Iluminación: Arte, ciencia, pasión para Ana Carvajal

Perfil de Ana Carvajal, luminotécnica, artista y docente*.

La iluminación es un narrador, 

es un zoom de una cámara, 

es la voz con mayor ganancia para que la gente la escuche más, 

es la que cuenta lo que no se logra con la escenografía, con el vestuario, 

es el ambiente, cuenta una época, 

la iluminación es un reto. 

-Ana Carvajal

Sería por la hora de la entrevista, justo antes del paso entre el día y la noche, momento del atardecer cuando los rayos ultravioletas revisten con tonalidades magentas el espectro, que su cuerpo destellaba los colores de sus tatuajes en sus brazos y los visos violetas en su cabellera. La luz y el color están implícitos en ella, recorren de manera aurática su pasión por la lux. Ella ilumina las creaciones de artistas.

Foto cortesía de Ana Carvajal.

Una pasión, una forma de vida que ha cultivado por más de quince años, con la voluntad de aprender cada día los múltiples conocimientos que se despliegan en la dirección de iluminación. Ana Carvajal nos muestra cómo la luz es más que un reflejo lumínico: “Con la iluminación se vive un aspecto complejo para entender desde afuera y es que es un rol que visto muy por encima es uno de esos asuntos técnicos de la trasescena que soportan lo artístico. Sin embargo es estético, artístico, creativo, de diseño, no se podría hacer bien esto sin sensibilidad artística. Lo artístico requiere lo técnico, por ejemplo es tener conocimiento tanto de la electricidad como de la historia del arte”.

Hace 17 años, pisé por primera vez la parte de atrás de un escenario y dije: 

¡wow! ¿Todo eso se necesita para lo que uno ve al frente?

Todo inició muy casual, como inician muchas historia de éstas. Estudié en la Universidad de Antioquia, una carrera que no muchas personas que me conocen saben que estudié: ingeniería de sistemas. Durante el segundo semestre de su carrera busqué una monitoría, pudo haber sido en el museo, pudo haber sido en la biblioteca, pero fue en el teatro. Ahí conocí el mundo del teatro tras bambalinas y me enamoré, tengo que decirlo. Siempre he sido espectadora de artes escénicas, me ha gustado mucho el teatro, la danza, la música en vivo, pero no tenía ni idea qué pasaba detrás de los telones.

Su feeling por la iluminación la llevó a rápidamente ir aprendiendo de esta ciencia-arte de la iluminación. Trabajó durante cinco años en el Teatro Camilo Torres de la Universidad, periodo en el cual conoció luminotécnicos de diferentes partes del mundo a quienes aprovechó para guiar su aprendizaje sobre iluminación. Varios grupos comenzaron a llamarla para contratarla como luminotécnica en sus temporadas, lo cual la impulsó a continuar de manera independiente este camino.

Pasión e investigación

Destaco de mi carrera el amor por la investigación, de allí que todo lo que iba aprendiendo durante mi tiempo en el Teatro de la Universidad, siempre lo quise teorizar, y todo lo que estaba aprendiendo lo cotejaba con libros, referencias y con material de estudio que le solicitaba a las personas con quienes tuve la oportunidad de trabajar; en aquella época (2002-2008) se realizaron puestas en escena internacionales muy valiosas de las que fuí parte (Korea, Italia, India, etc.) y además conocí grandes artistas como Marcel Marceau.

Al preguntarles a los técnicos y directores de iluminación que llegaban al teatro de la Universidad, qué debía estudiar para aprender sobre iluminación, para explicar sus respuestas, hago una analogía con el primer día de clases en el colegio cuando todos los profesores le dicen a uno que su materia es la más importante; entonces cada uno me recomendaba temáticas desde sus convicciones y fortalezas como por ejemplo: lo más importante es que sepas de electricidad porque es la manera de conducir la luz; o la luz es color entonces es importante manejar muy bien la teoría del color; también me recomendaban que primero debía saber sobre historia del arte si el propósito es trabajar con la iluminación para el arte entonces hay que situarlo en algún contexto; otros mencionaban que hay que saber sobre biología del ojo, porque no se puede hacer iluminación sino se entiende cómo ven los humanos que se sientan en la silletería a apreciar la obra; además es un asunto de física, porque se requiere conocer de óptica… terminé haciéndole caso a todos, y sin darme cuenta comencé un trabajo de investigación sobre estéticas de la luz, además hice cursos de electricidad, leí mucho sobre física, me metía a clases en la facultad de artes de la Universidad de Antioquia; siempre estuve en las exposiciones de los estudiantes de plásticas para ver sus trabajos y sobre todo escuchar a los profesores pues en sus evaluaciones exponían por qué y en qué fallaban los alumnos, y eso me ayudó a cultivar la apreciación.

