Reseña (casi spoiler pero no): Diccionario de nombres propios

Por: Catalina Cano Duque.

Plectrude es el nombre de la niña, de la joven, de la mujer que narra una vida llena altibajos marcada siempre por una extraña obsesión por la belleza y por la danza. Este ser de un nacimiento tan dramático como el resto de su vida es la protagonista de la novela Diccionario de nombres propios de Amelié Nothomb, escritora belga que se ha ocupado de darle un vuelco a la anquilosada literatura europea en los últimos años. Nothomb aparece con éxito en las librerías del siglo XXI y se le ha destacado como una escritora que refresca simplemente el panorama de las letras.

Nacida en Japón y con una experiencia de vida particular debido a que pasó toda su infancia y juventud en medio de viajes por Asia y Norteamérica por el trabajo de sus padres, Amelié Nothomb pudo conocer de cerca las culturas y lenguas de diversos lugares; todas esas experiencias de crecimiento han sido la materia prima de sus historias, de sus enrollos de mujeres fuertes y confrontadoras que se permiten renovar la vida que llevan. Es así pues la historia de la niña Plectrude, quien aparece en la literatura como una figura angelical llena de pasiones humanas y casi diabólicas.

Su obsesión por el cuerpo y la belleza marcan las decisiones de su vida y hacen rendir a sus pies a todo ser que conoce, menos a quien ella ama. Esta novela de carácter juvenil llama la atención para nuestra edición por su extraño tinte de danza. Debido a sus preocupaciones, Plectrude se obsesiona con la danza, con el movimiento, con la educación del cuerpo que a su modo de ver, solo perfecciona su irresistible ser. Banal y hedonista, la niña bailarina que entra en una exigente escuela de danza, cae en los artificios de la alimentación engañosa, en el cansancio extremo para lograr objetivos, cae en la absoluta fisicalidad y culto del cuerpo sin nada más allá de una obsesión; cae en el prototipo de bailarina que vive y muere por la danza sin pensar lo que sucede a través de ella o lo que ha sucedido a través del tiempo.

El caso de Plectrude le enseña con el tiempo el costo de sus limitaciones banales y el peso de sus decisiones de niña malvada, porque claro, crecer ya no se hace tan divertido; de hecho ese tipo de razones hacen que Diccionario de nombres propios sea una novela juvenil con un carácter adulto que advierte del paso del tiempo, de lo mucho que cambian los pensamientos en la medida que se es mayor y el peso de pensar el cuerpo solo como un objeto de admiración. Como era de esperarse, su obsesión de solo cuerpo la obligan a alejarse de los sueños de ser la primera bailarina, la importante, la principal y la dejan con el sueño de quien ve de lejos aquello que simplemente no pudo alcanzar; por fortuna la vida no se detiene ahí y la novela continúa narrando una vida estruendosa que cada vez resulta en una inesperada decisión.

Amélie Nothomb en la tapa de ‘Pétronille’ (Anagrama, 2016)

Quizás Nothomb no haya sido formada en danza, pero revela en una corta historia que quizás hay una manera no tan salubre de vivir el movimiento, pero que aun así, existe, y sí, también se habla y se escribe de ella: de su carácter banal, hedonista, puramente placentero y hasta enfermizo. Nunca se sabe, si algo tiene el movimiento es que balancea siempre las cargas de un lugar a otro, no hay que sorprenderse con las exageraciones de la historia pues son más comunes de lo que parecen.

Recomendada lectura de una tarde, perfecta para sacudirse la imaginación y por que no, el drama.

Por: Catalina Cano Duque.

Plectrude es el nombre de la niña, de la joven, de la mujer que narra una vida llena altibajos marcada siempre por una extraña obsesión por la belleza y por la danza. Este ser de un nacimiento tan dramático como el resto de su vida es la protagonista de la novela Diccionario de nombres propios de Amelié Nothomb, escritora belga que se ha ocupado de darle un vuelco a la anquilosada literatura europea en los últimos años. Nothomb aparece con éxito en las librerías del siglo XXI y se le ha destacado como una escritora que refresca simplemente el panorama de las letras.

Nacida en Japón y con una experiencia de vida particular debido a que pasó toda su infancia y juventud en medio de viajes por Asia y Norteamérica por el trabajo de sus padres, Amelié Nothomb pudo conocer de cerca las culturas y lenguas de diversos lugares; todas esas experiencias de crecimiento han sido la materia prima de sus historias, de sus enrollos de mujeres fuertes y confrontadoras que se permiten renovar la vida que llevan. Es así pues la historia de la niña Plectrude, quien aparece en la literatura como una figura angelical llena de pasiones humanas y casi diabólicas.

Su obsesión por el cuerpo y la belleza marcan las decisiones de su vida y hacen rendir a sus pies a todo ser que conoce, menos a quien ella ama. Esta novela de carácter juvenil llama la atención para nuestra edición por su extraño tinte de danza. Debido a sus preocupaciones, Plectrude se obsesiona con la danza, con el movimiento, con la educación del cuerpo que a su modo de ver, solo perfecciona su irresistible ser. Banal y hedonista, la niña bailarina que entra en una exigente escuela de danza, cae en los artificios de la alimentación engañosa, en el cansancio extremo para lograr objetivos, cae en la absoluta fisicalidad y culto del cuerpo sin nada más allá de una obsesión; cae en el prototipo de bailarina que vive y muere por la danza sin pensar lo que sucede a través de ella o lo que ha sucedido a través del tiempo.

El caso de Plectrude le enseña con el tiempo el costo de sus limitaciones banales y el peso de sus decisiones de niña malvada, porque claro, crecer ya no se hace tan divertido; de hecho ese tipo de razones hacen que Diccionario de nombres propios sea una novela juvenil con un carácter adulto que advierte del paso del tiempo, de lo mucho que cambian los pensamientos en la medida que se es mayor y el peso de pensar el cuerpo solo como un objeto de admiración. Como era de esperarse, su obsesión de solo cuerpo la obligan a alejarse de los sueños de ser la primera bailarina, la importante, la principal y la dejan con el sueño de quien ve de lejos aquello que simplemente no pudo alcanzar; por fortuna la vida no se detiene ahí y la novela continúa narrando una vida estruendosa que cada vez resulta en una inesperada decisión.

Amélie Nothomb en la tapa de ‘Pétronille’ (Anagrama, 2016)

Quizás Nothomb no haya sido formada en danza, pero revela en una corta historia que quizás hay una manera no tan salubre de vivir el movimiento, pero que aun así, existe, y sí, también se habla y se escribe de ella: de su carácter banal, hedonista, puramente placentero y hasta enfermizo. Nunca se sabe, si algo tiene el movimiento es que balancea siempre las cargas de un lugar a otro, no hay que sorprenderse con las exageraciones de la historia pues son más comunes de lo que parecen.

Recomendada lectura de una tarde, perfecta para sacudirse la imaginación y por que no, el drama.

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Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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