Jorge Holguín Uribe (1953-1989)

En un vaivén oscilante, entre las palabras que se quedan cortas para describirlo, y las palabras que lo podrían aprisionar en categorías innecesarias; transitamos para  invocar a Jorge Holguín Uribe. Digamos que este texto es una invitación para que cada lector comience la aventura de conocerlo, reconocerlo, recordarlo…y recomponer las infinitas enseñanzas que ha dejado. El mundo necesita personas soñadoras, imaginativas, experimentales y colmadas de humor como él: Sapiencia y bondad en un solo cuerpo.

Matemático, actor, mimo, bailarín, coreógrafo, escritor, fotógrafo, pintor, y dibujante de cómic. Su obra es poco conocida en Colombia, porque como muchos, migró fuera del país para poder crear y vivir de la danza. Polifacético, inspirador, transgresor de lo convencional, mago del arte total.

Jorge Holguín Uribe nació en Bogotá y se graduó en matemáticas puras de la Universidad Javeriana con la tesis “Arte y matemáticas”. Paralelamente conformó un grupo de teatro, hizo exposiciones de fotografía y pintura. Su vida fue una permanente expresión de sentimientos, ideas y sueños a través del arte, sin detenerse un momento; tejiendo extremos tan dispares a través de la danza teatro, la ilustración y la literatura; con un fervor iniciático hacia las matemáticas. “Me interesé por la Dinámica de los Grupos y el Análisis Transaccional en mi posterior viaje a Buenos Aires…trabajé a mi regreso a Colombia en Incolda y en Asesoría de Comunicación Social, Presidencia de la República. Colaboré en Bogotá en una firma de Arquitectura y fui profesor de Matemáticas en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana hasta 1976.”

Luego en 1976 viajó a Canadá donde estudió un Magíster en Estadística, y publicó su primer libro “Private dances” (1982). Participó en periódicos y nunca abandonó su interés por la fotografía y la pintura. En Vancouver obtuvo un grado múltiple en Artes de la Representación y allí conformó su grupo de danza teatro. Como viajero eterno, continúo su formación en Bonn y luego en Dinamarca, lugares donde también fue profesor de danza; siguió su trabajo como director y se presentó en múltiples teatros como también en la televisión danesa.

En uno de mis viajes a Colombia, en 1985, me presenté con “Solos” en el Museo de Arte Moderno de Medellín y en Skandia y en La Mama en Bogotá… con un grupo de danza formado en Medellín con María Sara Villa, Mónica Bustamante, Fernando Zapata y Gustavo A. Llano, nos presentamos en la Universidad de Medellín y en el Festival del Palacio de Invierno de París.

-Jorge Holguín

Se definía como bizarro, y disfrutaba que pareciera incomprendido. Su obra “Solo” o “Espectáculo para un solo actor” contenía un alto grado de humor, simple, minimalista, con pequeños cuadros, los cuales se convertían en tragedias colmados de ironía, acompañados por música popular latina, tango, reggae, salsa y rancheras. Sus temas cotidianos, mitológicos o de leyendas colombianas, se impregnaban de los símbolos y gestos que lo hicieron único. “Gracias a Silvia Rolz, dice Jorge Holguín, es posible encontrar bailarines bien entrenados en Medellín…igualmente él abrió nuevas perspectivas de la danza-teatro en el medio y es bastante exigente porque busca todo lo contrario a lo tradicional o ultramoderno. Más que seguir una vanguardia, está tratando de definir un estilo distinto” .

En comentarios descritos por él para el diseño y justificación de su obra “La Patasola” presentada en Medellín, explica que su interés por las danzas tradicionales de Colombia era llevarlas a un campo más universal, “nació de los problemas que trae consigo el escuchar un bambuco con violín o el ver una danza indígena con trajes carnavalescos” . Para él, nuestra mayor riqueza era la diversidad, era un problema entonces de esencia y forma, las cuales explicaba por medio del retorno a sus orígenes. “La danza colombiana, en contraste con el carácter que generalmente se asigna al pueblo colombiano, es una expresión interior con la cual no se busca entretener una audiencia. Las danzas de la montaña son bailes un tanto hipnóticos y repetitivos que se hacen interesantes por su continuidad y pequeñas variaciones” . Con su herencia de trance y comunión por las danzas africanas, Holguín rescató el carácter ritualístico en la danza, liberándola de la parafernalia y dejando sólo lo puro, su íntima esencia. 

Entrevista de Jorge Holguín con Pilar Castaño.