Para darle orden a todo lo que estaba estudiando simultáneamente, entre temas tan diferentes, comencé a escribir; tenía muchos textos escritos, notas, transcripciones… hasta que alguna vez un músico con quien trabajo mucho me preguntó que si les podía dictar un taller sobre iluminación, no para volverlos competentes en el asunto de manejo de la luz, sino conscientes de ella. Le dije que no, porque no lo había hecho nunca… pero él me insistió y comencé a organizar la información que tenía a partir de una pregunta ¿cómo hubiera querido aprender sobre iluminación? Me demoré un mes en pensar el orden temático: empezando por la luz como fenómeno físico; luego hacer un zoom a la iluminación que realmente es la manipulación de la luz, y finalmente el contenido artístico o de diseño que tiene la iluminación. Hasta ahora, con ese mismo material, he dictado un poco más de cien talleres, contratados por la alcaldía, festivales, empresas de alquiler de equipos para capacitarles a sus técnicos en un asunto que no es solo técnico sin más conceptual y artístico. Fui docente en la Colegiatura Colombiana y he dictado talleres en la Universidad de Antioquia.

Mis tres referentes mundiales desde siempre: Aliberto Sagretti de Italia, Arno Truschinski de Alemania y Mauricio Rinaldi de Argentina.

Conceptualizar la iluminación

A mí me contrata directamente el artista. Nunca es un teatro ni una empresa de alquiler de equipos. Lo que pienso es que el concepto el artista ya lo trae, yo lo traduzco a otro idioma que es el visual, no impongo mi punto de vista, conceptualizo la iluminación de la obra más no la obra, lo que hago es comprender el concepto de la propuesta artística y expresarlo a través de la iluminación. El proceso mío inicia con el planteamiento del artista, asistiendo a ensayos, a mesas de trabajo y reuniones creativas, voy trabajando muy de la mano con escenografía, con vestuario, dependo mucho de todos para iniciar. Es como si mi trabajo en iluminación tuviera que estar pensado desde el momento cero pero realmente necesito de todo lo demás para materializarlo, debo tener en cuenta los colores que se hayan establecido para el vestuario, el tamaño de la escenografía, de cuáles barras del teatro van a estar colgados los elementos escenográficos… Todo incide en mi trabajo, lo delimita, y debo pensar en cómo fortalecerlo, desde lo físico, lo material. Además desde lo conceptual, lo intangible, es escuchar muchísimo al director; es entender su película, su planteamientos, el mensaje que quiere transmitir… y a través de los ensayos se me va aclarando todo. Es muy importante para mi desde el momento que me invitan al proyecto tener acceso al guion, al libreto, a las partituras, a todo el material posible para poder empezar a entender, todavía no a crear sino a entender qué es lo que se quiere transmitir para poder sumarme a esa transmisión de ese mensaje.

Proceso de creación

Esa pregunta es compleja porque uno cree que por el hecho de comprender, de asimilar el proyecto ya se puede estar dispuesto a la creación, pero es un asunto de referentes: ¿en qué época se quiere narrar? ¿bajo el estilo? ¿de cuál manera artística? Me tomo el escenario como un lienzo y empiezo a pintar, solo que ese proceso lo hago primero en mi cabeza, luego en un papel, luego en el computador y luego en el teatro.

Es muy similar al proceso creativo de cualquier otro artista, el de tener la información, soñarse lo que quiere y empezar a plasmarlo a partir de referentes. Por eso en mis tiempos libres estudio visitando museos, galerías, viendo películas, viendo mucho teatro, asistiendo a festivales… siempre quiero estar sentada como espectadora en algún evento y socializando esas experiencias. Pienso que la calle me da los elementos visuales que me ayudarán para crear, envés de las paredes de mi habitación. Y como son tantos años en lo mismo, mi círculo social es casi solo artistas (de diferentes lenguajes) y siempre estoy en reuniones, pruebas, ensayos, grabaciones, etc… ¡Eso me cultiva!.

