Revelaciones: Un siglo de la escena dancística colombiana

Portada y contraportada de Revelaciones. Cortesía: Raúl Parra Gaitán

Las historias de la danza en Colombia, se han ido escribiendo poco a poco. Cada investigador emprende una tarea vigorosa y a la vez exigente, porque la evidencia escasea y los archivos dispersos sin referencias obligan metodologías interpretativas más dispendiosas. 

Revelaciones, un siglo de la escena dancística colombiana, es un admirable y respetable texto, producto de la dedicación, inmersión, y un juicioso archivo recopilado por el maestro e historiador Raúl Parra. Emprender la documentación, relato, escritura y análisis de esta historia, comprendiendo la totalidad del siglo XX desde la danza escénica (folclore, ballet y moderna-contemporánea); es una investigación titánica por no decir sobrehumana. La deuda está saldada y en Colombia contamos ahora con un megarelato de la historia de la danza.

Por supuesto, como el autor lo menciona, géneros y acontecimientos han quedado por fuera, pues a pesar de la amplia delimitación, toda investigación implica una selección. Sin embargo, esto nos invita a continuar el ejemplo de Raúl Parra, para indagar y traer a la luz los múltiples relatos de las historias de la danza en Colombia.

Revelaciones, es el alumbramiento de relaciones desconocidas o poco reconocidas; es la historia de los exiliados, de los que viajan a encontrar nuevos horizontes y conocimientos, de los que vuelven con la fuerza para hacer crecer la danza en Colombia. Es la danza de la soledad y la colectividad, de las iniciativas experimentales, de los que buscan su identidad, de poetizar un cuerpo colombiano, de encontrar nuestras raíces, de hacer enaltecer nuestra mezcla racial; de darnos un lugar en el cuerpo donde lo tradicional, lo moderno y el ballet se encuentran en aquello que se nombra como danza contemporánea en Colombia. Revelaciones es un libro que todo bailarín en Colombia debe leer para valorar su historia y a quienes hicieron y hacen parte de ella. 

Revelaciones, por Raúl Parra. Cortesía: Issuu – Ministerio de Cultura.

Contexto inicial

La modernidad llegó a Colombia de manera tardía. A comienzos del siglo XX, Colombia era un país rural, emergente, con una clase dirigente conservadora, de estrechas ideas sociales, marginalizando a los campesinos y a la clase obrera. Las élites de las “grandes ciudades” como Barranquilla, Bogotá, Medellín y Cali, gozaban del resplandor que les llegaba desde Europa. Las revistas ilustraban aquella Belle époque, los libros narraban historias fascinantes, la música llegaba también con las primeras transmisiones radiales y el cine; dando lugar a que ciertas costumbres comenzaran a cimentarse en aquellas clases enriquecidas.  Mientras tanto, Colombia un país que baila, las clases rurales y obreras continuaban celebrando con los ritmos tradicionales o folclor.

Las guerras derrumbaron el esplendor europeo y oleadas de inmigrantes llegaron a Latinoamérica. Con ellos, sus costumbres y tradiciones, las cuales tomamos prestadas inmediatamente como por ejemplo el ballet. La industria europea, se trasladó a Suramérica, y Colombia como país privilegiado por su ubicación estratégica gozó de la primacía. Con las industrias y la violencia en el campo, las ciudades fueron acordonadas por desplazados en busca de una mejor vida. Las barreras sociales se levantaron y la diferencia entre las clases baja y alta (como odiosamente las llaman en Colombia) estaban marcadas por sus costumbres. La primera, gozosa de sus tradiciones indígenas y afro; la segunda, imitando a los europeos. La danza fue entonces un buen escenario para distanciarse los unos de los otros. Sin embargo, artistas plásticos, literatos, músicos y bailarines; en búsqueda de una identidad colombiana y un regreso a las raíces indígenas y africanas, llevados por un impulso revolucionario, creyeron en el arte como medio de encuentro, de unión, de igualdad, de colombianidades.

Durante el siglo XX, ese será entonces el ritmo de encuentros, soledades, exilios, complicidades que los bailarines danzarán, en un vaivén entre lo externo que nos llegaba y la identidad interna de ¿quiénes somos?

Vea aquí la Línea del tiempo de la danza contemporánea en Colombia

Raúl Parra Gaitán

Nació en Santander. Estudió Licenciatura en Educación artística en CENDA. En Bogotá terminó sus estudios de bachillerato y alcanzó a cursas unos semestres en veterinaria, en la Universidad Nacional, donde pudo inscribirse en la escuela distrital de danza para estudiar con Delia Zapata y entonces se retiró de la universidad para dedicarse a la danza. Estudió con Jacinto Jaramillo. Luego con el regreso de Álvaro Restrepo a Bogotá, conoció la danza moderna. 