Y de momentos intimistas, sus diarios son una vívida expresión de cada acontecimiento de su vida, descritos con humor y serenidad, con la franqueza de quien sabe que ha visto la ventana del umbral hacia la descorporización; ilustrados a pulso donde el gesto de la mano deja reposar en la imagen el temblor de llevaba por dentro su cuerpo. Diarios, manuales, ilustraciones, cuentos ficcionales…su literatura viaja del cuerpo a la danza y regresa al papel dejando grafías de ambos. Sus escritos son para releerse, cada uno es una acción experimental casi performativa entre danza y escritura, entre teatro y plástica, entre el arte y la liberación de un cuerpo. No solo en la forma retumban sus libros, sus ideas, contundentes y simples fluyen hacia la reflexión de una estética, y una vida hecha arte.

Entre sus frases preferidas “estar siempre del lado de las minorías” como también “¿qué puedo hacer para que te sientas mejor?” dan cuenta de su generosidad, apertura y grandeza creativa que nunca abandonó y fue su pilar para soportar, por medio de su humor, una dolorosa enfermedad. Fue un ciudadano del mundo, con un sentido estético depurado y una curiosidad infinita para aprender y tomar lo mejor de cada momento, expresión, obra, ciudad, persona, palabra…otra frase clave para componer sus obras: “Es necesario encontrar lo triste dentro de lo cómico y lo gracioso dentro de lo trágico”. Jorge Holguín trazó el camino de las técnicas de improvisación para la danza y la fusión entre técnicas de entrenamiento actoral para la danza.

Su magnetismo y frenesí para crear y permitir que en el acto creativo confluyeran las artes y la ciencia, es un legado, entre muchísimos, que nos deja. Recomendamos hacer lectura de su libro: Las danzas privadas de Jorge Holguín (2001), del cual se encuentran en ejemplares en la Biblioteca Pública Piloto y en la Biblioteca de Comfenalco, en Medellín.

Por ahora, suspendemos este texto con una reflexión de su mamá Mariluz Uribe de Holguín, quien continuó y puso en “escena” la memoria y sobre todo las ideas de su hijo.

Educadores Ciegos

Por: Mariluz Uribe de Holguín*

Cuando mi hijo nació, en los años cincuenta, se usaba que los padres «educáramos » a los hijos y les enseñáramos todas las cosas posibles. Yo hice lo que leí que se debía hacer y que en casi todo punto era diferente de lo que se había hecho conmigo. Grave error fue no seguir lo que me indicaba mi corazón. Éste no se equivoca. Hoy escribo estas líneas para despedir a mi hijo y para que sirvan de advertencia a los padres que todavía quieren imponer sus principios en lugar de aprender de los niños, seres puros que nacen con toda la sabiduría auténtica en sus mentes limpias, desprovistas de prejuicios. Muchos años más tarde, en realidad un año antes de que mi hijo muriera asistí al ensayo de una de sus obras de teatro-danza, la única autobiográfica, en la cual contaba su historia desde la niñez. Aparecían en escena unos personajes que llevaban anteojos negros y bastones de ciego y que trataban de conducir al joven dando tumbos por la vida.

Le pregunté a él que significaban esos personajes y me dijo: «son los educadores que son todos ciegos». Fue la única velada crítica que recibí de él durante toda su vida. Sin embargo luego quitó esta escena de la obra, por más que le rogué que la dejara pues era muy impactante. La escena me llegó muy hondo y aprendí mucho, aunque ya muy tarde. La pieza continuaba desarrollándose mostrando la época de auto identificación, estudios, problemas, viajes, amores y amistades hasta la enfermedad que sufrió y que en la pieza el actor representa con mucha elegancia y acierto, sonri endo, llorando, cayendo, arrastrándose, cansado, dejándose llevar y apoyándose en personas que le dan ayuda, o lo desayudan. Varias veces lo llama la muerte y él se niega a irse con ella porque todavía tiene muchas cosas que hacer, escribir, aunque ya se esté paralizando, para dejar las memorias de su enfermedad que son un testamento espiritual y una forma de acercarse a la muerte con humor. Organizar sus innumerables obras de teatro, sus coreografías comenzadas en su estadía en Vancouver, para dejar una obra completa que su amiga y colaboradora Kathryn Ricketts continuará dirigiendo para su grupo de teatro-danza en Dinamarca y que podremos ver en Colombia en el II Festival de Teatro.