La danza y la iluminación

Con la danza, para mí, hay un punto de mucha tensión, y es que como no hay texto literario la iluminación debe narrar un poco más que en el caso del teatro. Es como en todas las artes, todo está narrando siempre, cualquier elemento o cualquier persona en el escenario está narrando. Pero como en la danza no está esa literalidad, yo me sumo a apoyar el mensaje y entregarlo. Comprendo por lo tanto la propuesta de danza en palabras, por ello desde el comienzo debo conocer la obra literaria sobre la cual se está adaptando si la hay, o si es una creación personal o colectiva, para sumarme y proponer dos aportes a la danza desde la iluminación. Uno, desde lo tangible: en qué espacio está el bailarín en ese momento, por ejemplo si está narrando su historia desde un lugar al aire libre o en un lugar cerrado, en un palacio o en un bosque, en su habitación o en un jardín; no para hacer el trabajo del escenógrafo de contar literalmente el espacio, sino para evocarlo. Y dos, desde lo intangible: es expresar la emoción, sensación o sentimiento, según lo que el bailarín está contando desde su personaje (nostalgia, tristeza, alegría, etc.) que gracias a mi experticia en teoría del color y psicología del color, me gusta mucho tomarme un buen tiempo en establecer una paleta de colores apropiada para el diseño, asociada a las emociones que se quieren connotar en el público.

Obras memorables para la experiencia

Aunque todos los eventos marcan de una manera diferente y todos me los tomo como la gran noche que significa para los artistas… A lo largo de este tiempo, me han marcado mucho, en el corazón, estos tres proyectos.

  • [Agosto, 2017] Definitivamente iluminar una ópera fue un sueño cumplido. A Otello, (de Verdi) lo amé, lo odié y lo amé de nuevo. Fue el proyecto en el que puse a prueba todos mis conocimientos al tiempo, por su magnitud y por el equipo de trabajo tan profesional de Prolírica de Antioquia. En el equipo creativo yo era la única colombiana, era un nivel muy exigente y finalmente lo logré. Durante la preproducción me cuestioné mucho, entendí que me llegó en el momento que era y antes no sería adecuado. Sólo hace unos años leo partituras; siempre había querido aprender algo del lenguaje técnico de la música, del lenguaje de teatro sabía y del lenguaje de danza también, pero de música no y comencé a aprender sobre arquitectura musical. Afortunadamente para Otello, ya había emprendido esa formación musical, lo cual es absolutamente indispensable para casi cualquier rol dentro de la producción de una ópera
  • [Julio, 2018] Hace casi dos años hice parte del equipo de producción de La Inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se hicieron por primera vez en Colombia en Barranquilla. Hacía parte de un gran equipo. ¡Todo era inmenso! Un proyecto de dimensiones increíbles, el escenario era el estadio y el piso de la cancha era una pantalla donde se proyectaban visuales, todo era megarte. Con el equipo al que pertenecí, estuvimos trabajando tres meses y medio en preproducción desde Medellín y diez días en pruebas y ensayos ya en Barranquilla. Para mí, la parte de ensayos y del proceso de ensamble,  fue tan gratificante y tan significante como el momento del evento.
  • [Octubre, 2019] Otro proyecto que me marcó y me enseñó muchísimo, fue el año pasado cuando trabajé con la compañia Citrino en el musical Rent, el musical de Broadway (de Jonathan Larson). Un musical es otra cosa, es otro nivel… Amé que todo el equipo de trabajo era talento local. Todo muy profesional, muy organizado, muy meticulozo y muy exigente. Estuve a punto de renunciar, creí que me quedaría grande, y por esos días tuve que sacarle horas extras a mi vida para dar la talla. Hay fragmentos de líneas de ese libreto y partes de la melodía de su música que siento tatuadas en mi alma.

Sin embargo, todos los proyectos marcan de una manera muy diferente. Yo vivo y soy, gracias a todo lo que he aprendido en trasescena. A mi equipo de trabajo le inculco que deben que ser muy conscientes, porque esa noche del evento es un momento supremamente importante para el artista. Nosotros puede que realicemos este trabajo jueves, viernes y sábados, todas las semanas, durante todo el año… pero lanzar un disco o estrenar una obra, es un momento único y no puedo hacerlo como algo que hago cada ocho días. Todos los eventos los hago con la misma carga que viene el artista, entendiendo que es, tal vez,  su noche memorable. 

