Recicle

Peter Palacio

Retornar a los recuerdos

Reciclar, es una consciencia de nuestro lugar que habitamos, de un cuerpo colectivo que necesita los unos a los otros. Reciclar es volver aquello que no se usa y convertirlo en algo nuevo. En ese ciclo vital, de retornar, se desenvuelve la espiral de recuerdos de Peter Palacio. 

Al preguntarle por su obra Recicle (1994) comienza con la oportuna enunciación, “el 90% de las obras de Danza Concierto son el resultado de una rigurosa investigación” y ese precisamente es el valor creativo que Peter Palacio imprime en sus obras: Inspiración, transpiración y mucha investigación. Responde como si viviera nuevamente en ese momento, en el 93; recuerda detalles, dificultades, chistes, ensayos, viajes, funciones y demás. 

Lo que fue una velada casual con unos biólogos marinos, derivó en la elaboración de la obra Recicle, danzada por Beatriz Vélez y Francisco Cuervo, un encuentro del cuerpo y el plástico, una obra abstracta, sin formalismos narrativos ni estructuras aristotélicas, ni tramas, una obra que irrumpe no solo en su “estilo”  (término que el maestro cuestiona) sino también en el de las obras colombianas. Una obra sin música, con la exaltación del sonido del plástico, con elementos simbólicos como la lluvia de zapatos, el columpio, el cuerpo desnudo que desde su llegada al mundo se relaciona con el plástico, ese material destructivo, contaminante y a la vez utilitario en la vida del ser humano. “El primer contacto que tenemos con el mundo es por medio de un plástico: te ponen un pañal desechable y te meten un chupo en la boca”, relación contradictoria que pone en reflexión Peter Palacio.

La exploración de Recicle se realizó a partir de la investigación de Peter Palacio junto con el grupo de biólogos que conoció, y el conocimiento de las realidades alarmantes sobre la cantidad de plástico en el mar. Como metáfora, un inmenso pedazo de plástico (80 metros de polipropileno plastificado) una materia inorgánica fue el elemento experimental para crear la coreografía. Un reto para que esos movimientos exploratorios fueran fluidos y fueran realmente una danza, y no un arrebato de resultados entre el plástico y el movimiento. El plástico se llevó a la sala de ensayo y comenzaron a buscar el movimiento desde la improvisación, diversas maneras de relacionarse con los elementos de complejas dimensiones, requirieron muchas horas de experimentación, para que el cuerpo del bailarín y la materia, en este caso el plástico, se fundieran entre sí, y apareciera una danza en medio de ambos. Señala que cuando los bailarines no han tenido mucho tiempo de experimentación con los materiales, estos niveles de compenetración son difíciles de lograr.

Esas pequeñas sutilezas, como milimétricas fracciones del movimiento que se encadenan, son esenciales en sus obras, pues allí realmente surge ‘la danza’ como un arte y no solo como un ejercicio de improvisación. Recicle fue el inicio de un laboratorio experimental, que indagó Peter Palacio, en cuanto a la relación de la danza y los enormes elementos escenográficos, telas y materiales de prominentes escalas, que utilizó en sus obras posteriores. 

Dentro de los recuerdos surgen también la impotencia porque el flujo del movimiento era difícil con el objeto, las sensaciones de ahogo al estar “empacados” en el plástico por algunos minutos, casi sin respirar. Recuerda también que inicialmente se pensó tener una lluvia de zapatos que tomó por sorpresa a los intérpretes y les tocó salir corriendo del escenario, antes de que un zapato los golpeara (se ríe del recuerdo). Después cuenta que los zapatos fueron cambiados por botellas de plástico para la “lluvia” del final, las botellas ya eran soportables para los intérpretes, aunque fueran más o menos una cantidad de 2000.

Destaca que la Temporada Internacional de Danza Contemporánea fue posible gracias a esta obra, porque al viajar a Polonia, la coreógrafa Christine Brunel aceptó venir cuando vio Recicle, con la cual inauguró la Primera Temporada Internacional de Danza Contemporánea. “En la conferencia internacional de danza de Polonia, la obra fue impactante porque no tenía música” y recibió el premio a la mejor obra extranjera.