La pieza a la que me he referido, tan punzante y dramática se llama ‘Una vida más’, y con el título en español fue presentada en los escenarios de Copenague. Al final el actor se deja llevar por la muerte cuando ya se siente muy fatigado e impedido y le parece descortés permanecer vivo. Hoy me doy cuenta de que si desde el principio yo hubiera aprendido de Jorge poniendo mi inteligencia y mis sentidos alerta desde que él estaba en la cuna, la vida hubiera sido más grata, más fácil y más larga para él y para todos nosotros. Pero los padres y las madres somos pretenciosos y siempre creemos tener toda la verdad. El darme cuenta de que esto podía no ser así, me llevó a estudiar psicología a los casi cuarenta años, tenía que haber otra respuesta, las cosas no podían ser como se decía que eran. Encontré demasiadas respuestas diferentes y todavía no sé cuál es la acertada. Mucho he aprendido con mis propios pacientes y ellos conmigo, pues cuando me piden «un consejo», nunca se los doy, sino que les pregunto qué les dice su corazón y por qué no pueden idear una respuesta nueva sin acogerse a lo establecido. Cuando me llevan niños a consulta los despido y ruego que me envíen a los padres. Muchos no van, yo solamente me digo «si supieran». Pero es cierta la frase de Montaigne: «Si la juventud supiera, si la vejez pudiera». Que la huella de Jorge, prudente y gentil, no se pierda, si yo hubiera captado todo lo que él estaba listo para dar, hoy estaría más capacitada para seguir viviendo y para atravesar lo que me ha venido tocando. Pero como él anotó una vez tenía «cosas para las cuáles el mundo aún no estaba preparado» y yo menos que nadie. Qué tristeza.

*Tomado de la página web desarrollada por su su madre como homenaje, como un lugar de encuentro de su memoria, de quienes lo amaron, como un lugar de resistencia al olvido; es una visita obligada querido lector, tómese su tiempo, disfrute cada palabra, lea sus libros, báilelos y deje que su corazón se despliegue con la vida de este gran maestro y el amor su madre.

En el año 2011 el Teatro Matacandelas en compañía de Mariluz Uribe de Holguín y muchísimas personas que entregaron su corazón, llevaron a escena “Las danzas privadas de Jorge Holguín”. Recomendamos visitar esta página para encontrar parte de la memoria.

 

En un vaivén oscilante, entre las palabras que se quedan cortas para describirlo, y las palabras que lo podrían aprisionar en categorías innecesarias; transitamos para  invocar a Jorge Holguín Uribe. Digamos que este texto es una invitación para que cada lector comience la aventura de conocerlo, reconocerlo, recordarlo…y recomponer las infinitas enseñanzas que ha dejado. El mundo necesita personas soñadoras, imaginativas, experimentales y colmadas de humor como él: Sapiencia y bondad en un solo cuerpo.

Matemático, actor, mimo, bailarín, coreógrafo, escritor, fotógrafo, pintor, y dibujante de cómic. Su obra es poco conocida en Colombia, porque como muchos, migró fuera del país para poder crear y vivir de la danza. Polifacético, inspirador, transgresor de lo convencional, mago del arte total.

Jorge Holguín Uribe nació en Bogotá y se graduó en matemáticas puras de la Universidad Javeriana con la tesis “Arte y matemáticas”. Paralelamente conformó un grupo de teatro, hizo exposiciones de fotografía y pintura. Su vida fue una permanente expresión de sentimientos, ideas y sueños a través del arte, sin detenerse un momento; tejiendo extremos tan dispares a través de la danza teatro, la ilustración y la literatura; con un fervor iniciático hacia las matemáticas. “Me interesé por la Dinámica de los Grupos y el Análisis Transaccional en mi posterior viaje a Buenos Aires…trabajé a mi regreso a Colombia en Incolda y en Asesoría de Comunicación Social, Presidencia de la República. Colaboré en Bogotá en una firma de Arquitectura y fui profesor de Matemáticas en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana hasta 1976.”

Luego en 1976 viajó a Canadá donde estudió un Magíster en Estadística, y publicó su primer libro “Private dances” (1982). Participó en periódicos y nunca abandonó su interés por la fotografía y la pintura. En Vancouver obtuvo un grado múltiple en Artes de la Representación y allí conformó su grupo de danza teatro. Como viajero eterno, continúo su formación en Bonn y luego en Dinamarca, lugares donde también fue profesor de danza; siguió su trabajo como director y se presentó en múltiples teatros como también en la televisión danesa.