Si los artistas son generadores de sueños…

nosotros, quienes trabajamos en la producción de sus eventos, 

debemos ser generadores de la realización de esos sueños

Claridad

Ahora se le está dando mayor importancia al rol del luminotécnico, pero también puede ser muy peligroso por algo que está pasando con el uso de las TIC. Por ejemplo en algunos eventos de ciudad que los sobrecargan con recursos técnicos y pretendiendo que por tener doscientos o trescientos reflectores en un escenario, se cree que ese show va a estar bien iluminado y siendo solo entre cinco y ocho artistas en el escenario, a uno de ellos simplemente no se le ve la cara, sobre todo cuando hacen transmisiones por tv.; y se dice “que juego de luces tan bonito”, pero solo es eso, un show lleno movimiento, no es muy narrativo que digamos.

Con diez reflectores si se tiene claridad de lo que se quiere transmitir se puede hacer, se puede iluminar con velas, o con celulares, o poner diez portátiles alrededor de un bailarín, o unos espejos que reflejen… siempre y cuando esté clara la intención que se quiere; se pueden filtrar los reflectores hasta con colores de papeles, no es lo idóneo y quizás incida en la calidad del producto final, pero no debería estar ligado a la calidad del mensaje que se quiere transmitir como tal. Por supuesto que con mejores condiciones se pueden obtener mejores resultados, pero no significa que no se pueda iluminar bien cuando la infraestructura física y técnica son limitadas. Pueden tenerse muchos recursos pero si no se sabe qué hacer con ellos empieza a sumar es en cantidad y no calidad; se vuelve un asunto más decorativo que estético y más práctico que funcional.

…es como un músico, que su instrumento es la manera de expresar su arte; de un cantante, su voz; de un bailarín, su cuerpo; de un actor sus expresiones y etc.

Mi instrumento, es la iluminación… y lo mío sigue siendo arte.

*Ana Carvajal ofrece sus servicios de iluminación artística para artes escénicas, producción audiovisual (videodanza, cine, video), espacios y demás; para lo cual pueden contactarla por medio de sus redes sociales.

Perfil de Ana Carvajal, luminotécnica, artista y docente*.

La iluminación es un narrador, 

es un zoom de una cámara, 

es la voz con mayor ganancia para que la gente la escuche más, 

es la que cuenta lo que no se logra con la escenografía, con el vestuario, 

es el ambiente, cuenta una época, 

la iluminación es un reto. 

-Ana Carvajal

Sería por la hora de la entrevista, justo antes del paso entre el día y la noche, momento del atardecer cuando los rayos ultravioletas revisten con tonalidades magentas el espectro, que su cuerpo destellaba los colores de sus tatuajes en sus brazos y los visos violetas en su cabellera. La luz y el color están implícitos en ella, recorren de manera aurática su pasión por la lux. Ella ilumina las creaciones de artistas.

Foto cortesía de Ana Carvajal.

Una pasión, una forma de vida que ha cultivado por más de quince años, con la voluntad de aprender cada día los múltiples conocimientos que se despliegan en la dirección de iluminación. Ana Carvajal nos muestra cómo la luz es más que un reflejo lumínico: “Con la iluminación se vive un aspecto complejo para entender desde afuera y es que es un rol que visto muy por encima es uno de esos asuntos técnicos de la trasescena que soportan lo artístico. Sin embargo es estético, artístico, creativo, de diseño, no se podría hacer bien esto sin sensibilidad artística. Lo artístico requiere lo técnico, por ejemplo es tener conocimiento tanto de la electricidad como de la historia del arte”.

Hace 17 años, pisé por primera vez la parte de atrás de un escenario y dije: 

¡wow! ¿Todo eso se necesita para lo que uno ve al frente?

Todo inició muy casual, como inician muchas historia de éstas. Estudié en la Universidad de Antioquia, una carrera que no muchas personas que me conocen saben que estudié: ingeniería de sistemas. Durante el segundo semestre de su carrera busqué una monitoría, pudo haber sido en el museo, pudo haber sido en la biblioteca, pero fue en el teatro. Ahí conocí el mundo del teatro tras bambalinas y me enamoré, tengo que decirlo. Siempre he sido espectadora de artes escénicas, me ha gustado mucho el teatro, la danza, la música en vivo, pero no tenía ni idea qué pasaba detrás de los telones.

