Paula Calderón: Vestuario, cuerpo y grafías para narrar con la imagen

Esa segunda piel en la cual se convierte el vestuario escénico que caracteriza al bailarín y le permite representar a sus personajes por medio de texturas y formas, es la piel por la cual el bailarín expresa la magnificencia de sus gestos y movimientos. Más allá de la espectacularidad que el vestuario le otorga al bailarín, la libertad de movimiento, las sensaciones tranquilas y seguras de llevarlo puesto, y sobretodo comunicar, es un reto que en cada diseño se enfrentan los creadores de vestuario escénico.

Paula Calderón, bailarina y diseñadora, quien entre muchos años de investigación, exploración de telas y materiales, ensayos con diferentes maneras de unir las piezas, y su experiencia corporal a través de su propio ensayo como bailarina, cada día aprende más sobre el arte del diseño y confección del vestuario; un arte que acompaña la danza, la complementa y/o la transforma.

Su bio-danzada

Desde los 3 años baila ballet y actualmente es docente en ballet y jazz para niños y jóvenes.  Estudió Diseño industrial con énfasis en diseño de vestuario, y complemento sus estudios con las materias electivas en marroquinería, patronaje y espacio efímeros. De manera independiente, conecta diseñador de modas Camilo Álvarez estudió figurines.

Pasos hacia el pasado

Atavíos y decorados, el hombre ha modificado, expandido su cuerpo con ellos desde la prehistoria. Los más antiguos hallazgos de 40.000 A.P, exponen en las tumbas funerarias el pensamiento mágico sagrado por medio de las posturas corporales, los adornos y objetos simbólicos que acompañan al individuo. Imaginar entonces las escenas ritualísticas, complejas y extrasensoriales, transcienden la representación escénica.

Cuando se pasa del ritual a la escena, el vestuario se transforma para permitirle cada vez más desarrollo al personaje, y más compenetración al bailarín con éste.  El camino ha sido largo, y quienes se han atrevido ha innovar han logrado cambiar la escena y aportar en nuevas maneras en el movimiento, por solo mencionar el conocido ejemplo de las zapatillas de punta.

Para quienes se interesen en profundizar en este tejido histórico, les recomendamos visitar este blog. Y para ampliar sobre el vestuario escénico, recomendamos la lectura de Patrice Pavis.

Desenvolviendo los hilos…

El proceso de creación comienza con la solicitud de quien va a realizar la obra, bien sea el coreógrafo o el director. Entre los insumos que indaga para dar inicio a sus diseños, la caracterización del personaje, la tipología de sus acciones (dramatúrgicas, danza, acrobacia, etc) y el guión o si no lo hay la descripción de la historia, el ambiente, las atmósferas, las sensaciones y las emociones; son los puntos de partida que determinan el carácter del personaje. Luego comienza la investigación de referentes en la historia del arte, y obras escénicas contemporáneas.

Su trabajo se teje con la iluminación, la cual puede destacar o cambiar por completo casi al punto de opacar al vestuario; la escenografía como un complemento de universo del personaje, y por su puesto los materiales y las texturas que comuniquen las intensiones de la historia a la par que permitan el desarrollo de las acciones del personaje. Cada elemento en la escena, incluyendo el vestuario contiene un valor simbólico comunicante. De allí que sea importante considerar para el diseño del personaje:

  • El contexto histórico y temporal
  • Las relaciones emocionales o afectivas
  • La cronología de los acontecimientos
  • La situación de los personajes:
  • Sus puntos de vista
  • Sus principios
  • Sus valores
  • Sus características psicológicas.

Y lo más importante:

  • Dónde nos situamos para contar nuestra historia
  • Cuál es la perspectiva en la cual nosotros enfocamos nuestra puesta en escena.

La trasescena del vestuario

El paso del figurín a la materialización del vestuario, es una construcción artesanal, donde el conocimiento de materiales, experticia en costuras y precisión para conformar un taller de confección que elabore cada una de las piezas, son los ejes que soportan el armazón del vestuario. Los zapatos y tocados, complementos del personaje, son otro aspecto en el cual se puede tropezar el diseñador, porque requieren conocer muy bien los movimientos del bailarín y de allí que la construcción y elección de los materiales sean claves para que estas partes del vestuario funcionen como un complemento sin  que limiten el movimiento del bailarín.