En uno de mis viajes a Colombia, en 1985, me presenté con “Solos” en el Museo de Arte Moderno de Medellín y en Skandia y en La Mama en Bogotá… con un grupo de danza formado en Medellín con María Sara Villa, Mónica Bustamante, Fernando Zapata y Gustavo A. Llano, nos presentamos en la Universidad de Medellín y en el Festival del Palacio de Invierno de París.

-Jorge Holguín

Se definía como bizarro, y disfrutaba que pareciera incomprendido. Su obra “Solo” o “Espectáculo para un solo actor” contenía un alto grado de humor, simple, minimalista, con pequeños cuadros, los cuales se convertían en tragedias colmados de ironía, acompañados por música popular latina, tango, reggae, salsa y rancheras. Sus temas cotidianos, mitológicos o de leyendas colombianas, se impregnaban de los símbolos y gestos que lo hicieron único. “Gracias a Silvia Rolz, dice Jorge Holguín, es posible encontrar bailarines bien entrenados en Medellín…igualmente él abrió nuevas perspectivas de la danza-teatro en el medio y es bastante exigente porque busca todo lo contrario a lo tradicional o ultramoderno. Más que seguir una vanguardia, está tratando de definir un estilo distinto” .

En comentarios descritos por él para el diseño y justificación de su obra “La Patasola” presentada en Medellín, explica que su interés por las danzas tradicionales de Colombia era llevarlas a un campo más universal, “nació de los problemas que trae consigo el escuchar un bambuco con violín o el ver una danza indígena con trajes carnavalescos” . Para él, nuestra mayor riqueza era la diversidad, era un problema entonces de esencia y forma, las cuales explicaba por medio del retorno a sus orígenes. “La danza colombiana, en contraste con el carácter que generalmente se asigna al pueblo colombiano, es una expresión interior con la cual no se busca entretener una audiencia. Las danzas de la montaña son bailes un tanto hipnóticos y repetitivos que se hacen interesantes por su continuidad y pequeñas variaciones” . Con su herencia de trance y comunión por las danzas africanas, Holguín rescató el carácter ritualístico en la danza, liberándola de la parafernalia y dejando sólo lo puro, su íntima esencia. 

Entrevista de Jorge Holguín con Pilar Castaño.

Y de momentos intimistas, sus diarios son una vívida expresión de cada acontecimiento de su vida, descritos con humor y serenidad, con la franqueza de quien sabe que ha visto la ventana del umbral hacia la descorporización; ilustrados a pulso donde el gesto de la mano deja reposar en la imagen el temblor de llevaba por dentro su cuerpo. Diarios, manuales, ilustraciones, cuentos ficcionales…su literatura viaja del cuerpo a la danza y regresa al papel dejando grafías de ambos. Sus escritos son para releerse, cada uno es una acción experimental casi performativa entre danza y escritura, entre teatro y plástica, entre el arte y la liberación de un cuerpo. No solo en la forma retumban sus libros, sus ideas, contundentes y simples fluyen hacia la reflexión de una estética, y una vida hecha arte.

Entre sus frases preferidas “estar siempre del lado de las minorías” como también “¿qué puedo hacer para que te sientas mejor?” dan cuenta de su generosidad, apertura y grandeza creativa que nunca abandonó y fue su pilar para soportar, por medio de su humor, una dolorosa enfermedad. Fue un ciudadano del mundo, con un sentido estético depurado y una curiosidad infinita para aprender y tomar lo mejor de cada momento, expresión, obra, ciudad, persona, palabra…otra frase clave para componer sus obras: “Es necesario encontrar lo triste dentro de lo cómico y lo gracioso dentro de lo trágico”. Jorge Holguín trazó el camino de las técnicas de improvisación para la danza y la fusión entre técnicas de entrenamiento actoral para la danza.

Su magnetismo y frenesí para crear y permitir que en el acto creativo confluyeran las artes y la ciencia, es un legado, entre muchísimos, que nos deja. Recomendamos hacer lectura de su libro: Las danzas privadas de Jorge Holguín (2001), del cual se encuentran en ejemplares en la Biblioteca Pública Piloto y en la Biblioteca de Comfenalco, en Medellín.

Por ahora, suspendemos este texto con una reflexión de su mamá Mariluz Uribe de Holguín, quien continuó y puso en “escena” la memoria y sobre todo las ideas de su hijo.