Su feeling por la iluminación la llevó a rápidamente ir aprendiendo de esta ciencia-arte de la iluminación. Trabajó durante cinco años en el Teatro Camilo Torres de la Universidad, periodo en el cual conoció luminotécnicos de diferentes partes del mundo a quienes aprovechó para guiar su aprendizaje sobre iluminación. Varios grupos comenzaron a llamarla para contratarla como luminotécnica en sus temporadas, lo cual la impulsó a continuar de manera independiente este camino.

Pasión e investigación

Destaco de mi carrera el amor por la investigación, de allí que todo lo que iba aprendiendo durante mi tiempo en el Teatro de la Universidad, siempre lo quise teorizar, y todo lo que estaba aprendiendo lo cotejaba con libros, referencias y con material de estudio que le solicitaba a las personas con quienes tuve la oportunidad de trabajar; en aquella época (2002-2008) se realizaron puestas en escena internacionales muy valiosas de las que fuí parte (Korea, Italia, India, etc.) y además conocí grandes artistas como Marcel Marceau.

Al preguntarles a los técnicos y directores de iluminación que llegaban al teatro de la Universidad, qué debía estudiar para aprender sobre iluminación, para explicar sus respuestas, hago una analogía con el primer día de clases en el colegio cuando todos los profesores le dicen a uno que su materia es la más importante; entonces cada uno me recomendaba temáticas desde sus convicciones y fortalezas como por ejemplo: lo más importante es que sepas de electricidad porque es la manera de conducir la luz; o la luz es color entonces es importante manejar muy bien la teoría del color; también me recomendaban que primero debía saber sobre historia del arte si el propósito es trabajar con la iluminación para el arte entonces hay que situarlo en algún contexto; otros mencionaban que hay que saber sobre biología del ojo, porque no se puede hacer iluminación sino se entiende cómo ven los humanos que se sientan en la silletería a apreciar la obra; además es un asunto de física, porque se requiere conocer de óptica… terminé haciéndole caso a todos, y sin darme cuenta comencé un trabajo de investigación sobre estéticas de la luz, además hice cursos de electricidad, leí mucho sobre física, me metía a clases en la facultad de artes de la Universidad de Antioquia; siempre estuve en las exposiciones de los estudiantes de plásticas para ver sus trabajos y sobre todo escuchar a los profesores pues en sus evaluaciones exponían por qué y en qué fallaban los alumnos, y eso me ayudó a cultivar la apreciación.

Para darle orden a todo lo que estaba estudiando simultáneamente, entre temas tan diferentes, comencé a escribir; tenía muchos textos escritos, notas, transcripciones… hasta que alguna vez un músico con quien trabajo mucho me preguntó que si les podía dictar un taller sobre iluminación, no para volverlos competentes en el asunto de manejo de la luz, sino conscientes de ella. Le dije que no, porque no lo había hecho nunca… pero él me insistió y comencé a organizar la información que tenía a partir de una pregunta ¿cómo hubiera querido aprender sobre iluminación? Me demoré un mes en pensar el orden temático: empezando por la luz como fenómeno físico; luego hacer un zoom a la iluminación que realmente es la manipulación de la luz, y finalmente el contenido artístico o de diseño que tiene la iluminación. Hasta ahora, con ese mismo material, he dictado un poco más de cien talleres, contratados por la alcaldía, festivales, empresas de alquiler de equipos para capacitarles a sus técnicos en un asunto que no es solo técnico sin más conceptual y artístico. Fui docente en la Colegiatura Colombiana y he dictado talleres en la Universidad de Antioquia.

Mis tres referentes mundiales desde siempre: Aliberto Sagretti de Italia, Arno Truschinski de Alemania y Mauricio Rinaldi de Argentina.