“En ese momento, Álvaro Restrepo, que estaba viviendo en Nueva York, vino a dar un taller y fuimos invitados a tomarlo. Con Álvaro empezamos a hacer Graham, Limón y técnicas modernas, era diferentísimo a lo que habíamos hecho de Duncan. Cuando conocimos la técnica Graham a todos se nos rayó el coco, Álvaro nos arañó la psiquis y encontramos una forma más fuerte de trabajar. La técnica Graham es mucho más estructurada, ofrece un desarrollo del cuerpo sistemático y una filosofía totalmente diferente. Después conocimos a Elizabeth Ozol, que llegó a la Escuela Distrital de Danza y que venía de Estados Unidos de la escuela de José Limón, eso fue en el ochenta y tres o el ochenta y cuatro, e hicimos Limón con ella durante un semestre. Volví a estudiar técnica Graham con Elsa Valbuena, la mujer de Fleming, quién había estudiado en Estados Unidos en la escuela de Martha Graham y tenía un grupo que se llamaba Gaudere.

Además de coreógrafo y bailarín, es un investigador de la historia de la danza en Colombia, con múltiples publicaciones. Su aporte ha permitido escribir esa danza efímera que nos va escapando de las manos.

“Es docente e investigador en historia y teoría de la danza, ha pertenecido a varias compañías de danza contemporánea como bailarín y como coreógrafo. Obtuvo la maestría en Estética e Historia del Arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (2012), la formación en Pedagogía de la danza contemporánea en el Centro Nacional de la Danza de París (2003), la Especialización (2005) y la Licencia (2001) en Artes del Espectáculo, mención danza de la Universidad París 8 (Francia) y la Licenciatura en Educación Artística de CENDA (1998) Como docente ha estado vinculado a la Escuela Nacional de Arte Dramático (1990-1992), la Academia Superior de Artes de Bogotá (1994-1998) y al programa Técnico profesional en Danza Contemporánea de CENDA (2004-2006) en el cual se ha desempeñado como Coordinador del programa y como tallerista en el programa del Ministerio de Cultura Formación de Formadores (2006-2012). Ha sido ganador de la Beca de investigación en danza del Ministerio de Cultura “Memorias de Cuerpo” (2008). De 2006 a 2010 es el coordinador de Artes Escénicas de la Facultad de Artes-ASAB de la Universidad Distrital, donde actualmente se desempeña como docente de planta”.

Portada y contraportada de Revelaciones. Cortesía: Raúl Parra Gaitán

Las historias de la danza en Colombia, se han ido escribiendo poco a poco. Cada investigador emprende una tarea vigorosa y a la vez exigente, porque la evidencia escasea y los archivos dispersos sin referencias obligan metodologías interpretativas más dispendiosas. 

Revelaciones, un siglo de la escena dancística colombiana, es un admirable y respetable texto, producto de la dedicación, inmersión, y un juicioso archivo recopilado por el maestro e historiador Raúl Parra. Emprender la documentación, relato, escritura y análisis de esta historia, comprendiendo la totalidad del siglo XX desde la danza escénica (folclore, ballet y moderna-contemporánea); es una investigación titánica por no decir sobrehumana. La deuda está saldada y en Colombia contamos ahora con un megarelato de la historia de la danza.

Por supuesto, como el autor lo menciona, géneros y acontecimientos han quedado por fuera, pues a pesar de la amplia delimitación, toda investigación implica una selección. Sin embargo, esto nos invita a continuar el ejemplo de Raúl Parra, para indagar y traer a la luz los múltiples relatos de las historias de la danza en Colombia.

Revelaciones, es el alumbramiento de relaciones desconocidas o poco reconocidas; es la historia de los exiliados, de los que viajan a encontrar nuevos horizontes y conocimientos, de los que vuelven con la fuerza para hacer crecer la danza en Colombia. Es la danza de la soledad y la colectividad, de las iniciativas experimentales, de los que buscan su identidad, de poetizar un cuerpo colombiano, de encontrar nuestras raíces, de hacer enaltecer nuestra mezcla racial; de darnos un lugar en el cuerpo donde lo tradicional, lo moderno y el ballet se encuentran en aquello que se nombra como danza contemporánea en Colombia. Revelaciones es un libro que todo bailarín en Colombia debe leer para valorar su historia y a quienes hicieron y hacen parte de ella. 

Revelaciones, por Raúl Parra. Cortesía: Issuu – Ministerio de Cultura.

