por efectos de la conexión a internet. Envidio la libertad de los árboles que hay al otro lado de la ventana: ellos se mueven con el viento sin esta necesidad de desplazarse, transitar y encontrarse con otros.

Hoy, el día de la danza, ratifico que la vida es movimiento. Que el mundo que podemos conocer y reflexionar es del tamaño que recorren nuestros cuerpos y que solamente por medio de ellos podemos aprehender lo que nos rodea ¡Cómo se ha vuelto de pequeño el mundo en cuarenta días!

Dicen que la creatividad se alimenta de movimiento o de obstáculos. A falta de lo primero, nos queda lo segundo. Explorar la danza posible en la cotidianidad, bailar en el teatro de los ceros y los unos, imaginar los cuerpos de los que estamos distantes. Estamos obligados a considerar las posibilidades de nuestras prácticas más allá de lo que hasta hoy conocíamos: contrario a lo que puede parecer, la danza es hoy más vigente que antes, porque la situación que vivimos necesita ser reflexionada por medio del movimiento.

Acompañado solo por estas reflexiones, que me pican por todo el cuerpo, los saludo desde el confinamiento,

Juan Ónimo.

Por: Juan Ónimo.

Juan Ónimo

29 de septiembre de 2020

Amigos de la Revista Paso al Paso,

Es curioso que precisamente hoy, el día de la danza, celebramos cuarenta días y cuarenta noches de movimiento limitado. El espacio y el tiempo, dos conceptos que siempre había considerado mis aliados, hoy me desafían en todos los campos de la vida: escucho sus carcajadas mientras intento trotar en una baldosa, mientras estiro mi cuerpo en el sofá o cuando una clase virtual se ralentiza por efectos de la conexión a internet. Envidio la libertad de los árboles que hay al otro lado de la ventana: ellos se mueven con el viento sin esta necesidad de desplazarse, transitar y encontrarse con otros.

Hoy, el día de la danza, ratifico que la vida es movimiento. Que el mundo que podemos conocer y reflexionar es del tamaño que recorren nuestros cuerpos y que solamente por medio de ellos podemos aprehender lo que nos rodea ¡Cómo se ha vuelto de pequeño el mundo en cuarenta días!

Dicen que la creatividad se alimenta de movimiento o de obstáculos. A falta de lo primero, nos queda lo segundo. Explorar la danza posible en la cotidianidad, bailar en el teatro de los ceros y los unos, imaginar los cuerpos de los que estamos distantes. Estamos obligados a considerar las posibilidades de nuestras prácticas más allá de lo que hasta hoy conocíamos: contrario a lo que puede parecer, la danza es hoy más vigente que antes, porque la situación que vivimos necesita ser reflexionada por medio del movimiento.

Acompañado solo por estas reflexiones, que me pican por todo el cuerpo, los saludo desde el confinamiento,

Juan Ónimo.

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Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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