Hablando de Danza Movimiento Terapia con Paula Martínez

Por: Paula Martinez Takegami*

Fotografía por Juan David Poveda

El uso o la utilización de la danza en el campo de la salud y del bienestar de las personas es un universo amplio y vasto. Prácticas muy antiguas que van en ese sentido han sido documentadas por etnólogos, antropólogos y otros investigadores. La danza ha estado desde siempre, estrechamente  ligada a procesos de sanación, de acompañamiento, de comunión, en las diferentes culturas y civilizaciones humanas.

Sabemos que el arte, y por ende el arte de la danza, posee un potencial terapéutico fuerte e importante, esto ya no está por probar. Justamente la OMS publicó a finales del año 2019 un informe sobre el papel de las artes en la salud y el bienestar. Este informe no quiere decir que el arte cura por sí solo, al contrario, el informe muestra claramente una serie de “pruebas” y de estudios que exponen el gran potencial transformador del arte. Ese potencial es necesario de ponerlo al servicio de las personas dentro de un encuadre y un contexto adecuado. El arte no es tan inofensivo como parece pero es de todos modos maravilloso, potente!

Volvamos a esta idea del universo diverso y vasto de las prácticas que utilizan la danza dentro de la salud y del bienestar. Muchas son las prácticas que existen y que van en este sentido; desde las prácticas más artísticas, pedagógicas e incluyentes hasta las terapéuticas y psicoterapéuticas. No hay aquí una jerarquía ni una idea de poner las unas por encima de las otras como si unas fueran más importantes que otras. Sin embargo, lo cual es normal, cada una de estas prácticas no exige la misma preparación de quién las encuadra, la formación no es la misma y los objetivos cambian en función de lo que la persona que accede a ellas busca (pide, necesita…), ¿arte, aprendizaje, terapia? 

Dentro de las prácticas que utilizan la danza en el bienestar y en la salud podemos citar por ejemplo la danza integrada, la danza adaptada, la danza terapéutica o danzas terapéuticas, la danzaterapia, las terapias psicocorporales por medio de la danza, las terapias físicas por medio de la danza, la danza movimiento terapia (DMT), la terapia ocupacional por medio de la danza, el desarrollo personal por medio de la danza, entre otras. Cada una de estas prácticas es necesaria e importante en una sociedad y un mundo cada vez más falto de cuerpo, de cuerpo habitado, de cuerpo encarnado. Pero cada una de estas prácticas debe de ser llevada a cabo y dirigida con seriedad, profesionalismo y cuidado, respetando una ética y un código deontológico. Estar atentos a no generar daños. Repito, el arte es muy potente, fuerte y liberador, pero también puede ser todo lo contrario y por ello hay que ser cuidadosos. 

Las preguntas que me han compartido utilizan el término de danzaterapia. Este término para América latina y países de lengua hispana (y en realidad no solamente de habla hispana) tiene tendencia a ser leído principalmente bajo dos, o más bien tres posibilidades. La primera hace referencia a la técnica desarrollada por María Fux; la segunda un nombre generalizado para una terapia por medio de la danza;  la tercera, para una danza que tiene un efecto que va en el sentido de la terapéutica (a distinguir de la terapia).

En mi caso no puedo situarme dentro de esta terminología ya que no he sido formada a la técnica de Maria Fux y que escogí otro camino, el de la psicoterapia por medio de la danza y en este camino escogí más precisamente el de la Danza Movimiento Terapia o DMT. Por ello contestaré desde la perspectiva de la DMT.

¿Por qué llegaste a la Danza movimiento terapia (DMT) y cómo llegaste a la DMT?

Esta pregunta tiene que ver con el origen de todo, de todo el camino que decidí de recorrer. Es bastante importante para mi. 

He aquí entonces el punto de partida de este viaje, viaje que implica también desplazarme a otro continente. 

Al mismo tiempo que realicé mis estudios universitarios en biología en la ciudad de Medellín, decidí de estudiar danza. Pasé por muchas técnicas de danza y disfrutaba cada momento compartido en clase en la academia en donde estudié, vivía casi que allí!  Poco a poco mi nivel de danza subió, permitiéndome enseñar, me encantaba ello. 

Un día llegó a clase una alumna, esta alumna venía por recomendación médica ya que pasaba por una época muy difícil. Su médico, bastante visionario para la época, sintió que danzar podría permitirle de sentirse mejor, ¿pero hasta qué punto? ¿sentirse mejor es suficiente para sanar? ¿Es suficiente ser profe de danza para acompañar un proceso como el que necesitaba esta alumna? estas fueron algunas de las preguntas que pasaron por mi mente durante este tiempo. Esta alumna disfrutaba las clases, la alegría podía percibirse en su rostro. Desafortunadamente esto no era suficiente. 

Este encuentro me hizo reflexionar mucho. Empecé a investigar y descubrí las terapias artístico-creativas y más precisamente la DMT. Decidí formarme a esta práctica, práctica que combina el campo de la psicología y de la danza/movimiento. Cuando digo que combina no quiero decir que se necesita un poco de esto más un poco de esto otro. La DMT requiere una formación completa y específica. Desafortunadamente, o afortunadamente, no es suficiente con ser bailarina e interesarse a la psicología, o ser psicóloga e interesarse a la danza si de DMT se trata a pesar de que tenga que ver con los dos campos. No es incorrecto ni imposible hacerlo, pero ya no se hablaría entonces de DMT. Por ello me ví en la necesidad de formarme, lo que estaba buscando no podía realizarlo con un poquito de cada cosa. 

Salí del país con un préstamo del ICETEX para estudiar en la Universidad Paris Descartes en Francia. De allí seguí con otros estudios más especializados en otras escuelas y universidades. El camino recorrido desde entonces y todo el aprendizaje han sido súper enriquecedores, transformadores y a veces bastante desestabilizadores! todo lleno de mucha vida y de movimiento. 

En cuál corriente te formaste y cuáles son tus valores académicos y terapéuticos.

Como explicado justo antes, decidí de formarme a la Danza movimiento terapia una de las disciplinas de las terapias artístico-creativas ( terapias que incluyen el arte-terapia, la musicoterapia, la dramaterapia y la DMT) que es una entre muchas de las prácticas que hacen uso de la danza y del movimiento en el acompañamiento terapéutico. 

Las cualidades y habilidades que se adquieren progresivamente como DMT son de diferentes niveles. Desde mi punto de vista creo que se está cada vez más atento a nuestro sentir, a nuestra percepción y a nuestra intuición (una intuición enriquecida de los saberes adquiridos). Nuestra capacidad empática y kinestésica se afina, así mismo que nuestra capacidad de escucha y de observación clínica. Somos capaces de seleccionar y de adaptar cada vez más rápidamente las propuestas en las sesiones a las necesidades de quien acompañamos, ya que somos capaces de acoger el aquí y ahora con más precisión.

Progresamos personalmente dejando cada vez más el ego de lado para ponernos al servicio de quien acompañamos. Esto implica también un importante trabajo sobre sí mismo. Aprendemos de forma muy concreta que no tenemos la «última palabra», ni razón por encima de quien acompañamos, que no hay respuestas únicas sino caminos y posibilidades múltiples. nos nos ubicamos del lado del “Yo sé”.

Mis maestras me han enseñado que «sólo quien se mueve sabe».  Esta frase ha sido una guía para mí. Quiere decir que es el paciente que se ha movido que sabe realmente lo que ha vivido, lo que ha sentido. Saber no quiere decir que sepa las razones de ello o porqué se movió de esa manera, ni que sea consciente de ellas ni que sea necesariamente capaz de explicitar lo que vive en ese momento, pero es él el que hizo la experiencia, «la persona es la que sabe».  Yo no sé por ella, no estoy ni en su cuerpo ni en su mente y por ende la importancia del proceso de acompañarla a poder tomar consciencia de su sentir. Yo sólo puedo, gracias a mi formación y conocimientos intentar acercarme a ese sentir lo que más me sea posible. Esta frase me ha permitido desarrollar una capacidad más alta de observación, así que la atención que dirijo hacia las personas, en la forma de formular mis preguntas, preguntas que comparto con el fin de ayudar y sostener el proceso de poner en conciencia y de aumentar la autoconsciencia. 

La creatividad se agudiza siempre y cuando se cultive a través de nuestra propio práctica artística y otras experiencias creativas que nos nutran. 