Recicle, se ha reciclado, recompuesto de manera parcial en dos obras posteriores: Entonces qué? y S.O.S tierra. Circuló nacional e internacionalmente y fue reseñada en la revista Dance Magazine. Siempre se hizo como un duo y Peter Palacio lo reconoce como un acierto, pues por su nivel técnico e interpretativo, le permitía hacer una abstracción mayor de los movimientos, de explorar a profundidad con el tema y los objetos de la obra.

Creador y maestro, el ciclo de la resistencia

Su maestra Irina Brecher fue quien lo formó inicialmente, y además quien le inculcó la metodología interdisciplinaria, de un trabajo organizado, en el cual la opinión de todas las personas que participan en una obra, es esencial para poder comunicar.

RESISTENCIA, así nació Danza Concierto; como una señal de resistencia en 1990 cuando las bombas retumbaban en la ciudad y el público se marchaba a toda prisa del teatro para no caer en un acto violento durante las rojas noches de Medellín. En medio del caos, la violencia y la desesperanza, Peter Palacio reúne a artistas de todos los lenguajes, con la convicción de crear obras con calidad y demostrar que la cultura no muere.

Treinta años de resistencia, de realizar una obra anual, es posible gracias a la perseverancia y convicción de su arte, de ir siempre apoyado en la investigación y sobretodo destaca la oportunidad que ha tenido de contar con un grupo interdisciplinario que pueda alimentar, complementar y desarrollar sus ideas desde diferentes campos. Por supuesto, su labor como gestor cultural, invaluable en la ciudad y el país, impulsó cada año su creación, pero de igual manera cada vez se hace más difícil lograr el apoyo de instituciones, organismos y empresas privadas. Resistencia.

Para Peter Palacio, la complicidad de su hermano filósofo ha sido fundamental, así como el trabajo con otras personalidades como Ricardo Neira, Mario Salazar(Q.E.P.D), Mauricio Mejía, Gilliam Moose, Liliana Torres, entre otros. También manifiesta que su lema ha sido “la coreografía está al servicio de la interpretación” y define que lo coreográfico es una especie de vocabulario para el bailarín que le permite comunicarse y realizar oraciones más complejas.

Entre sus cómplices de creación han estado:

Andrés Posada, Jesús Pinzón, y Luis Fernando Franco: en la música

Asdrúbal Medina: en visuales e iluminación

Ricardo Neira (qepd): diseño de escenografía y luces

Mauricio Mejía (qepd): vestuario

Alfredo Palacio: su hermano incondicional, sociólogo y filósofo.

Entre muchísimas otras personas...

La Temporada Internacional de Danza surge también por un impulso de formar público, pero luego de diez años de gestión, el telón se cerró por la falta de apoyo estatal y de la empresa privada. El público gozó de las obras pero como él mismo menciona “me gusta mucho pero no entendí nada”. (A propósito de la Temporada Internacional de Danza Contemporánea, recomendamos leer el libro Cierta época para danzar, de Juliana Congote: https://issuu.com/plandanza/docs/cierta_epoca_para_danzar_1)

La disciplina de la creación, un ciclo continuo

Al regresar a Colombia, el maestro comprende y se adapta a las condiciones corporales de los bailarines en el país. Comienza entonces su indagación por una danza nacional. “La danza en Colombia es sensual, pasional y visceral” tanta emoción es necesaria canalizarla, hacer brotar lo mejor de sí, con una disciplina que lleve a la dominación de la técnica. Fue así como adaptó unos ejercicios en la barra, que hoy son valorados por quienes tuvieron el gusto de trabajar y entrenarse a su lado para desarrollar “unas piernas fuertes y un torso suelto”.

La técnica es fundamental para él, y por ello le dedica tiempo y esfuerzo, pues considera que una buena base, pulida y desarrollada con años de entrega, mejora la interpretación porque la dominación de la técnica libera al cuerpo y éste puede crear libremente. Desearía jornadas de ocho horas diarias con sus bailarines, durante diez años, como Martha Graham, para realmente entender el movimiento y el cuerpo, sin embargo consciente de las realidades del país, su jornada diaria óptima, de cuatro horas, durante cinco años, puede comenzar a formar “artistas de la danza” como él dice, pues considera que hay muchos bailarines, que somos una ciudad que danza, pero muy pocos artistas dispuestos a estas intensas jornadas, entregas y sacrificios.