La selección de los materiales, es una búsqueda cuidadosa para que el conjunto entre textura, color, vistosidad, durabilidad y comportamiento en la confección, le permitan al bailarín danzar con libertad y a su vez transmitir el mensaje que se quiere comunicar en la obra. Por otra parte, es importante también considerar la distancia del público con respecto a los personajes, porque a mayor detalle mayor cuidado artesanal se requiere. Borlas y bordados, lentejuelas y encajes recubren al personaje en un delicado trabajo hecho a mano.

Su labor va mas allá de la entrega de un vestuario, pues considera que la reutilización es una opción importante para los grupos de la ciudad, ejercicio que de manera muy tímida se hace. Por ello, complementa su proceso con la entrega de un manual de uso, de lavado y de bodegaje para que este esfuerzo que ha requerido el trabajo de muchísimas manos e inversión de recursos financieros, sea durable y reutilizable, de manera original o con adaptaciones y modificaciones que transformen el vestuario para nuevos personajes.

En últimas, como recomendación, el tiempo óptimo para la conceptualización, diseño, medición, producción y entrega de un vestuario, puede ser entre un mes y medio a dos meses (Entre paréntesis, es una propuesta a considerar por las compañías, grupos y academias que tiene vestuario en sus bodegas. Nos pueden compartir fotografías de sus vestuarios y estaríamos dispuestos a elaborar una zona de intercambios en vestuario para todos los interesados en la ciudad).

Estos nuevos tiempos, proponen retos en el vestuario pues su apreciación ya no es en la mágica caja negra, sino entre la caja de la pantalla. Allí comienza su investigación, y para este caso, se remite a los vestuarios en cine entre los géneros históricos, fantasía o ciencia ficción. Teniendo presente siempre como prioridad la comodidad del bailarín, afirma que la cercanía de la pantalla implicará nuevos materiales y paletas de color.

Esa segunda piel en la cual se convierte el vestuario escénico que caracteriza al bailarín y le permite representar a sus personajes por medio de texturas y formas, es la piel por la cual el bailarín expresa la magnificencia de sus gestos y movimientos. Más allá de la espectacularidad que el vestuario le otorga al bailarín, la libertad de movimiento, las sensaciones tranquilas y seguras de llevarlo puesto, y sobretodo comunicar, es un reto que en cada diseño se enfrentan los creadores de vestuario escénico.

Paula Calderón, bailarina y diseñadora, quien entre muchos años de investigación, exploración de telas y materiales, ensayos con diferentes maneras de unir las piezas, y su experiencia corporal a través de su propio ensayo como bailarina, cada día aprende más sobre el arte del diseño y confección del vestuario; un arte que acompaña la danza, la complementa y/o la transforma.

Su bio-danzada

Desde los 3 años baila ballet y actualmente es docente en ballet y jazz para niños y jóvenes.  Estudió Diseño industrial con énfasis en diseño de vestuario, y complemento sus estudios con las materias electivas en marroquinería, patronaje y espacio efímeros. De manera independiente, conecta diseñador de modas Camilo Álvarez estudió figurines.

Pasos hacia el pasado

Atavíos y decorados, el hombre ha modificado, expandido su cuerpo con ellos desde la prehistoria. Los más antiguos hallazgos de 40.000 A.P, exponen en las tumbas funerarias el pensamiento mágico sagrado por medio de las posturas corporales, los adornos y objetos simbólicos que acompañan al individuo. Imaginar entonces las escenas ritualísticas, complejas y extrasensoriales, transcienden la representación escénica.

Cuando se pasa del ritual a la escena, el vestuario se transforma para permitirle cada vez más desarrollo al personaje, y más compenetración al bailarín con éste.  El camino ha sido largo, y quienes se han atrevido ha innovar han logrado cambiar la escena y aportar en nuevas maneras en el movimiento, por solo mencionar el conocido ejemplo de las zapatillas de punta.