Todo esto puede ponerse al servicio de nuestros pacientes, si y sólo si, estamos dispuestos a ser cuestionados, invitados a reflexionar sobre nuestro trabajo a través de un acompañamiento en supervisión. Nuestras supervisoras, efectivamente la mayoría son mujeres, nos acompañan para permitirnos de entender que estamos haciendo correctamente y que debemos de hacer de otra forma. 

Diría que son sobre todo estos aspectos que he adquirido pero por supuesto hay otros. 

 ¿Cómo es el proceso de sanación a través de la danza?

Huy esta pregunta es bastante compleja y creo que no podré dar una respuesta “única”. Considero que el proceso de sanación o de terapia es específico a cada persona que se acompaña, mismo si se le acompaña de forma grupal. Es un proceso dinámico, no lineal, de ajuste y de escucha permanente. Escucha no solamente del paciente o de la persona acompañada sino  también de mí misma como terapeuta, por ello la importancia de seguir, como terapeuta, una supervisión, una psicoterapia personal y una formación continua para profesionales. 

Si intento dar una descripción un poco más precisa, pero sin que se perciba como una “generalidad” o una receta a aplicar en cada caso, podría hablar de dos niveles de proceso: el proceso general de acompañamiento y el proceso al interior de cada taller o sesión. Claro que decir “proceso terapéutico” implica una temporalidad más larga que la de una sola sesión, pero hacer una pequeña descripción de la sesión puede permitir representarnos un poco cómo se desarrolla esta. 

El proceso general de terapia consta de varias fases. Utilizaré más el término de terapia ya que sanación implica sanar y no siempre se consigue ni es posible.  

Fases del proceso terapéutico en función de mi forma de trabajar y de acompañar: estas fases no están delimitadas en el tiempo, ellas se entrecruzan, se entrelazan, se actualizan, se sobrelapan. Todas implican movimiento, danza, palabras y silencios.

 La primera fase es para mí una fase de encuentro y de evaluación. Fase de encuentro con el paciente o del participante a las sesiones para escuchar su solicitud, qué busca, qué espera, qué expectativas tiene, qué le causa malestar o dolor emocional/psicológico/relacional, las razones por las que consulta. Muchas veces no es la persona ella misma quién puede formular esta solicitud, entonces se escucha a la familia, a las personas que la representan o a las instituciones que la acogen. 

En esta fase, fase que puede durar varias sesiones, se estudia y evalúa si la DMT es una buena indicación o no (también por ejemplo si es el momento o no), miramos cuál es la relación que tiene la persona con su cuerpo, qué percepción tiene de la danza, si se siente capaz o no de entrar en movimiento.También se evalúa, en mi caso, si soy la terapeuta la más apta a acompañar a esta persona o si debo de proceder a realizar una reorientación. 

Este tiempo también es propicio a evocar el encuadre, las reglas y los posibles objetivos, objetivos que se irán afinando gracias al encuentro con la persona y ajustando en función del avance en el proceso y su «tratamiento». 

Una segunda fase sería la construcción de la relación y la «adhesión terapéutica». Esta fase es muy importante. Se acompaña al paciente o participante en las sesiones para que progresivamente una relación de confianza pueda instalarse, que pueda sentir que está en un espacio seguro, privado, sin juicio de valor, respetuoso de cada quien para que pueda dar libre curso a su creatividad y pueda acoger cada uno de sus movimientos y danzas que se expresen o broten.

El objetivo es crear el espacio y ambiente propicio para que su mundo interno pueda expresarse progresivamente sin miedo o con un miedo que puede ser sobrepasado gracias a la presencia del terapeuta y a las condiciones que se han creado para que ello pueda darse. Esta fase en realidad considero que dura todo el proceso del acompañamiento, de la terapia, con un importancia bastante alta al inicio ya que ni terapeuta ni paciente se conocen.

Luego entramos en una fase conocida como “El proceso”. Todos las fases anteriores contribuyen al desarrollo de ésta. El proceso es la fase en la cual nos adentramos cada vez más en abordar los temas que el paciente o participante expresa consciente o inconscientemente, sus problemáticas, su dolor o inquietud. Progresivamente el trabajo invita a la persona a llevar a la conciencia elementos que pasaban desapercibidos; a comprender mejor las relaciones entre movimientos/emociones/comportamientos/expresiones; a desarrollar su creatividad y expresividad; a habitar y a apropiarse/conectarse con su cuerpo, nuestro hogar. 

A un momento dado el acompañamiento llega a término por diferentes razones: tratamiento realizado, sanación, se logró el objetivo, imposibilidad de continuar, ruptura, cambios múltiples, etc . Es importante poder evaluar y sentir ese momento, ya sea porque el terapeuta lo siente/contempla/determina o que el paciente lo pide, lo muestra. Llega entonces una fase muy importante de conclusión y de despedida. Esta fase, a pesar de su importancia no puede llevarse a cabo en todos los casos. A veces nos encontramos con pacientes que solo pueden despedirse “desapareciendo” o tirando la puerta; otros no cuentan con las condiciones institucionales, familiares, relacionales para poder llevarla a cabo. Cuando se puede, en esta fase tomamos el tiempo de revisitar las sesiones, visualizar el recorrido, construir danzas de despedida, de síntesis o de conclusión de esta parte del camino.  Se combina movimiento, danza y palabra. 

Lo que estas fases permiten o generan es muy propio de cada paciente o participante a las sesiones. 

Con respecto al proceso dentro de una sesión de DMT: una sesión está igualmente constituida de fases que permiten de desarrollar un proceso interno a cada sesión pero que se inscribe dentro del proceso general.

Las fases de la sesión que caracterizan mi trabajo. estas fases se desarrollan la mayor parte del tiempo en el orden que las nombro pero a veces, según las personas y las situaciones, el orden cambia. 

La bienvenida y la acogida: tiempo para saludarse, saber como se está. Esta fase da muchísima información tanto verbal como no verbal sobre el estado de la persona.

Calentamiento: preparación física y psíquica para poder entrar en el movimiento y la danza, crear grupo si es un trabajo grupal. Hay varios objetivos y formas de llevarlo a cabo. No entraré en detalles para no alargarme mucho. 

Proceso: en esta fase se desarrolla y profundiza el material depositado por el paciente y que recogemos y percibimos en las fases anteriores (y encuentros anteriores).

Cierre: tiempo muy importante para concluir la sesión y poder volver a un estado que nos permita retomar las actividades ordinarias y reencontrarnos con el mundo externo (mundo fuera del taller). ¡Esta fase es importantísima! El movimiento, la danza y el lenguaje corporal nos llevan a estados anteriores, infantiles,regresivos (en términos psicoterapéutico, no es nada despectivo. El trabajo con por medio del cuerpo y del movimiento tiene esta característica). Debemos de estar atentos a esto y tomarnos el tiempo de llevar progresivamente el paciente o participante a volver al estado de desarrollo que es el suyo y permitirle de volver a encontrarse con el mundo exterior sin que haga choque después de un viaje interno  y profundo que se acompaña en la sesión. 

¿Cuáles son las condiciones o valores o características que debe tener una persona que quiera formarse como danza movimiento terapeuta?

Creo que es muy importante tratar de entender primero que todo, qué es lo que nos motiva a irnos por este camino. Cuáles son las razones. De pronto no podremos nombrarlas pero es muy importante hacerse esa pregunta. 

Estar dispuesto a aceptar que no se sabe todo (no nos situamos del lado del “saber”, de certitudes inmutables),  y que no se puede todo. Por ende se debe de estar dispuesto a realizar una formación larga que exige un trabajo personal fuerte, un acompañamiento psicoterapéutico y un seguimiento en supervisión permanente. La formación a la DMT nos mueve, conmueve y remueve, es muy importante tener herramientas para seguir este camino lo más serenamente posible. El proceso formativo es al mismo tiempo un proceso de encuentro consigo mismo ya que estamos expuestos al movimiento continuamente, a tomar consciencia de nuestro cuerpo y a habitarlo, con todo lo que esta relación implica.

Conocerse a sí mismo es fundamental. Cómo danzo, cómo me muevo, qué me duele, cuáles son mis fragilidades y mis fortalezas. Este trabajo en lo ideal debe de comenzar antes de entrar en formación pero también se puede hacer durante la formación. Y pues lo más seguro (e ideal) es que se continúe después de la formación para profundizar. 