No considera que ha forjado “un estilo”; en cambio ha sembrado maneras de entrenar el cuerpo, metodologías de exploración, y soluciones escénicas que se han transformado en ‘presencias objetuales’ que interactúan con la danza, pues al ser la compañía residente en el Teatro Metropolitano de Medellín, por treinta años, el lugar físico comprendido con una enorme boca escénica, lo reta en cada obra para “llenar el espacio”; con ejercicios que maravillosamente han sido resueltos por el uso de elementos y escenografías, o desarrollo de coreografías que se desenvuelven en una verticalidad. 

Regresar a su archivo

“Papeles que se botaron” 

“en ese momento pensábamos solo en fotografías como registro” 

A pesar de estas palabras, Peter Palacio es una de las personas con un archivo extenso y valioso gracias a su labor en la Temporada Internacional de Danza Contemporánea. Pensar la danza como archivo, y qué archivar de la danza, son preguntas que apenas nos estamos respondiendo. Es cierto que el cuerpo como archivo guarda una memoria, pero este ejercicio ha mostrado lo difusa que es esta memoria...qué queda? Por ejemplo al preguntarle a Peter Palacio qué recuerda de Recicle, de su movimiento, nos responde “los recuerdos son los enredos con ese plástico”. Nos acercamos de manera romántica a la idea de un archivo corporal, soportados en Ricoeur, Nora, e Hilda Islas, pero el tiempo y la distancia quizás nos liberan de esa memoria, de guardar en el cuerpo...

Al momento de escribir este texto, por la actual condición de la pandemia, el maestro no ha podido regresar al lugar de su archivo personal. Sin embargo, quienes desean conocer los registros y archivos de la Temporada Internacional de Danza, el maestro donó todo el material y se encuentra custodiado en la Biblioteca de la Universidad de EAFIT, dispuesto para consulta de cualquier interesado.

Regresando a sus pasos en la danza 

Nació en Barranquilla y se forma en Bogotá con la primera generación de El Estudio de Irina Brecher, luego viaja E.E.U.U. donde baila con diferentes maestros y en la compañía del ballet de Tampa. Estudió con Nobuyoushi Nakayima, director del Tokio City Ballet, con Christine Brunel, Carol Lee, Martín Friedman y tomó unos cursos en la escuela de Martha Graham.

Peter Palacio llega a Medellín en los años ochenta invitado a dar clases de Jazz y poco tiempo después le ofrecen dirigir la Asociación Ballet Metropolitano.

¨Danza concierto fue fundada en 1990. Se constituye como un grupo interdisciplinario de artistas y creadores colombianos que trabajan con las bases de la cultura nacional con el lenguaje universal del arte. El trabajo de danza concierto ha forjado un bagaje que considera las etnias latinoamericanas, el encuentro de la cultura americana y europea, la urbanización del mestizaje, la reflexión sobre lo “real-maravilloso”, los personajes de la expresión popular en el carnaval, y la realidad urbana vista desde los procesos industriales en contraste con su poética popular¨, tomado de: http://danzaconcierto.org/historia-danza-concierto/

El trabajo de su compañía siempre se ha caracterizado por buscar una identidad en la cultura colombiana, por retomar la literatura nacionalista y los ritmos del país, transformándolos en puestas en escena contemporáneas, con reinterpretaciones de los elementos autóctonos. La danza es el pretexto que une estos lenguajes diversos, que siempre apuestan por un sentido innovador y experimental.

Peter Palacio ha obtenido diversos premios y distinciones, entre ellos:

Honoris causa, Universidad de Antioquia.

Vida y obra en las artes, Alcaldía de Barranquilla.

Una vida dedicada a las artes, Alcaldía de Medellín. 

Becas de creación del Ministerio de Cultura de Colombia.

Ficha técnica:

Dirección y coreografía: Peter Palacio

Bailarines: Beatriz Vélez y Francisco Cuervo

Inauguró, en el Teatro Metropolitano de Medellín en 1996, la Primera Temporada Internacional de Danza contemporánea.