Contexto inicial

La modernidad llegó a Colombia de manera tardía. A comienzos del siglo XX, Colombia era un país rural, emergente, con una clase dirigente conservadora, de estrechas ideas sociales, marginalizando a los campesinos y a la clase obrera. Las élites de las “grandes ciudades” como Barranquilla, Bogotá, Medellín y Cali, gozaban del resplandor que les llegaba desde Europa. Las revistas ilustraban aquella Belle époque, los libros narraban historias fascinantes, la música llegaba también con las primeras transmisiones radiales y el cine; dando lugar a que ciertas costumbres comenzaran a cimentarse en aquellas clases enriquecidas.  Mientras tanto, Colombia un país que baila, las clases rurales y obreras continuaban celebrando con los ritmos tradicionales o folclor.

Las guerras derrumbaron el esplendor europeo y oleadas de inmigrantes llegaron a Latinoamérica. Con ellos, sus costumbres y tradiciones, las cuales tomamos prestadas inmediatamente como por ejemplo el ballet. La industria europea, se trasladó a Suramérica, y Colombia como país privilegiado por su ubicación estratégica gozó de la primacía. Con las industrias y la violencia en el campo, las ciudades fueron acordonadas por desplazados en busca de una mejor vida. Las barreras sociales se levantaron y la diferencia entre las clases baja y alta (como odiosamente las llaman en Colombia) estaban marcadas por sus costumbres. La primera, gozosa de sus tradiciones indígenas y afro; la segunda, imitando a los europeos. La danza fue entonces un buen escenario para distanciarse los unos de los otros. Sin embargo, artistas plásticos, literatos, músicos y bailarines; en búsqueda de una identidad colombiana y un regreso a las raíces indígenas y africanas, llevados por un impulso revolucionario, creyeron en el arte como medio de encuentro, de unión, de igualdad, de colombianidades.

Durante el siglo XX, ese será entonces el ritmo de encuentros, soledades, exilios, complicidades que los bailarines danzarán, en un vaivén entre lo externo que nos llegaba y la identidad interna de ¿quiénes somos?

Vea aquí la Línea del tiempo de la danza contemporánea en Colombia

Raúl Parra Gaitán

Nació en Santander. Estudió Licenciatura en Educación artística en CENDA. En Bogotá terminó sus estudios de bachillerato y alcanzó a cursas unos semestres en veterinaria, en la Universidad Nacional, donde pudo inscribirse en la escuela distrital de danza para estudiar con Delia Zapata y entonces se retiró de la universidad para dedicarse a la danza. Estudió con Jacinto Jaramillo. Luego con el regreso de Álvaro Restrepo a Bogotá, conoció la danza moderna. 

“En ese momento, Álvaro Restrepo, que estaba viviendo en Nueva York, vino a dar un taller y fuimos invitados a tomarlo. Con Álvaro empezamos a hacer Graham, Limón y técnicas modernas, era diferentísimo a lo que habíamos hecho de Duncan. Cuando conocimos la técnica Graham a todos se nos rayó el coco, Álvaro nos arañó la psiquis y encontramos una forma más fuerte de trabajar. La técnica Graham es mucho más estructurada, ofrece un desarrollo del cuerpo sistemático y una filosofía totalmente diferente. Después conocimos a Elizabeth Ozol, que llegó a la Escuela Distrital de Danza y que venía de Estados Unidos de la escuela de José Limón, eso fue en el ochenta y tres o el ochenta y cuatro, e hicimos Limón con ella durante un semestre. Volví a estudiar técnica Graham con Elsa Valbuena, la mujer de Fleming, quién había estudiado en Estados Unidos en la escuela de Martha Graham y tenía un grupo que se llamaba Gaudere.

Además de coreógrafo y bailarín, es un investigador de la historia de la danza en Colombia, con múltiples publicaciones. Su aporte ha permitido escribir esa danza efímera que nos va escapando de las manos.

“Es docente e investigador en historia y teoría de la danza, ha pertenecido a varias compañías de danza contemporánea como bailarín y como coreógrafo. Obtuvo la maestría en Estética e Historia del Arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (2012), la formación en Pedagogía de la danza contemporánea en el Centro Nacional de la Danza de París (2003), la Especialización (2005) y la Licencia (2001) en Artes del Espectáculo, mención danza de la Universidad París 8 (Francia) y la Licenciatura en Educación Artística de CENDA (1998) Como docente ha estado vinculado a la Escuela Nacional de Arte Dramático (1990-1992), la Academia Superior de Artes de Bogotá (1994-1998) y al programa Técnico profesional en Danza Contemporánea de CENDA (2004-2006) en el cual se ha desempeñado como Coordinador del programa y como tallerista en el programa del Ministerio de Cultura Formación de Formadores (2006-2012). Ha sido ganador de la Beca de investigación en danza del Ministerio de Cultura “Memorias de Cuerpo” (2008). De 2006 a 2010 es el coordinador de Artes Escénicas de la Facultad de Artes-ASAB de la Universidad Distrital, donde actualmente se desempeña como docente de planta”.

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Revista Paso al Paso, 2020. ISSN: 2711-4783 (En línea)

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