Quién desee formarse a la DMT debe de tener una práctica y una experiencia importante en danza y técnicas corporales, pero la danza es fundamental, no solamente técnica sino también creativa (creación). Haber tenido una experiencia en el manejo y el acompañamiento de grupos no está de más. Ser capaz de trabajar en situación de estrés es importante pero esta competencia se adquiere también poco a poco. Tener una capacidad a la autocrítica y de pensamiento reflexivo sin perder nuestro anclaje (raíces). Ser capaz de jugar, de crear, de escuchar, de aprender, de no temerle a lo desconocido pero siendo capaz de establecer límites. Ser creativo es fundamental, por ello hablo del juego. 

¿Cuáles son los cuidados que los danza movimiento terapeutas deben tener con sus danzantes?

Me gusta la palabra danzantes que utilizas en esta pregunta, me parece muy bella ya que vengo del medio de la danza. Esta sin embargo no podría utilizarla con todas las personas. Creo que este sería el primer cuidado a tener con quien nos busca para acompañarla. ¿Cómo la llamamos (fuera de su nombre cuando es posible) en función de lo que la motiva a solicitarnos? Paciente, participante, danzante, cliente. Cada una de estas apelaciones tiene un sentido y una razón de existir así no nos sintamos cercanos a algunas. Importante entonces de escoger la que corresponda mejor al encuadre, objetivos, solicitud y relación. Por mi lado no puedo utilizar danzantes todo el tiempo, por cierto la utilizo muy rara vez, ya que para diferentes personas esta apelación los pone en una posición y en una representación en la cual no quieren entrar: la de la danza y su representación estética, social y técnica. Lo mismo puedo decir de las otros apelaciones. Ninguna es neutra.  

Los cuidados son varios e igual que para el proceso, se ajustan a cada acompañamiento. Pueden variar desde las palabras que se utilizan, el tiempo que dura la sesión y su frecuencia, a las propuestas que se hacen dentro de las sesiones. En todos los casos se debe de ajustar a las capacidades y posibilidades de cada persona y en función del camino recorrido. No es lo mismo atender o acompañar niños, que adolescentes, adultos o ancianos. Tampoco es lo mismo si el trabajo se hace en psiquiatría que en espacios de trabajo comunitario y social, o si es un trabajo de tratamiento o de prevención. Por supuesto muchas cosas se pueden cruzar y entrelazar. 

De forma más general diría que primero que todo se trabaja siempre desde donde se encuentra la persona que acompañamos. No se le obliga a nada ni se le forza a hacer algo, decir o experimentar algo para la cual no está lista. Se respetan sus tiempos. Se escuchan y acogen sus defensas y resistencias sin juicio de valor, acompañándolo para que puedan disminuir progresivamente. Nos aseguramos de que el paciente pueda sentirse en seguridad y crear las condiciones óptimas para ello. Se respeta el secreto profesional. 

No se exponen ni revelan sus creaciones al público, no hay espectáculos. En las raras, muy raras, ocasiones en las cuales esto se hace, debe de tenerse el acuerdo de la persona y haberse hecho todo un trabajo de preparación y de comprensión del porqué se llega a esto. ¿Responde realmente a una necesidad del paciente/participante y de su proceso terapéutico o corresponde a una respuesta para “alimentar” el ego y “el valor del terapeuta”? 

Como ejemplo pequeños: 

Trabajando con pacientes con anorexia mental y bulimia estoy atenta al efecto que tienen ciertas palabras que hacen referencia al cuerpo y a características corporales, para no generar un ambiente demasiado pesado para ellas. No quiere decir que me las prohíbo sino que estoy atenta de en qué momentos puedo utilizarlas y bajo qué tono y en qué momentos es mejor de utilizar otros conceptos. 

Con este público, como con otros, estoy también atenta a si el trabajo corporal les es muy doloroso o si aumenta de forma evidente el sufrimiento, entonces puedo, cuando lo es necesario, sugerir una reorientación hacia otro tipo de terapia. Es importante que la persona pueda sentir un poco de placer en el trabajo, en el caso contrario su camino será demasiado doloroso. No quiere decir que no podrá ser seguida en DMT, sino simplemente que puede que la DMT no sea el acompañamiento ideal en ese preciso momento.

En el trabajo con pacientes adolescentes psicóticos estoy atenta a sí lo que estoy diciendo es comprensible o de qué forma lo comprenden los pacientes. Igualmente estoy muy atenta al tipo de propuestas que hago de forma a no generar situaciones que los desbordan demasiado o las exciten tanto física como mentalmente y que pueden ser incontrolables exponiéndolos tanto a ellos como a mí. 

¿Cómo es el  proceso de creación a la par del proceso de sanación?

Al igual que el proceso de sanación , el proceso de creación es muy personal y subjetivo. Se acompaña a cada persona a entrar en su propio proceso creativo. Aquí el proceso creativo difiere para mí del proceso creativo de la danza, pero no en su totalidad. Todo depende de qué entendemos por danza. 

El proceso creativo en DMT retoma la noción de creatividad de Donald Winnicott (pediatra y psicoanalista inglés), entre otras. Aquí la creatividad será abordada de manera muy amplia y como la capacidad de crearse a sí mismo, de crear su propia vida, de poder escoger entre varias opciones, no se es creativo cuando no hay opciones, a crear nuevas conexiones. Será la capacidad de jugar, de experimentar. El resultado de este proceso es de recrearse a sí mismo, si me atrevo a nombrarlo así. 

En mi trabajo no hay escritura ni creación ni representación coreográfica a mostrar ante un público. Lo que se hace en cada sesión se queda al interior de cada sesión y corresponde a una esfera privada, tanto el proceso como “el producto” son importantes y se les acoge dentro de esta esfera. Este aspecto podría desarrollarse un poco más en otro texto para explicar las razones y también mostrar en cuales situaciones nos podemos encontrar con la necesidad de crear espacios paralelos para pequeñas creaciones dancísticas y su porqué.

¿Mezclas la danza con otras artes u otros saberes como la medicina ayurvédica, etc.?

Con otras expresiones artísticas y soportes a la creatividad sí. Mi experiencia en creación en danza me ha permitido descubrir que justamente las herramientas que permiten de crear son infinitas. En este mismo sentido dentro de los talleres puedo permitirme utilizar una multitud de herramientas pero hay una diferencia muy grande entre las herramientas utilizadas para mi propio trabajo artístico y creativo  y las herramientas para el trabajo psicoterapéutico de mis pacientes. 

Todo es posible, si y sólo si, la propuesta de herramienta que se hace corresponde a una necesidad sentida y observada que favorece y sostiene el trabajo de terapia de mis pacientes. Todo dentro de un respeto total. Puedo utilizar el dibujo, la música, el canto, la escritura, juegos de rol, pero como herramientas para favorece el trabajo por medio de la danza y del movimiento. En ningún momento la utilización de estas otras herramientas van en una idea de que hago musicoterapia o arte-terapia, o dramaterapia. Mi lenguaje es el de la danza y del movimiento, ese es el que manejo con propiedad, las otras artes así como otros soportes como objetos, alimentos, u olores son mediadores y/o potenciadores dentro de mi trabajo. Bueno, también agregaría que mi formación como bióloga y etóloga han sido herramientos super potentes que he podido utilizar y combinar en mi trabajo. Estos conocimientos me han permitido de exponer otros puntos de vista dentro de las sesiones permitiendo a los pacientes de poder crear un poco de distancia cuando las emociones les invaden o que ciertos miedos y angustias se expresan de manera muy fuerte. Abordar una perspectiva más biológica (orgánica) me ha permitido de disminuir tensiones en momentos en las cuales la representaciones mentales vienen muy cargadas de afectos. 

¿Cómo describes la danza que acontece durante la Danza movimiento terapia?

La danza que acontece en la DMT es una danza evolutiva y que depende de cada persona. Digo evolutiva porque se transforma. En muchos de los casos va de una danza muy tímida (o lo contrario y parece más defensiva), “superficial”, representativa e interpretativa, desde un proceso más intelectual  a, gracias al proceso, una danza sentida, habitada que viene desde adentro, que sorprende.  Para describir esto voy a recurrir a conceptos de la Disciplina del Movimiento Auténtico, que me parece que pueden resumir muy bien lo que sucede o hacia lo que se quiere acompañar. Se pasa del “Me muevo” al “ser movido”. Se es movido por nuestro interior y desde nuestro interior. 