Conceptualizar la iluminación

A mí me contrata directamente el artista. Nunca es un teatro ni una empresa de alquiler de equipos. Lo que pienso es que el concepto el artista ya lo trae, yo lo traduzco a otro idioma que es el visual, no impongo mi punto de vista, conceptualizo la iluminación de la obra más no la obra, lo que hago es comprender el concepto de la propuesta artística y expresarlo a través de la iluminación. El proceso mío inicia con el planteamiento del artista, asistiendo a ensayos, a mesas de trabajo y reuniones creativas, voy trabajando muy de la mano con escenografía, con vestuario, dependo mucho de todos para iniciar. Es como si mi trabajo en iluminación tuviera que estar pensado desde el momento cero pero realmente necesito de todo lo demás para materializarlo, debo tener en cuenta los colores que se hayan establecido para el vestuario, el tamaño de la escenografía, de cuáles barras del teatro van a estar colgados los elementos escenográficos… Todo incide en mi trabajo, lo delimita, y debo pensar en cómo fortalecerlo, desde lo físico, lo material. Además desde lo conceptual, lo intangible, es escuchar muchísimo al director; es entender su película, su planteamientos, el mensaje que quiere transmitir… y a través de los ensayos se me va aclarando todo. Es muy importante para mi desde el momento que me invitan al proyecto tener acceso al guion, al libreto, a las partituras, a todo el material posible para poder empezar a entender, todavía no a crear sino a entender qué es lo que se quiere transmitir para poder sumarme a esa transmisión de ese mensaje.

Proceso de creación

Esa pregunta es compleja porque uno cree que por el hecho de comprender, de asimilar el proyecto ya se puede estar dispuesto a la creación, pero es un asunto de referentes: ¿en qué época se quiere narrar? ¿bajo el estilo? ¿de cuál manera artística? Me tomo el escenario como un lienzo y empiezo a pintar, solo que ese proceso lo hago primero en mi cabeza, luego en un papel, luego en el computador y luego en el teatro.

Es muy similar al proceso creativo de cualquier otro artista, el de tener la información, soñarse lo que quiere y empezar a plasmarlo a partir de referentes. Por eso en mis tiempos libres estudio visitando museos, galerías, viendo películas, viendo mucho teatro, asistiendo a festivales… siempre quiero estar sentada como espectadora en algún evento y socializando esas experiencias. Pienso que la calle me da los elementos visuales que me ayudarán para crear, envés de las paredes de mi habitación. Y como son tantos años en lo mismo, mi círculo social es casi solo artistas (de diferentes lenguajes) y siempre estoy en reuniones, pruebas, ensayos, grabaciones, etc… ¡Eso me cultiva!.

La danza y la iluminación

Con la danza, para mí, hay un punto de mucha tensión, y es que como no hay texto literario la iluminación debe narrar un poco más que en el caso del teatro. Es como en todas las artes, todo está narrando siempre, cualquier elemento o cualquier persona en el escenario está narrando. Pero como en la danza no está esa literalidad, yo me sumo a apoyar el mensaje y entregarlo. Comprendo por lo tanto la propuesta de danza en palabras, por ello desde el comienzo debo conocer la obra literaria sobre la cual se está adaptando si la hay, o si es una creación personal o colectiva, para sumarme y proponer dos aportes a la danza desde la iluminación. Uno, desde lo tangible: en qué espacio está el bailarín en ese momento, por ejemplo si está narrando su historia desde un lugar al aire libre o en un lugar cerrado, en un palacio o en un bosque, en su habitación o en un jardín; no para hacer el trabajo del escenógrafo de contar literalmente el espacio, sino para evocarlo. Y dos, desde lo intangible: es expresar la emoción, sensación o sentimiento, según lo que el bailarín está contando desde su personaje (nostalgia, tristeza, alegría, etc.) que gracias a mi experticia en teoría del color y psicología del color, me gusta mucho tomarme un buen tiempo en establecer una paleta de colores apropiada para el diseño, asociada a las emociones que se quieren connotar en el público.

Obras memorables para la experiencia

Aunque todos los eventos marcan de una manera diferente y todos me los tomo como la gran noche que significa para los artistas… A lo largo de este tiempo, me han marcado mucho, en el corazón, estos tres proyectos.

