Elegía para los hombres que aún viven

Por: María Sara Villa.

El revolcón de los años 80 y 90 en Colombia y Medellín desencadenó muchas violencias y tragedias: la toma del palacio de justicia, la inundación de Armero, el fortalecimiento y crudeza de las mafias del narcotráfico entre muchos; hechos de crudeza y dolor que coexistían con las corrientes artísticas con entre cruzamientos de lenguajes como el arte conceptual, las performancias, el videoarte, las instalaciones y en la danza, el comienzo de “exploración” denominado danza contemporánea. Ese espíritu experimental en las artes dejaba a los cuerpos liberarse de semejantes tristezas; se proclamaba como una denuncia a la arbitrariedad social y se establecía como una emergencia para sobrevivir.

Medellín, una de las ciudades más afectadas por el narcotráfico, crujía al ritmo de las explosiones. Hoy no es exagerado decir que aquí cada familia perdió un ser querido en actos violentos; como fue el caso del ejemplar y dedicado gestor y cultor musical Álvaro Villa, padre de María Sara Villa.

De aplausos y recuerdos para María Sara Villa…

Bailarina, quien actualmente vive en Estados Unidos. Comenzó sus estudios de danza con Silvia Rolz, introdujo el método feldenkrais en la ciudad y fue una de las pioneras en Medellín en crear una obra moderna-contemporánea. 

Sara trajo una coreógrafa, Sharon Wirrick, quien llegó y nos montó varias piezas, ella hizo unos solos en esa función y contactó a Jorge Holguín. Él también nos dio varios talleres, sus talleres eran como una búsqueda, algo muy inusual: nos mostró alguien que era como nosotros, se había ido y trajo cosas, era algo parecido a la experimentación de Pina Baush. Su experimentación y su búsqueda era por ese lado, danza con teatro, era muy teatral… tanto que había que utilizar la voz en algunos ejercicios, textos.

-Darío Parra. Fuente: Memoria documental de la danza en Medellín en las décadas 1940 a 1970

El 11 de diciembre de 1989, en el Teatro Pablo Tobón Uribe de Medellín, María Sara villa presentó Danzarte, una secuencia en homenaje y memoria de Jorge Holguín. María Sara Villa trabajó en la compañía de teatro-danza de Jorge Holguín y con otros bailarines colombianos viajó a París a presentar La patasola, obra de Holguín, en el Concurso internacional del Palacio de Invierno.

En 1990 presenta Elegía para los hombres que aún viven, una puesta en escena sobre el secuestro y la muerte violenta (incluyendo la de su propio padre, gran impulsor de la cultura en esta ciudad), así como las contradicciones y sin sentido de la vida burguesa y el sistema económico capitalista; causas de la descomposición social. Invocando una celebración ritual, esta obra impactó por su estética en la producción, como la concepción sobre la relación de la danza con su contexto y realidad.

..

Programa de mano de Elegía para los hombres que aún viven. Cortesía: María Sara Villa.

Elegía es el duelo, la lamentación por la pérdida de un ser querido. En esta obra, María Sara Villa, expone sus sentimientos compuestos por actos que poéticamente revelan la ausencia, el silencio, las cadencias del dolor, como también el jolgorio y la esperanza para invocar al espíritu de su padre y reencontrase con él entre las artes. Cada elemento contiene una fuerza simbólica que acerca a la obra a un acontecimiento místico.

Además de la catarsis emocional que implicó esta obra tanto para familiares, amigos, participantes, y público; Elegía para hombres que aún viven es una creación quizás de las pocas en su época, que comprenden el concepto de “obra de arte total”. La confluencia de lenguajes (danza, teatro, poesía, música, plásticas, escultóricas, etc.), magistralmente entretejidos dejó un legado que apenas comenzamos a valorar. Si bien quienes participaron, como músicos o bailarines, resaltaron la importancia de este acontecimiento, es urgente destacar su lugar en la historia de la danza en Medellín. El que podamos apreciarla nuevamente, a partir de esta grabación “rescatada” y publicada en la web, merece que nos detengamos para comprender su valor artístico e histórico. 