Recomiendas algún lugar en Colombia o en el  mundo para estudiar Danza movimiento terapia?

En Colombia no contamos aún con una formación completa a la DMT. Hay ciertas personas realizando talleres (es mi caso para la ciudad de Medellín) y formaciones de otras disciplinas cercanas a la DMT integran módulos de DMT.  Por ahora hay un diplomado en Bogotá a cargo de una colega con quien justamente hemos creado la Asociación de Danza Movimiento Terapia Colombia (ADMTCol), asociación profesional que muy pronto les presentaremos.

Uno de nuestro objetivos es el de poder crear una formación completa y de poder compartir estándares de alto nivel para que en el país exista esta oferta. Aprovecharemos nuestra experiencia y el hecho de que contamos con maestras de diferentes países muy comprometidas en este aspecto. 

Formaciones a nivel internacional hay muchas. Podemos encontrar en América latina, principalmente en Argentina. En Estados Unidos hay muchísimas. En Europa, sobre todo en Inglaterra pero España cuenta con una muy bastante completa en Barcelona. 

No puedo recomendar precisamente una o unas, ya que escoger su formación es algo muy personal. Puedo hacer sin embargo una pequeña recomendación. Antes de inscribirse en cualquier formación, es importante de verificar si esta está certificada y si es reconocida o no por la Asociación nacional de DMT del país en cuestión. 

¿Cómo cambió tu vida con la Danza movimiento terapia?

Mi vida cambió muchísimo siguiendo este camino. Pasé de la biología a un trabajo de acompañamiento humano con toda la complejidad que eso implica. Me ha encantado este camino. He aprendido mucho sobre mí. Mi danza también se ha transformado de forma rotunda y profunda. Mis pacientes y participantes a las sesiones me han enseñado muchísimo. No siempre ha sido fácil ya que han habido situaciones muy complejas y dolorosas. Siempre estoy en movimiento. La DMT me ha enseñado a ver lo infinitamente pequeño y realmente he comprendido el sentido de nociones tales como tiempo presente, empatía corporal, pensamiento encarnado, escucha plena y la importancia de la palabra DEPENDE, ya que todo depende de diferentes factores y que no hay respuesta única.  He sido testigo de evoluciones increíbles, he podido acompañar parte de caminos de vida muy diversos de personas que me han entregado su confianza. 

La DMT me llevó también a la Disciplina del Movimiento Auténtico, práctica que me sacudió y que sigo desde hace ya más de 10 años. 

He aprendido que el camino es largo, que cada vez se abren más puertas de cosas a aprender, a entender, a descubrir. Creo por eso es que continuo en movimiento , lo cual al mismo tiempo es un poco desestabilizante.  

!Esta vaina parece sin fin! Pero es un camino hermoso y transformador que ha valido la pena. 

Desde tu experiencia ¿Podrías elegir 3 palabras que describan la Danza movimiento terapia?

No me es fácil escoger solo tres. Propongo unas y luego encuentro otra que me parece más relevante. Hoy dejaré estas tres, mañana veremos: Transformación, Movimiento y Escucha.

¿Qué conceptos se utilizan en el DMT? 

Creo que esta pregunta merece ser desarrollada en otro texto ya que son muchos y necesitan poder ser explicados. Además hay conceptos que nos toman años entenderlos o integrarlos. Por ello la importancia de una formación completa, específica y seria. 

Algunos conceptos están directamente ligados al cuerpo y al movimiento. Otros a la danza, a la creatividad, a la expresión y al arte. Otros a la psicoterapia. 

Dejo aquí una idea de algunos conceptos: Empatía corporal y empatía kinestésica, Enacción, Lenguaje metafórico, Unidad “cuerpomente”,  Potencial terapéutico del proceso creativo, Relación terapéutica, Creatividad, Espacio transicional, Transferencia y contratransferencia, Movimiento y emoción, Análisis del movimiento.

¿Cuáles maestros han desarrollado este trabajo?

Hay muchos maestros a nivel mundial, la mayoría son mujeres, grandes referentes para la DMT. 

La lista es muy larga y no podría nombrarlas a todas. Propongo una lista no exhaustiva de algunas profesionales y pues tengo carencias en cuanto a nombres Latinoamericanos e Iberoamericanos ya que no me formé en nuestro continente. Para un próximo texto podré nombrarlas también ya que estoy estudiando cada vez más lo que sucede en América Latina.

Entre las maestras puedo mencionar a Marian Chace, Trudi Schoop, Mary Whitehouse, Liljan Espenak, Dianne Dulicai, Joan Chodorow, Janet Adler, Marion North, Bonnie Meekums, Hilda Wengrower, Sharon Chaiklin, Christine Caldwell, Maralia Reca, Thania Acarón, Vicenzo Bellia (uno de los pocos maestros hombres que he tenido la oportunidad de cruzar), Heidrun Panhofer, Marcia Plavin, Maria Elena García, Helen Payne, Vicky Karkou, Suzi Tortora, Diana Fischman… ¡y hay muchísimas más!

Para Colombia aún somos pocas las dmt y pues no todas, como es mi caso, estamos todo el tiempo en el territorio. Pocas enseñamos pero estoy segura que esto pronto va a cambiar. La Asociación Colombiana de DMT jugará un papel importante allí.

¿Qué casos específicos han sido tratados con la DMT?

Por medio de la DMT se puede tratar y acompañar todo tipo de personas siempre y cuando la adhesión terapéutica pueda instalarse y que la persona acepte el acompañamiento. Yo diría que no hay casos específicos, aunque como dmt podemos especializarnos en ciertos tipos de acompañamientos. Puede existir también la decisión de no acoger ciertos casos por diferentes razones, entre muchas de ellas, por ejemplo los casos que nos tocan demasiado como persona o los que no logramos trabajar con nuestra contratransferencia negativa, etc. 

Se puede acoger personas de todas las edades que pasan por un momento difícil en su vida y que necesitan un acompañamiento puntual: divorcio, duelo, ruptura sentimental, entrada al colegio que no se pasa bien, cambios de vida que desestabilizan…

Pero también personas que necesitan de un acompañamiento psicoterapéutico para tramitar procesos personales, que han tenido experiencias traumáticas, con diagnósticos psiquiátricos, que quieren hacer un trabajo de conocerse a sí mismos; o que requieren trabajo de prevención en diferentes contextos.

Desde mi experiencia he atendido y atiendo personas por psicosis de diferentes tipos, estrés postraumático, anorexia mental y bulimia, depresión, trastorno bipolar, angustia generalizada, borderline (personalidad límite), trastornos del comportamiento, autismo, phobia social, niños y niñas con dificultades que se expresan por medio diferentes formas de malestar y trabajos de prevención en colegios y universidades.

No he mencionado las personas con discapacidades físicas no porque no puedan acompañarse sino porque muchas veces se confunde el trabajo de DMT con el de Danzaterapia o incluso con el de la danza adaptada y el de la danza integrada o inclusiva. Pero por supuesto la personas con discapacidades físicas pueden ser acogidas. 

También hay dmts trabajando más en el área neurológica para acompañar personas con Parkinson, Alzheimer y otras afecciones. 

En Colombia un trabajo muy importante se desarrollaba desde el año 2010 con personas víctimas del conflicto armado, la Corporación Duna le dió cabida a la DMT allí. Justamente estos talleres estaban a cargo por mi colega con quien creamos ADMTCol.

Por mi parte, en Colombia he tenido la oportunidad de trabajar sobre todo en espacios educativos colegios y universidades, tanto con los estudiantes como con los futuros maestro y los maestros. He podido trabajar en programas de apoyo al apoyo y brindando asesorías en el área psicosocial de proyectos de prevención de reclutamiento de niños, niñas y jóvenes por grupos armados al margen de ley, en donde la DMT y la dimensión corporal ha podido ser integrada. He trabajando igualmente en talleres puntuales con mujeres víctimas del conflicto armado.  Cada una des estas experiencia han necesitado de una escucha plena y una adaptación a cada contexto. 