Su mirada serena, su juventud contenida en un cuerpo creativo, disciplinado y perseverante; su pasión y decisión de vivir por y para la danza han sido las fuerzas internas que lo han mantenido en un trabajo constante, ininterrumpido por más de treinta años. Peter Palacio, el Maestro.

En estas entrevistas es inevitable comenzar por el presente. Esta incierta situación que no vislumbra un buen porvenir para la danza, salta como antesala en cada conversación. Así mismo con el maestro, después de taaaan largos años de resistencia y tenacidad, de entrega y dedicación, de legado, de repente: todo se detiene. Se derrumba? queda la pregunta.

Así que volver a la memoria, retornar a los recuerdos, y celebrar los aciertos es un buen pretexto para animar semejante presente. 

Hoy, sus palabras, nos dan aliento para afrontar la actual situación y agradecerle a él y a todos los maestros que han luchado en la adversidad, por el amor al arte, “por ser una partida de locos” como dice Peter Palacio.

 

Danza expandida en Recicle

 

Peter Palacio es y ha sido una figura importante para la danza colombiana. Esta postura tiene mucho que ver con su ardua labor de la gestión cultural con la temporada de danza por 10 años en la ciudad de Medellín, además de haber circulado tanto a nivel nacional como internacional con sus obras de danza. Esta trayectoria lo ha hecho meritorio de diferentes premios por instituciones importantes como la universidad de Antioquia y el Ministerio de cultura colombiano, 30 años de danza concierto no pasan desapercibidos y han dejado un legado de formación y espectáculo importante para la ciudad. 

Volver a sus primeras obras es un privilegio ahora, especialmente con Recicle, creada en el año 1994 con Francisco Cuervo y Beatriz Vélez. Peter cuenta que la obra no la imaginó con más personas, pero que reconoció de inmediato que el nivel interpretativo de los bailarines era difícil de encontrar en ese momento en Colombia, considerando que ellos estuvieron no solo para interpretar, sino también para crear, improvisar y componer la obra en función de un enorme plástico de unos 80 metros de amplio. Todo un reto a nivel, físico y creativo que Peter logró elaborar en compañía de un equipo interdisciplinar. 

Pensar en Recicle es imaginar el inmenso pedazo de plástico (80 metros de prolipopileno plastificado). Una materia in-orgánica fue el elemento experimental para crear la coreografía y un reto para que esos movimientos exploratorios fueran fluidos, tranquilos y que realmente se convirtieran en una danza. Esas pequeñas sutilezas, milimétricas fracciones del movimiento que se encadenan, son esenciales en las obras de Peter pues de allí surgen los esquemas de la obra acompañados de toda una reflexión y conversación acerca del medio ambiente y como afecta al cuerpo y movimiento humano. 

Lo que fue un encuentro casual con unos biólogos marinos, desencadenó la elaboración de Recicle, un encuentro del cuerpo y el plástico, una obra abstracta, sin formalismos narrativos, ni estructuras aristotélicas, ni tramas. Una obra que irrumpe no solo en su forma, sino también en la escena contemporánea colombianas de los años 90. Una obra sin música, con la exaltación del sonido del plástico, con elementos simbólicos como la lluvia de zapatos, el columpio, el cuerpo desnudo que desde su llegada al mundo se relaciona con el plástico, ese material destructivo, contaminante y a la vez utilitario en la vida del ser humano. Una relación contradictoria que pone en cuestión Peter Palacio.

 La acogida del público hacia la obra fue positiva, tanto así que la obra logró salir del país y se convirtió en una clave importante para el desarrollo de la primera versión de Danza Concierto en Medellín. Gracias a los contactos que se realizó durante la presentación de Recicle en el exterior, una bailarina se anima a venir a Medellín para la primera temporada y de allí en adelante Peter inicia una labor importante de la gestión cultural que se materializó en 10 años de temporada de danza de Medellín en la cual contaron cada año con invitados de diferentes lugares del mundo. 

Otro de los logros de la creación de Recicle fue el despliegue técnico y creativo de los dos intérpretes, quienes contaban con una formación y talento singular que permitieron una coincidencia importante para desarrollar los movimientos y manipulaciones del plástico en la obra. Otro valor agregado a la pieza es que las propuestas de movimiento, de elementos y de la idea de cuerpo surgieron de la investigación biológica del mar y el daño que ya en el año 93 generaba el plástico en el agua. 