Estructura

Elegía para hombres que aún viven
Presentada el 29 de mayo de 1990 en el Teatro Pablo Tobon Uribe
Actualmente: registro en video – grabación sin edición e incompleta.
Programa de mano: archivo personal María Sara Villa

Monólogo de Becket (Esta parte no aparece en el registro en video).

Obertura del mesías (0:00 – 4:11). El bailarín y coreógrafo Darío Parra (Q.E.P.D.) despliega su maestría en un solo donde confluyen el ballet y la danza moderna. Su vestuario sobrio y minimalista, destaca los movimientos del bailarín compuestos por gestualidades alusivas a la alabanza.

Coro de los ángeles (4:12 – 8:55)Participación del coro Tonos humanos y la Orquesta filarmónica, a manera de plegarias y súplicas alzadas al cielo.

Primer movimiento concierto grosso (8:55 – 12:33). Pas de deux, danzado por Dora Arias y Darío Parra.

A Jorge Holguín, en memoria y profundo agradecimiento (12:34 – 18:26)En su honor, una pieza de danza-teatro conjura por el entusiasmo de Jorge Holguín. La escenografía conforma y aporta en la coreografía, mientras que la iluminación dirigida y tenue destaca el cuerpo en amarillo de la bailarina María Sara Villa.

Fusión (18:34 – 28:57). Coreografía de Mónica Fabriaz, el espejo de la otredad aparece. Como reflejos de sí misma, ambas bailarinas (Mónica y María Sara) se complementen, se completan o se unifican. Los remanentes de sonidos de la India transforman los movimientos geométricos en posturas semejantes de Shiva, el dios indio danzante, creador y destructor de la vida, para permitir la reencarnación.

Cinco meses (28:58 – 35:32). Supongo que este fragmento tiene relación con el tiempo en cautiverio que vivió su padre.

Dona nobis pacem (35:33 – 39:08). Alusión a la paz, anhelo danzado por un cuerpo de bailarines que reclama un territorio carente de violencia y pérdida de valores.

Elegía para un hombre que aún vive (39:34 – Fin). La muerte no se lleva lo aprendido: en cambio, música, danza y poesía eternizan las proclamaciones de justicia de su padre.

Imagen cortesía: María Sara Villa.

Por: María Sara Villa.

El revolcón de los años 80 y 90 en Colombia y Medellín desencadenó muchas violencias y tragedias: la toma del palacio de justicia, la inundación de Armero, el fortalecimiento y crudeza de las mafias del narcotráfico entre muchos; hechos de crudeza y dolor que coexistían con las corrientes artísticas con entre cruzamientos de lenguajes como el arte conceptual, las performancias, el videoarte, las instalaciones y en la danza, el comienzo de “exploración” denominado danza contemporánea. Ese espíritu experimental en las artes dejaba a los cuerpos liberarse de semejantes tristezas; se proclamaba como una denuncia a la arbitrariedad social y se establecía como una emergencia para sobrevivir.

Medellín, una de las ciudades más afectadas por el narcotráfico, crujía al ritmo de las explosiones. Hoy no es exagerado decir que aquí cada familia perdió un ser querido en actos violentos; como fue el caso del ejemplar y dedicado gestor y cultor musical Álvaro Villa, padre de María Sara Villa.

De aplausos y recuerdos para María Sara Villa…

Bailarina, quien actualmente vive en Estados Unidos. Comenzó sus estudios de danza con Silvia Rolz, introdujo el método feldenkrais en la ciudad y fue una de las pioneras en Medellín en crear una obra moderna-contemporánea. 

Sara trajo una coreógrafa, Sharon Wirrick, quien llegó y nos montó varias piezas, ella hizo unos solos en esa función y contactó a Jorge Holguín. Él también nos dio varios talleres, sus talleres eran como una búsqueda, algo muy inusual: nos mostró alguien que era como nosotros, se había ido y trajo cosas, era algo parecido a la experimentación de Pina Baush. Su experimentación y su búsqueda era por ese lado, danza con teatro, era muy teatral… tanto que había que utilizar la voz en algunos ejercicios, textos.