*Danza movimiento terapeuta, bailarina contemporánea, bióloga etóloga.
Por: Paula Martinez Takegami*

Fotografía por Juan David Poveda

El uso o la utilización de la danza en el campo de la salud y del bienestar de las personas es un universo amplio y vasto. Prácticas muy antiguas que van en ese sentido han sido documentadas por etnólogos, antropólogos y otros investigadores. La danza ha estado desde siempre, estrechamente  ligada a procesos de sanación, de acompañamiento, de comunión, en las diferentes culturas y civilizaciones humanas.

Sabemos que el arte, y por ende el arte de la danza, posee un potencial terapéutico fuerte e importante, esto ya no está por probar. Justamente la OMS publicó a finales del año 2019 un informe sobre el papel de las artes en la salud y el bienestar. Este informe no quiere decir que el arte cura por sí solo, al contrario, el informe muestra claramente una serie de “pruebas” y de estudios que exponen el gran potencial transformador del arte. Ese potencial es necesario de ponerlo al servicio de las personas dentro de un encuadre y un contexto adecuado. El arte no es tan inofensivo como parece pero es de todos modos maravilloso, potente!

Volvamos a esta idea del universo diverso y vasto de las prácticas que utilizan la danza dentro de la salud y del bienestar. Muchas son las prácticas que existen y que van en este sentido; desde las prácticas más artísticas, pedagógicas e incluyentes hasta las terapéuticas y psicoterapéuticas. No hay aquí una jerarquía ni una idea de poner las unas por encima de las otras como si unas fueran más importantes que otras. Sin embargo, lo cual es normal, cada una de estas prácticas no exige la misma preparación de quién las encuadra, la formación no es la misma y los objetivos cambian en función de lo que la persona que accede a ellas busca (pide, necesita…), ¿arte, aprendizaje, terapia? 

Dentro de las prácticas que utilizan la danza en el bienestar y en la salud podemos citar por ejemplo la danza integrada, la danza adaptada, la danza terapéutica o danzas terapéuticas, la danzaterapia, las terapias psicocorporales por medio de la danza, las terapias físicas por medio de la danza, la danza movimiento terapia (DMT), la terapia ocupacional por medio de la danza, el desarrollo personal por medio de la danza, entre otras. Cada una de estas prácticas es necesaria e importante en una sociedad y un mundo cada vez más falto de cuerpo, de cuerpo habitado, de cuerpo encarnado. Pero cada una de estas prácticas debe de ser llevada a cabo y dirigida con seriedad, profesionalismo y cuidado, respetando una ética y un código deontológico. Estar atentos a no generar daños. Repito, el arte es muy potente, fuerte y liberador, pero también puede ser todo lo contrario y por ello hay que ser cuidadosos. 

Las preguntas que me han compartido utilizan el término de danzaterapia. Este término para América latina y países de lengua hispana (y en realidad no solamente de habla hispana) tiene tendencia a ser leído principalmente bajo dos, o más bien tres posibilidades. La primera hace referencia a la técnica desarrollada por María Fux; la segunda un nombre generalizado para una terapia por medio de la danza;  la tercera, para una danza que tiene un efecto que va en el sentido de la terapéutica (a distinguir de la terapia).

En mi caso no puedo situarme dentro de esta terminología ya que no he sido formada a la técnica de Maria Fux y que escogí otro camino, el de la psicoterapia por medio de la danza y en este camino escogí más precisamente el de la Danza Movimiento Terapia o DMT. Por ello contestaré desde la perspectiva de la DMT.

¿Por qué llegaste a la Danza movimiento terapia (DMT) y cómo llegaste a la DMT?

Esta pregunta tiene que ver con el origen de todo, de todo el camino que decidí de recorrer. Es bastante importante para mi. 

He aquí entonces el punto de partida de este viaje, viaje que implica también desplazarme a otro continente. 

Al mismo tiempo que realicé mis estudios universitarios en biología en la ciudad de Medellín, decidí de estudiar danza. Pasé por muchas técnicas de danza y disfrutaba cada momento compartido en clase en la academia en donde estudié, vivía casi que allí!  Poco a poco mi nivel de danza subió, permitiéndome enseñar, me encantaba ello. 

Un día llegó a clase una alumna, esta alumna venía por recomendación médica ya que pasaba por una época muy difícil. Su médico, bastante visionario para la época, sintió que danzar podría permitirle de sentirse mejor, ¿pero hasta qué punto? ¿sentirse mejor es suficiente para sanar? ¿Es suficiente ser profe de danza para acompañar un proceso como el que necesitaba esta alumna? estas fueron algunas de las preguntas que pasaron por mi mente durante este tiempo. Esta alumna disfrutaba las clases, la alegría podía percibirse en su rostro. Desafortunadamente esto no era suficiente. 

Este encuentro me hizo reflexionar mucho. Empecé a investigar y descubrí las terapias artístico-creativas y más precisamente la DMT. Decidí formarme a esta práctica, práctica que combina el campo de la psicología y de la danza/movimiento. Cuando digo que combina no quiero decir que se necesita un poco de esto más un poco de esto otro. La DMT requiere una formación completa y específica. Desafortunadamente, o afortunadamente, no es suficiente con ser bailarina e interesarse a la psicología, o ser psicóloga e interesarse a la danza si de DMT se trata a pesar de que tenga que ver con los dos campos. No es incorrecto ni imposible hacerlo, pero ya no se hablaría entonces de DMT. Por ello me ví en la necesidad de formarme, lo que estaba buscando no podía realizarlo con un poquito de cada cosa. 

Salí del país con un préstamo del ICETEX para estudiar en la Universidad Paris Descartes en Francia. De allí seguí con otros estudios más especializados en otras escuelas y universidades. El camino recorrido desde entonces y todo el aprendizaje han sido súper enriquecedores, transformadores y a veces bastante desestabilizadores! todo lleno de mucha vida y de movimiento. 

En cuál corriente te formaste y cuáles son tus valores académicos y terapéuticos.

Como explicado justo antes, decidí de formarme a la Danza movimiento terapia una de las disciplinas de las terapias artístico-creativas ( terapias que incluyen el arte-terapia, la musicoterapia, la dramaterapia y la DMT) que es una entre muchas de las prácticas que hacen uso de la danza y del movimiento en el acompañamiento terapéutico. 

Las cualidades y habilidades que se adquieren progresivamente como DMT son de diferentes niveles. Desde mi punto de vista creo que se está cada vez más atento a nuestro sentir, a nuestra percepción y a nuestra intuición (una intuición enriquecida de los saberes adquiridos). Nuestra capacidad empática y kinestésica se afina, así mismo que nuestra capacidad de escucha y de observación clínica. Somos capaces de seleccionar y de adaptar cada vez más rápidamente las propuestas en las sesiones a las necesidades de quien acompañamos, ya que somos capaces de acoger el aquí y ahora con más precisión.

Progresamos personalmente dejando cada vez más el ego de lado para ponernos al servicio de quien acompañamos. Esto implica también un importante trabajo sobre sí mismo. Aprendemos de forma muy concreta que no tenemos la «última palabra», ni razón por encima de quien acompañamos, que no hay respuestas únicas sino caminos y posibilidades múltiples. nos nos ubicamos del lado del “Yo sé”.

Mis maestras me han enseñado que «sólo quien se mueve sabe».  Esta frase ha sido una guía para mí. Quiere decir que es el paciente que se ha movido que sabe realmente lo que ha vivido, lo que ha sentido. Saber no quiere decir que sepa las razones de ello o porqué se movió de esa manera, ni que sea consciente de ellas ni que sea necesariamente capaz de explicitar lo que vive en ese momento, pero es él el que hizo la experiencia, «la persona es la que sabe».  Yo no sé por ella, no estoy ni en su cuerpo ni en su mente y por ende la importancia del proceso de acompañarla a poder tomar consciencia de su sentir. Yo sólo puedo, gracias a mi formación y conocimientos intentar acercarme a ese sentir lo que más me sea posible. Esta frase me ha permitido desarrollar una capacidad más alta de observación, así que la atención que dirijo hacia las personas, en la forma de formular mis preguntas, preguntas que comparto con el fin de ayudar y sostener el proceso de poner en conciencia y de aumentar la autoconsciencia. 

La creatividad se agudiza siempre y cuando se cultive a través de nuestra propio práctica artística y otras experiencias creativas que nos nutran. 