Educadores Ciegos

Por: Mariluz Uribe de Holguín*

Cuando mi hijo nació, en los años cincuenta, se usaba que los padres «educáramos » a los hijos y les enseñáramos todas las cosas posibles. Yo hice lo que leí que se debía hacer y que en casi todo punto era diferente de lo que se había hecho conmigo. Grave error fue no seguir lo que me indicaba mi corazón. Éste no se equivoca. Hoy escribo estas líneas para despedir a mi hijo y para que sirvan de advertencia a los padres que todavía quieren imponer sus principios en lugar de aprender de los niños, seres puros que nacen con toda la sabiduría auténtica en sus mentes limpias, desprovistas de prejuicios. Muchos años más tarde, en realidad un año antes de que mi hijo muriera asistí al ensayo de una de sus obras de teatro-danza, la única autobiográfica, en la cual contaba su historia desde la niñez. Aparecían en escena unos personajes que llevaban anteojos negros y bastones de ciego y que trataban de conducir al joven dando tumbos por la vida.

Le pregunté a él que significaban esos personajes y me dijo: «son los educadores que son todos ciegos». Fue la única velada crítica que recibí de él durante toda su vida. Sin embargo luego quitó esta escena de la obra, por más que le rogué que la dejara pues era muy impactante. La escena me llegó muy hondo y aprendí mucho, aunque ya muy tarde. La pieza continuaba desarrollándose mostrando la época de auto identificación, estudios, problemas, viajes, amores y amistades hasta la enfermedad que sufrió y que en la pieza el actor representa con mucha elegancia y acierto, sonri endo, llorando, cayendo, arrastrándose, cansado, dejándose llevar y apoyándose en personas que le dan ayuda, o lo desayudan. Varias veces lo llama la muerte y él se niega a irse con ella porque todavía tiene muchas cosas que hacer, escribir, aunque ya se esté paralizando, para dejar las memorias de su enfermedad que son un testamento espiritual y una forma de acercarse a la muerte con humor. Organizar sus innumerables obras de teatro, sus coreografías comenzadas en su estadía en Vancouver, para dejar una obra completa que su amiga y colaboradora Kathryn Ricketts continuará dirigiendo para su grupo de teatro-danza en Dinamarca y que podremos ver en Colombia en el II Festival de Teatro.

La pieza a la que me he referido, tan punzante y dramática se llama ‘Una vida más’, y con el título en español fue presentada en los escenarios de Copenague. Al final el actor se deja llevar por la muerte cuando ya se siente muy fatigado e impedido y le parece descortés permanecer vivo. Hoy me doy cuenta de que si desde el principio yo hubiera aprendido de Jorge poniendo mi inteligencia y mis sentidos alerta desde que él estaba en la cuna, la vida hubiera sido más grata, más fácil y más larga para él y para todos nosotros. Pero los padres y las madres somos pretenciosos y siempre creemos tener toda la verdad. El darme cuenta de que esto podía no ser así, me llevó a estudiar psicología a los casi cuarenta años, tenía que haber otra respuesta, las cosas no podían ser como se decía que eran. Encontré demasiadas respuestas diferentes y todavía no sé cuál es la acertada. Mucho he aprendido con mis propios pacientes y ellos conmigo, pues cuando me piden «un consejo», nunca se los doy, sino que les pregunto qué les dice su corazón y por qué no pueden idear una respuesta nueva sin acogerse a lo establecido. Cuando me llevan niños a consulta los despido y ruego que me envíen a los padres. Muchos no van, yo solamente me digo «si supieran». Pero es cierta la frase de Montaigne: «Si la juventud supiera, si la vejez pudiera». Que la huella de Jorge, prudente y gentil, no se pierda, si yo hubiera captado todo lo que él estaba listo para dar, hoy estaría más capacitada para seguir viviendo y para atravesar lo que me ha venido tocando. Pero como él anotó una vez tenía «cosas para las cuáles el mundo aún no estaba preparado» y yo menos que nadie. Qué tristeza.

*Tomado de la página web desarrollada por su su madre como homenaje, como un lugar de encuentro de su memoria, de quienes lo amaron, como un lugar de resistencia al olvido; es una visita obligada querido lector, tómese su tiempo, disfrute cada palabra, lea sus libros, báilelos y deje que su corazón se despliegue con la vida de este gran maestro y el amor su madre.

En el año 2011 el Teatro Matacandelas en compañía de Mariluz Uribe de Holguín y muchísimas personas que entregaron su corazón, llevaron a escena “Las danzas privadas de Jorge Holguín”. Recomendamos visitar esta página para encontrar parte de la memoria.

 

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Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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