  • [Agosto, 2017] Definitivamente iluminar una ópera fue un sueño cumplido. A Otello, (de Verdi) lo amé, lo odié y lo amé de nuevo. Fue el proyecto en el que puse a prueba todos mis conocimientos al tiempo, por su magnitud y por el equipo de trabajo tan profesional de Prolírica de Antioquia. En el equipo creativo yo era la única colombiana, era un nivel muy exigente y finalmente lo logré. Durante la preproducción me cuestioné mucho, entendí que me llegó en el momento que era y antes no sería adecuado. Sólo hace unos años leo partituras; siempre había querido aprender algo del lenguaje técnico de la música, del lenguaje de teatro sabía y del lenguaje de danza también, pero de música no y comencé a aprender sobre arquitectura musical. Afortunadamente para Otello, ya había emprendido esa formación musical, lo cual es absolutamente indispensable para casi cualquier rol dentro de la producción de una ópera
  • [Julio, 2018] Hace casi dos años hice parte del equipo de producción de La Inauguración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se hicieron por primera vez en Colombia en Barranquilla. Hacía parte de un gran equipo. ¡Todo era inmenso! Un proyecto de dimensiones increíbles, el escenario era el estadio y el piso de la cancha era una pantalla donde se proyectaban visuales, todo era megarte. Con el equipo al que pertenecí, estuvimos trabajando tres meses y medio en preproducción desde Medellín y diez días en pruebas y ensayos ya en Barranquilla. Para mí, la parte de ensayos y del proceso de ensamble,  fue tan gratificante y tan significante como el momento del evento.
  • [Octubre, 2019] Otro proyecto que me marcó y me enseñó muchísimo, fue el año pasado cuando trabajé con la compañia Citrino en el musical Rent, el musical de Broadway (de Jonathan Larson). Un musical es otra cosa, es otro nivel… Amé que todo el equipo de trabajo era talento local. Todo muy profesional, muy organizado, muy meticulozo y muy exigente. Estuve a punto de renunciar, creí que me quedaría grande, y por esos días tuve que sacarle horas extras a mi vida para dar la talla. Hay fragmentos de líneas de ese libreto y partes de la melodía de su música que siento tatuadas en mi alma.

Sin embargo, todos los proyectos marcan de una manera muy diferente. Yo vivo y soy, gracias a todo lo que he aprendido en trasescena. A mi equipo de trabajo le inculco que deben que ser muy conscientes, porque esa noche del evento es un momento supremamente importante para el artista. Nosotros puede que realicemos este trabajo jueves, viernes y sábados, todas las semanas, durante todo el año… pero lanzar un disco o estrenar una obra, es un momento único y no puedo hacerlo como algo que hago cada ocho días. Todos los eventos los hago con la misma carga que viene el artista, entendiendo que es, tal vez,  su noche memorable. 

Si los artistas son generadores de sueños…

nosotros, quienes trabajamos en la producción de sus eventos, 

debemos ser generadores de la realización de esos sueños

Claridad

Ahora se le está dando mayor importancia al rol del luminotécnico, pero también puede ser muy peligroso por algo que está pasando con el uso de las TIC. Por ejemplo en algunos eventos de ciudad que los sobrecargan con recursos técnicos y pretendiendo que por tener doscientos o trescientos reflectores en un escenario, se cree que ese show va a estar bien iluminado y siendo solo entre cinco y ocho artistas en el escenario, a uno de ellos simplemente no se le ve la cara, sobre todo cuando hacen transmisiones por tv.; y se dice “que juego de luces tan bonito”, pero solo es eso, un show lleno movimiento, no es muy narrativo que digamos.

Con diez reflectores si se tiene claridad de lo que se quiere transmitir se puede hacer, se puede iluminar con velas, o con celulares, o poner diez portátiles alrededor de un bailarín, o unos espejos que reflejen… siempre y cuando esté clara la intención que se quiere; se pueden filtrar los reflectores hasta con colores de papeles, no es lo idóneo y quizás incida en la calidad del producto final, pero no debería estar ligado a la calidad del mensaje que se quiere transmitir como tal. Por supuesto que con mejores condiciones se pueden obtener mejores resultados, pero no significa que no se pueda iluminar bien cuando la infraestructura física y técnica son limitadas. Pueden tenerse muchos recursos pero si no se sabe qué hacer con ellos empieza a sumar es en cantidad y no calidad; se vuelve un asunto más decorativo que estético y más práctico que funcional.

…es como un músico, que su instrumento es la manera de expresar su arte; de un cantante, su voz; de un bailarín, su cuerpo; de un actor sus expresiones y etc.

Mi instrumento, es la iluminación… y lo mío sigue siendo arte.

*Ana Carvajal ofrece sus servicios de iluminación artística para artes escénicas, producción audiovisual (videodanza, cine, video), espacios y demás; para lo cual pueden contactarla por medio de sus redes sociales.

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Revista Paso al Paso, 2019.

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