Todo esto puede ponerse al servicio de nuestros pacientes, si y sólo si, estamos dispuestos a ser cuestionados, invitados a reflexionar sobre nuestro trabajo a través de un acompañamiento en supervisión. Nuestras supervisoras, efectivamente la mayoría son mujeres, nos acompañan para permitirnos de entender que estamos haciendo correctamente y que debemos de hacer de otra forma. 

Diría que son sobre todo estos aspectos que he adquirido pero por supuesto hay otros. 

 ¿Cómo es el proceso de sanación a través de la danza?

Huy esta pregunta es bastante compleja y creo que no podré dar una respuesta “única”. Considero que el proceso de sanación o de terapia es específico a cada persona que se acompaña, mismo si se le acompaña de forma grupal. Es un proceso dinámico, no lineal, de ajuste y de escucha permanente. Escucha no solamente del paciente o de la persona acompañada sino  también de mí misma como terapeuta, por ello la importancia de seguir, como terapeuta, una supervisión, una psicoterapia personal y una formación continua para profesionales. 

Si intento dar una descripción un poco más precisa, pero sin que se perciba como una “generalidad” o una receta a aplicar en cada caso, podría hablar de dos niveles de proceso: el proceso general de acompañamiento y el proceso al interior de cada taller o sesión. Claro que decir “proceso terapéutico” implica una temporalidad más larga que la de una sola sesión, pero hacer una pequeña descripción de la sesión puede permitir representarnos un poco cómo se desarrolla esta. 

El proceso general de terapia consta de varias fases. Utilizaré más el término de terapia ya que sanación implica sanar y no siempre se consigue ni es posible.  

Fases del proceso terapéutico en función de mi forma de trabajar y de acompañar: estas fases no están delimitadas en el tiempo, ellas se entrecruzan, se entrelazan, se actualizan, se sobrelapan. Todas implican movimiento, danza, palabras y silencios.

 La primera fase es para mí una fase de encuentro y de evaluación. Fase de encuentro con el paciente o del participante a las sesiones para escuchar su solicitud, qué busca, qué espera, qué expectativas tiene, qué le causa malestar o dolor emocional/psicológico/relacional, las razones por las que consulta. Muchas veces no es la persona ella misma quién puede formular esta solicitud, entonces se escucha a la familia, a las personas que la representan o a las instituciones que la acogen. 

En esta fase, fase que puede durar varias sesiones, se estudia y evalúa si la DMT es una buena indicación o no (también por ejemplo si es el momento o no), miramos cuál es la relación que tiene la persona con su cuerpo, qué percepción tiene de la danza, si se siente capaz o no de entrar en movimiento.También se evalúa, en mi caso, si soy la terapeuta la más apta a acompañar a esta persona o si debo de proceder a realizar una reorientación. 

Este tiempo también es propicio a evocar el encuadre, las reglas y los posibles objetivos, objetivos que se irán afinando gracias al encuentro con la persona y ajustando en función del avance en el proceso y su «tratamiento». 

Una segunda fase sería la construcción de la relación y la «adhesión terapéutica». Esta fase es muy importante. Se acompaña al paciente o participante en las sesiones para que progresivamente una relación de confianza pueda instalarse, que pueda sentir que está en un espacio seguro, privado, sin juicio de valor, respetuoso de cada quien para que pueda dar libre curso a su creatividad y pueda acoger cada uno de sus movimientos y danzas que se expresen o broten.

El objetivo es crear el espacio y ambiente propicio para que su mundo interno pueda expresarse progresivamente sin miedo o con un miedo que puede ser sobrepasado gracias a la presencia del terapeuta y a las condiciones que se han creado para que ello pueda darse. Esta fase en realidad considero que dura todo el proceso del acompañamiento, de la terapia, con un importancia bastante alta al inicio ya que ni terapeuta ni paciente se conocen.

Luego entramos en una fase conocida como “El proceso”. Todos las fases anteriores contribuyen al desarrollo de ésta. El proceso es la fase en la cual nos adentramos cada vez más en abordar los temas que el paciente o participante expresa consciente o inconscientemente, sus problemáticas, su dolor o inquietud. Progresivamente el trabajo invita a la persona a llevar a la conciencia elementos que pasaban desapercibidos; a comprender mejor las relaciones entre movimientos/emociones/comportamientos/expresiones; a desarrollar su creatividad y expresividad; a habitar y a apropiarse/conectarse con su cuerpo, nuestro hogar. 

A un momento dado el acompañamiento llega a término por diferentes razones: tratamiento realizado, sanación, se logró el objetivo, imposibilidad de continuar, ruptura, cambios múltiples, etc . Es importante poder evaluar y sentir ese momento, ya sea porque el terapeuta lo siente/contempla/determina o que el paciente lo pide, lo muestra. Llega entonces una fase muy importante de conclusión y de despedida. Esta fase, a pesar de su importancia no puede llevarse a cabo en todos los casos. A veces nos encontramos con pacientes que solo pueden despedirse “desapareciendo” o tirando la puerta; otros no cuentan con las condiciones institucionales, familiares, relacionales para poder llevarla a cabo. Cuando se puede, en esta fase tomamos el tiempo de revisitar las sesiones, visualizar el recorrido, construir danzas de despedida, de síntesis o de conclusión de esta parte del camino.  Se combina movimiento, danza y palabra. 

Lo que estas fases permiten o generan es muy propio de cada paciente o participante a las sesiones. 

Con respecto al proceso dentro de una sesión de DMT: una sesión está igualmente constituida de fases que permiten de desarrollar un proceso interno a cada sesión pero que se inscribe dentro del proceso general.

Las fases de la sesión que caracterizan mi trabajo. estas fases se desarrollan la mayor parte del tiempo en el orden que las nombro pero a veces, según las personas y las situaciones, el orden cambia. 

La bienvenida y la acogida: tiempo para saludarse, saber como se está. Esta fase da muchísima información tanto verbal como no verbal sobre el estado de la persona.

Calentamiento: preparación física y psíquica para poder entrar en el movimiento y la danza, crear grupo si es un trabajo grupal. Hay varios objetivos y formas de llevarlo a cabo. No entraré en detalles para no alargarme mucho. 

Proceso: en esta fase se desarrolla y profundiza el material depositado por el paciente y que recogemos y percibimos en las fases anteriores (y encuentros anteriores).

Cierre: tiempo muy importante para concluir la sesión y poder volver a un estado que nos permita retomar las actividades ordinarias y reencontrarnos con el mundo externo (mundo fuera del taller). ¡Esta fase es importantísima! El movimiento, la danza y el lenguaje corporal nos llevan a estados anteriores, infantiles,regresivos (en términos psicoterapéutico, no es nada despectivo. El trabajo con por medio del cuerpo y del movimiento tiene esta característica). Debemos de estar atentos a esto y tomarnos el tiempo de llevar progresivamente el paciente o participante a volver al estado de desarrollo que es el suyo y permitirle de volver a encontrarse con el mundo exterior sin que haga choque después de un viaje interno  y profundo que se acompaña en la sesión. 

¿Cuáles son las condiciones o valores o características que debe tener una persona que quiera formarse como danza movimiento terapeuta?

Creo que es muy importante tratar de entender primero que todo, qué es lo que nos motiva a irnos por este camino. Cuáles son las razones. De pronto no podremos nombrarlas pero es muy importante hacerse esa pregunta. 

Estar dispuesto a aceptar que no se sabe todo (no nos situamos del lado del “saber”, de certitudes inmutables),  y que no se puede todo. Por ende se debe de estar dispuesto a realizar una formación larga que exige un trabajo personal fuerte, un acompañamiento psicoterapéutico y un seguimiento en supervisión permanente. La formación a la DMT nos mueve, conmueve y remueve, es muy importante tener herramientas para seguir este camino lo más serenamente posible. El proceso formativo es al mismo tiempo un proceso de encuentro consigo mismo ya que estamos expuestos al movimiento continuamente, a tomar consciencia de nuestro cuerpo y a habitarlo, con todo lo que esta relación implica.

Conocerse a sí mismo es fundamental. Cómo danzo, cómo me muevo, qué me duele, cuáles son mis fragilidades y mis fortalezas. Este trabajo en lo ideal debe de comenzar antes de entrar en formación pero también se puede hacer durante la formación. Y pues lo más seguro (e ideal) es que se continúe después de la formación para profundizar. 