Para quienes se interesen en profundizar en este tejido histórico, les recomendamos visitar este blog. Y para ampliar sobre el vestuario escénico, recomendamos la lectura de Patrice Pavis.

Desenvolviendo los hilos…

El proceso de creación comienza con la solicitud de quien va a realizar la obra, bien sea el coreógrafo o el director. Entre los insumos que indaga para dar inicio a sus diseños, la caracterización del personaje, la tipología de sus acciones (dramatúrgicas, danza, acrobacia, etc) y el guión o si no lo hay la descripción de la historia, el ambiente, las atmósferas, las sensaciones y las emociones; son los puntos de partida que determinan el carácter del personaje. Luego comienza la investigación de referentes en la historia del arte, y obras escénicas contemporáneas.

Su trabajo se teje con la iluminación, la cual puede destacar o cambiar por completo casi al punto de opacar al vestuario; la escenografía como un complemento de universo del personaje, y por su puesto los materiales y las texturas que comuniquen las intensiones de la historia a la par que permitan el desarrollo de las acciones del personaje. Cada elemento en la escena, incluyendo el vestuario contiene un valor simbólico comunicante. De allí que sea importante considerar para el diseño del personaje:

  • El contexto histórico y temporal
  • Las relaciones emocionales o afectivas
  • La cronología de los acontecimientos
  • La situación de los personajes:
  • Sus puntos de vista
  • Sus principios
  • Sus valores
  • Sus características psicológicas.

Y lo más importante:

  • Dónde nos situamos para contar nuestra historia
  • Cuál es la perspectiva en la cual nosotros enfocamos nuestra puesta en escena.

La trasescena del vestuario

El paso del figurín a la materialización del vestuario, es una construcción artesanal, donde el conocimiento de materiales, experticia en costuras y precisión para conformar un taller de confección que elabore cada una de las piezas, son los ejes que soportan el armazón del vestuario. Los zapatos y tocados, complementos del personaje, son otro aspecto en el cual se puede tropezar el diseñador, porque requieren conocer muy bien los movimientos del bailarín y de allí que la construcción y elección de los materiales sean claves para que estas partes del vestuario funcionen como un complemento sin  que limiten el movimiento del bailarín.

La selección de los materiales, es una búsqueda cuidadosa para que el conjunto entre textura, color, vistosidad, durabilidad y comportamiento en la confección, le permitan al bailarín danzar con libertad y a su vez transmitir el mensaje que se quiere comunicar en la obra. Por otra parte, es importante también considerar la distancia del público con respecto a los personajes, porque a mayor detalle mayor cuidado artesanal se requiere. Borlas y bordados, lentejuelas y encajes recubren al personaje en un delicado trabajo hecho a mano.

Su labor va mas allá de la entrega de un vestuario, pues considera que la reutilización es una opción importante para los grupos de la ciudad, ejercicio que de manera muy tímida se hace. Por ello, complementa su proceso con la entrega de un manual de uso, de lavado y de bodegaje para que este esfuerzo que ha requerido el trabajo de muchísimas manos e inversión de recursos financieros, sea durable y reutilizable, de manera original o con adaptaciones y modificaciones que transformen el vestuario para nuevos personajes.

En últimas, como recomendación, el tiempo óptimo para la conceptualización, diseño, medición, producción y entrega de un vestuario, puede ser entre un mes y medio a dos meses (Entre paréntesis, es una propuesta a considerar por las compañías, grupos y academias que tiene vestuario en sus bodegas. Nos pueden compartir fotografías de sus vestuarios y estaríamos dispuestos a elaborar una zona de intercambios en vestuario para todos los interesados en la ciudad).

Estos nuevos tiempos, proponen retos en el vestuario pues su apreciación ya no es en la mágica caja negra, sino entre la caja de la pantalla. Allí comienza su investigación, y para este caso, se remite a los vestuarios en cine entre los géneros históricos, fantasía o ciencia ficción. Teniendo presente siempre como prioridad la comodidad del bailarín, afirma que la cercanía de la pantalla implicará nuevos materiales y paletas de color.

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Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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