 La obra se aprecia ahora desde la expansión de los límites del movimiento y se ubica en ese espacio sinuoso en el que se libera de categorizaciones totales debido a elementos como su “silencio”, puesta en escena “plastificada”, investigación y concepto.  Elabora su lenguaje escénico a partir de las indagaciones de un grupo de biólogos marinos sobre la cantidad de contaminación que hay en el mar y se convierte en una manifestación que aboga por el medio ambiente; desde lo escénico, Peter vincula el plástico como el protagonista de la imagen que es movido y manipulado de manera impecable, esto implica un arduo trabajo de cuerpo que abandona el centro de la escena para convertirse en uno solo con el elemento, para recrear ambientes y fusionarse con los sonidos del plástico y de su cadencia natural. 

Sobre Danza Concierto, Peter narra que para mantenerse 30 años realizando una obra anual, la investigación es clave además de contar con un grupo interdisciplinario que puedan alimentar las ideas desde diferentes campos. Investigar y desarrollar un método de trabajo organizado, como el desarrollo de una barra para la preparación técnica de los intérpretes ha sido fundamental para su proceso y la construcción de un lenguaje propio para la escena; este hecho, acompañado de una importante gestión cultural desarrollada por Peter para crear la Temporada de Danza Contemporánea de Medellín, ser la compañía residente del Teatro Metropolitano y producir todo el ensamblaje de una obra. 

El cuerpo de Recicle esta elaborado y sustentado por el plástico; el cuerpo se encuentra al servicio del elemento y no al contrario. Tiene también un carácter andrógino, una no definición de género, solo una identidad humana más allá de las características particulares. Los sonidos son producidos por el plástico, sin música, solo respiraciones y ruidos producidos por el roce del elemento con el aire, el escenario y los cuerpos mismos. El espacio de la obra es bajo un formato tradicional de teatro, sin embargo es una apuesta por llevar el mar, las basuras y los elementos utilizados por el hombre a la escena, como una exageración que no es errónea y que cada día nos supera por nuestro desgaste a la tierra. 

Desde la elaboración del movimiento, Peter recuerda que también hubo una sensación de impotencia en los intérpretes, pues al inicio el flujo del movimiento era difícil con el objeto, a esto se le sumaban las sensaciones de ahogo al estar “empacados” en el plástico por algunos minutos casi sin respirar. No obstante, el uso del material permitió realizar una búsqueda de un lenguaje de movimiento más abstracto que profundizó tanto en las motivaciones temáticas como en la fisicalidad que requiere el uso de los objetos en la escena. No solo fue un plástico enorme, la obra también se acompañó por una lluvia de botellas, un columpio y zapatos. 

Peter recuerda a Recicle por la premura, su forma de trabajo ha sido bajo la premisa de que “no hay tiempo para pensar, todo se trata de qué hay sobre la mesa y cuáles son las circunstancias”, una perspectiva más práctica y aterrizada. De esta obra nacieron dos más, como hijas de Recicle: S.O.S Tierra (año) y Entonces qué (año). Ambas obras posteriores continuaron con la pregunta inicial que planteó Recicle derivada de la investigación biológica y se expandió no solo por el tiempo sino también por los nuevos intérpretes que se sumaron a las propuestas creativas de Peter. 

30 años de Danza Concierto, la realización de varias temporadas de danza en Medellín y una ardua labor de la gestión cultural en pro de la danza y la cultura, son los legados que suma Peter a la construcción del arte en el país. Sus esfuerzos aún no terminan y con el tiempo solo se han multiplicado, sumando cada vez más personas e instituciones en pro del arte escénico y el desarrollo cultural. Sus primeras obras, vistas con una brecha de tiempo significativa, dan las luces que permiten comprender y escudriñar por esas intenciones e ideas expansivas de la danza en Colombia en los años 90. Su vocación investigativa se mantiene intacta, así como sus deseos de seguir creando en el escenario con ese ritmo que lo mantiene siempre con nuevas ideas en la cabeza y el cuerpo. 

Investigación realizada con el apoyo del Programa Nacional de Concertación cultural.

Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea).

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