Quién desee formarse a la DMT debe de tener una práctica y una experiencia importante en danza y técnicas corporales, pero la danza es fundamental, no solamente técnica sino también creativa (creación). Haber tenido una experiencia en el manejo y el acompañamiento de grupos no está de más. Ser capaz de trabajar en situación de estrés es importante pero esta competencia se adquiere también poco a poco. Tener una capacidad a la autocrítica y de pensamiento reflexivo sin perder nuestro anclaje (raíces). Ser capaz de jugar, de crear, de escuchar, de aprender, de no temerle a lo desconocido pero siendo capaz de establecer límites. Ser creativo es fundamental, por ello hablo del juego. 

¿Cuáles son los cuidados que los danza movimiento terapeutas deben tener con sus danzantes?

Me gusta la palabra danzantes que utilizas en esta pregunta, me parece muy bella ya que vengo del medio de la danza. Esta sin embargo no podría utilizarla con todas las personas. Creo que este sería el primer cuidado a tener con quien nos busca para acompañarla. ¿Cómo la llamamos (fuera de su nombre cuando es posible) en función de lo que la motiva a solicitarnos? Paciente, participante, danzante, cliente. Cada una de estas apelaciones tiene un sentido y una razón de existir así no nos sintamos cercanos a algunas. Importante entonces de escoger la que corresponda mejor al encuadre, objetivos, solicitud y relación. Por mi lado no puedo utilizar danzantes todo el tiempo, por cierto la utilizo muy rara vez, ya que para diferentes personas esta apelación los pone en una posición y en una representación en la cual no quieren entrar: la de la danza y su representación estética, social y técnica. Lo mismo puedo decir de las otros apelaciones. Ninguna es neutra.  

Los cuidados son varios e igual que para el proceso, se ajustan a cada acompañamiento. Pueden variar desde las palabras que se utilizan, el tiempo que dura la sesión y su frecuencia, a las propuestas que se hacen dentro de las sesiones. En todos los casos se debe de ajustar a las capacidades y posibilidades de cada persona y en función del camino recorrido. No es lo mismo atender o acompañar niños, que adolescentes, adultos o ancianos. Tampoco es lo mismo si el trabajo se hace en psiquiatría que en espacios de trabajo comunitario y social, o si es un trabajo de tratamiento o de prevención. Por supuesto muchas cosas se pueden cruzar y entrelazar. 

De forma más general diría que primero que todo se trabaja siempre desde donde se encuentra la persona que acompañamos. No se le obliga a nada ni se le forza a hacer algo, decir o experimentar algo para la cual no está lista. Se respetan sus tiempos. Se escuchan y acogen sus defensas y resistencias sin juicio de valor, acompañándolo para que puedan disminuir progresivamente. Nos aseguramos de que el paciente pueda sentirse en seguridad y crear las condiciones óptimas para ello. Se respeta el secreto profesional. 

No se exponen ni revelan sus creaciones al público, no hay espectáculos. En las raras, muy raras, ocasiones en las cuales esto se hace, debe de tenerse el acuerdo de la persona y haberse hecho todo un trabajo de preparación y de comprensión del porqué se llega a esto. ¿Responde realmente a una necesidad del paciente/participante y de su proceso terapéutico o corresponde a una respuesta para “alimentar” el ego y “el valor del terapeuta”? 

Como ejemplo pequeños: 

Trabajando con pacientes con anorexia mental y bulimia estoy atenta al efecto que tienen ciertas palabras que hacen referencia al cuerpo y a características corporales, para no generar un ambiente demasiado pesado para ellas. No quiere decir que me las prohíbo sino que estoy atenta de en qué momentos puedo utilizarlas y bajo qué tono y en qué momentos es mejor de utilizar otros conceptos. 

Con este público, como con otros, estoy también atenta a si el trabajo corporal les es muy doloroso o si aumenta de forma evidente el sufrimiento, entonces puedo, cuando lo es necesario, sugerir una reorientación hacia otro tipo de terapia. Es importante que la persona pueda sentir un poco de placer en el trabajo, en el caso contrario su camino será demasiado doloroso. No quiere decir que no podrá ser seguida en DMT, sino simplemente que puede que la DMT no sea el acompañamiento ideal en ese preciso momento.

En el trabajo con pacientes adolescentes psicóticos estoy atenta a sí lo que estoy diciendo es comprensible o de qué forma lo comprenden los pacientes. Igualmente estoy muy atenta al tipo de propuestas que hago de forma a no generar situaciones que los desbordan demasiado o las exciten tanto física como mentalmente y que pueden ser incontrolables exponiéndolos tanto a ellos como a mí. 

¿Cómo es el  proceso de creación a la par del proceso de sanación?

Al igual que el proceso de sanación , el proceso de creación es muy personal y subjetivo. Se acompaña a cada persona a entrar en su propio proceso creativo. Aquí el proceso creativo difiere para mí del proceso creativo de la danza, pero no en su totalidad. Todo depende de qué entendemos por danza. 

El proceso creativo en DMT retoma la noción de creatividad de Donald Winnicott (pediatra y psicoanalista inglés), entre otras. Aquí la creatividad será abordada de manera muy amplia y como la capacidad de crearse a sí mismo, de crear su propia vida, de poder escoger entre varias opciones, no se es creativo cuando no hay opciones, a crear nuevas conexiones. Será la capacidad de jugar, de experimentar. El resultado de este proceso es de recrearse a sí mismo, si me atrevo a nombrarlo así. 

En mi trabajo no hay escritura ni creación ni representación coreográfica a mostrar ante un público. Lo que se hace en cada sesión se queda al interior de cada sesión y corresponde a una esfera privada, tanto el proceso como “el producto” son importantes y se les acoge dentro de esta esfera. Este aspecto podría desarrollarse un poco más en otro texto para explicar las razones y también mostrar en cuales situaciones nos podemos encontrar con la necesidad de crear espacios paralelos para pequeñas creaciones dancísticas y su porqué.

¿Mezclas la danza con otras artes u otros saberes como la medicina ayurvédica, etc.?

Con otras expresiones artísticas y soportes a la creatividad sí. Mi experiencia en creación en danza me ha permitido descubrir que justamente las herramientas que permiten de crear son infinitas. En este mismo sentido dentro de los talleres puedo permitirme utilizar una multitud de herramientas pero hay una diferencia muy grande entre las herramientas utilizadas para mi propio trabajo artístico y creativo  y las herramientas para el trabajo psicoterapéutico de mis pacientes. 

Todo es posible, si y sólo si, la propuesta de herramienta que se hace corresponde a una necesidad sentida y observada que favorece y sostiene el trabajo de terapia de mis pacientes. Todo dentro de un respeto total. Puedo utilizar el dibujo, la música, el canto, la escritura, juegos de rol, pero como herramientas para favorece el trabajo por medio de la danza y del movimiento. En ningún momento la utilización de estas otras herramientas van en una idea de que hago musicoterapia o arte-terapia, o dramaterapia. Mi lenguaje es el de la danza y del movimiento, ese es el que manejo con propiedad, las otras artes así como otros soportes como objetos, alimentos, u olores son mediadores y/o potenciadores dentro de mi trabajo. Bueno, también agregaría que mi formación como bióloga y etóloga han sido herramientos super potentes que he podido utilizar y combinar en mi trabajo. Estos conocimientos me han permitido de exponer otros puntos de vista dentro de las sesiones permitiendo a los pacientes de poder crear un poco de distancia cuando las emociones les invaden o que ciertos miedos y angustias se expresan de manera muy fuerte. Abordar una perspectiva más biológica (orgánica) me ha permitido de disminuir tensiones en momentos en las cuales la representaciones mentales vienen muy cargadas de afectos. 

¿Cómo describes la danza que acontece durante la Danza movimiento terapia?

La danza que acontece en la DMT es una danza evolutiva y que depende de cada persona. Digo evolutiva porque se transforma. En muchos de los casos va de una danza muy tímida (o lo contrario y parece más defensiva), “superficial”, representativa e interpretativa, desde un proceso más intelectual  a, gracias al proceso, una danza sentida, habitada que viene desde adentro, que sorprende.  Para describir esto voy a recurrir a conceptos de la Disciplina del Movimiento Auténtico, que me parece que pueden resumir muy bien lo que sucede o hacia lo que se quiere acompañar. Se pasa del “Me muevo” al “ser movido”. Se es movido por nuestro interior y desde nuestro interior. 