-Darío Parra. Fuente: Memoria documental de la danza en Medellín en las décadas 1940 a 1970

El 11 de diciembre de 1989, en el Teatro Pablo Tobón Uribe de Medellín, María Sara villa presentó Danzarte, una secuencia en homenaje y memoria de Jorge Holguín. María Sara Villa trabajó en la compañía de teatro-danza de Jorge Holguín y con otros bailarines colombianos viajó a París a presentar La patasola, obra de Holguín, en el Concurso internacional del Palacio de Invierno.

En 1990 presenta Elegía para los hombres que aún viven, una puesta en escena sobre el secuestro y la muerte violenta (incluyendo la de su propio padre, gran impulsor de la cultura en esta ciudad), así como las contradicciones y sin sentido de la vida burguesa y el sistema económico capitalista; causas de la descomposición social. Invocando una celebración ritual, esta obra impactó por su estética en la producción, como la concepción sobre la relación de la danza con su contexto y realidad.

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Programa de mano de Elegía para los hombres que aún viven. Cortesía: María Sara Villa.

Elegía es el duelo, la lamentación por la pérdida de un ser querido. En esta obra, María Sara Villa, expone sus sentimientos compuestos por actos que poéticamente revelan la ausencia, el silencio, las cadencias del dolor, como también el jolgorio y la esperanza para invocar al espíritu de su padre y reencontrase con él entre las artes. Cada elemento contiene una fuerza simbólica que acerca a la obra a un acontecimiento místico.

Además de la catarsis emocional que implicó esta obra tanto para familiares, amigos, participantes, y público; Elegía para hombres que aún viven es una creación quizás de las pocas en su época, que comprenden el concepto de “obra de arte total”. La confluencia de lenguajes (danza, teatro, poesía, música, plásticas, escultóricas, etc.), magistralmente entretejidos dejó un legado que apenas comenzamos a valorar. Si bien quienes participaron, como músicos o bailarines, resaltaron la importancia de este acontecimiento, es urgente destacar su lugar en la historia de la danza en Medellín. El que podamos apreciarla nuevamente, a partir de esta grabación “rescatada” y publicada en la web, merece que nos detengamos para comprender su valor artístico e histórico. 

Estructura

Elegía para hombres que aún viven
Presentada el 29 de mayo de 1990 en el Teatro Pablo Tobon Uribe
Actualmente: registro en video – grabación sin edición e incompleta.
Programa de mano: archivo personal María Sara Villa

Monólogo de Becket (Esta parte no aparece en el registro en video).

Obertura del mesías (0:00 – 4:11). El bailarín y coreógrafo Darío Parra (Q.E.P.D.) despliega su maestría en un solo donde confluyen el ballet y la danza moderna. Su vestuario sobrio y minimalista, destaca los movimientos del bailarín compuestos por gestualidades alusivas a la alabanza.

Coro de los ángeles (4:12 – 8:55)Participación del coro Tonos humanos y la Orquesta filarmónica, a manera de plegarias y súplicas alzadas al cielo.

Primer movimiento concierto grosso (8:55 – 12:33). Pas de deux, danzado por Dora Arias y Darío Parra.

A Jorge Holguín, en memoria y profundo agradecimiento (12:34 – 18:26)En su honor, una pieza de danza-teatro conjura por el entusiasmo de Jorge Holguín. La escenografía conforma y aporta en la coreografía, mientras que la iluminación dirigida y tenue destaca el cuerpo en amarillo de la bailarina María Sara Villa.

Fusión (18:34 – 28:57). Coreografía de Mónica Fabriaz, el espejo de la otredad aparece. Como reflejos de sí misma, ambas bailarinas (Mónica y María Sara) se complementen, se completan o se unifican. Los remanentes de sonidos de la India transforman los movimientos geométricos en posturas semejantes de Shiva, el dios indio danzante, creador y destructor de la vida, para permitir la reencarnación.

Cinco meses (28:58 – 35:32). Supongo que este fragmento tiene relación con el tiempo en cautiverio que vivió su padre.

Dona nobis pacem (35:33 – 39:08). Alusión a la paz, anhelo danzado por un cuerpo de bailarines que reclama un territorio carente de violencia y pérdida de valores.

Elegía para un hombre que aún vive (39:34 – Fin). La muerte no se lleva lo aprendido: en cambio, música, danza y poesía eternizan las proclamaciones de justicia de su padre.

Imagen cortesía: María Sara Villa.

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Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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