Recomiendas algún lugar en Colombia o en el  mundo para estudiar Danza movimiento terapia?

En Colombia no contamos aún con una formación completa a la DMT. Hay ciertas personas realizando talleres (es mi caso para la ciudad de Medellín) y formaciones de otras disciplinas cercanas a la DMT integran módulos de DMT.  Por ahora hay un diplomado en Bogotá a cargo de una colega con quien justamente hemos creado la Asociación de Danza Movimiento Terapia Colombia (ADMTCol), asociación profesional que muy pronto les presentaremos.

Uno de nuestro objetivos es el de poder crear una formación completa y de poder compartir estándares de alto nivel para que en el país exista esta oferta. Aprovecharemos nuestra experiencia y el hecho de que contamos con maestras de diferentes países muy comprometidas en este aspecto. 

Formaciones a nivel internacional hay muchas. Podemos encontrar en América latina, principalmente en Argentina. En Estados Unidos hay muchísimas. En Europa, sobre todo en Inglaterra pero España cuenta con una muy bastante completa en Barcelona. 

No puedo recomendar precisamente una o unas, ya que escoger su formación es algo muy personal. Puedo hacer sin embargo una pequeña recomendación. Antes de inscribirse en cualquier formación, es importante de verificar si esta está certificada y si es reconocida o no por la Asociación nacional de DMT del país en cuestión. 

¿Cómo cambió tu vida con la Danza movimiento terapia?

Mi vida cambió muchísimo siguiendo este camino. Pasé de la biología a un trabajo de acompañamiento humano con toda la complejidad que eso implica. Me ha encantado este camino. He aprendido mucho sobre mí. Mi danza también se ha transformado de forma rotunda y profunda. Mis pacientes y participantes a las sesiones me han enseñado muchísimo. No siempre ha sido fácil ya que han habido situaciones muy complejas y dolorosas. Siempre estoy en movimiento. La DMT me ha enseñado a ver lo infinitamente pequeño y realmente he comprendido el sentido de nociones tales como tiempo presente, empatía corporal, pensamiento encarnado, escucha plena y la importancia de la palabra DEPENDE, ya que todo depende de diferentes factores y que no hay respuesta única.  He sido testigo de evoluciones increíbles, he podido acompañar parte de caminos de vida muy diversos de personas que me han entregado su confianza. 

La DMT me llevó también a la Disciplina del Movimiento Auténtico, práctica que me sacudió y que sigo desde hace ya más de 10 años. 

He aprendido que el camino es largo, que cada vez se abren más puertas de cosas a aprender, a entender, a descubrir. Creo por eso es que continuo en movimiento , lo cual al mismo tiempo es un poco desestabilizante.  

!Esta vaina parece sin fin! Pero es un camino hermoso y transformador que ha valido la pena. 

Desde tu experiencia ¿Podrías elegir 3 palabras que describan la Danza movimiento terapia?

No me es fácil escoger solo tres. Propongo unas y luego encuentro otra que me parece más relevante. Hoy dejaré estas tres, mañana veremos: Transformación, Movimiento y Escucha.

¿Qué conceptos se utilizan en el DMT? 

Creo que esta pregunta merece ser desarrollada en otro texto ya que son muchos y necesitan poder ser explicados. Además hay conceptos que nos toman años entenderlos o integrarlos. Por ello la importancia de una formación completa, específica y seria. 

Algunos conceptos están directamente ligados al cuerpo y al movimiento. Otros a la danza, a la creatividad, a la expresión y al arte. Otros a la psicoterapia. 

Dejo aquí una idea de algunos conceptos: Empatía corporal y empatía kinestésica, Enacción, Lenguaje metafórico, Unidad “cuerpomente”,  Potencial terapéutico del proceso creativo, Relación terapéutica, Creatividad, Espacio transicional, Transferencia y contratransferencia, Movimiento y emoción, Análisis del movimiento.

¿Cuáles maestros han desarrollado este trabajo?

Hay muchos maestros a nivel mundial, la mayoría son mujeres, grandes referentes para la DMT. 

La lista es muy larga y no podría nombrarlas a todas. Propongo una lista no exhaustiva de algunas profesionales y pues tengo carencias en cuanto a nombres Latinoamericanos e Iberoamericanos ya que no me formé en nuestro continente. Para un próximo texto podré nombrarlas también ya que estoy estudiando cada vez más lo que sucede en América Latina.

Entre las maestras puedo mencionar a Marian Chace, Trudi Schoop, Mary Whitehouse, Liljan Espenak, Dianne Dulicai, Joan Chodorow, Janet Adler, Marion North, Bonnie Meekums, Hilda Wengrower, Sharon Chaiklin, Christine Caldwell, Maralia Reca, Thania Acarón, Vicenzo Bellia (uno de los pocos maestros hombres que he tenido la oportunidad de cruzar), Heidrun Panhofer, Marcia Plavin, Maria Elena García, Helen Payne, Vicky Karkou, Suzi Tortora, Diana Fischman… ¡y hay muchísimas más!

Para Colombia aún somos pocas las dmt y pues no todas, como es mi caso, estamos todo el tiempo en el territorio. Pocas enseñamos pero estoy segura que esto pronto va a cambiar. La Asociación Colombiana de DMT jugará un papel importante allí.

¿Qué casos específicos han sido tratados con la DMT?

Por medio de la DMT se puede tratar y acompañar todo tipo de personas siempre y cuando la adhesión terapéutica pueda instalarse y que la persona acepte el acompañamiento. Yo diría que no hay casos específicos, aunque como dmt podemos especializarnos en ciertos tipos de acompañamientos. Puede existir también la decisión de no acoger ciertos casos por diferentes razones, entre muchas de ellas, por ejemplo los casos que nos tocan demasiado como persona o los que no logramos trabajar con nuestra contratransferencia negativa, etc. 

Se puede acoger personas de todas las edades que pasan por un momento difícil en su vida y que necesitan un acompañamiento puntual: divorcio, duelo, ruptura sentimental, entrada al colegio que no se pasa bien, cambios de vida que desestabilizan…

Pero también personas que necesitan de un acompañamiento psicoterapéutico para tramitar procesos personales, que han tenido experiencias traumáticas, con diagnósticos psiquiátricos, que quieren hacer un trabajo de conocerse a sí mismos; o que requieren trabajo de prevención en diferentes contextos.

Desde mi experiencia he atendido y atiendo personas por psicosis de diferentes tipos, estrés postraumático, anorexia mental y bulimia, depresión, trastorno bipolar, angustia generalizada, borderline (personalidad límite), trastornos del comportamiento, autismo, phobia social, niños y niñas con dificultades que se expresan por medio diferentes formas de malestar y trabajos de prevención en colegios y universidades.

No he mencionado las personas con discapacidades físicas no porque no puedan acompañarse sino porque muchas veces se confunde el trabajo de DMT con el de Danzaterapia o incluso con el de la danza adaptada y el de la danza integrada o inclusiva. Pero por supuesto la personas con discapacidades físicas pueden ser acogidas. 

También hay dmts trabajando más en el área neurológica para acompañar personas con Parkinson, Alzheimer y otras afecciones. 

En Colombia un trabajo muy importante se desarrollaba desde el año 2010 con personas víctimas del conflicto armado, la Corporación Duna le dió cabida a la DMT allí. Justamente estos talleres estaban a cargo por mi colega con quien creamos ADMTCol.

Por mi parte, en Colombia he tenido la oportunidad de trabajar sobre todo en espacios educativos colegios y universidades, tanto con los estudiantes como con los futuros maestro y los maestros. He podido trabajar en programas de apoyo al apoyo y brindando asesorías en el área psicosocial de proyectos de prevención de reclutamiento de niños, niñas y jóvenes por grupos armados al margen de ley, en donde la DMT y la dimensión corporal ha podido ser integrada. He trabajando igualmente en talleres puntuales con mujeres víctimas del conflicto armado.  Cada una des estas experiencia han necesitado de una escucha plena y una adaptación a cada contexto. 

*Danza movimiento terapeuta, bailarina contemporánea, bióloga etóloga.

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Revista Paso al Paso, 2021. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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