Soul Dancers

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.
Por: Ana Elisa Echeverri*, Corporación Muevelopayá**.

El programa de becas de la Corporación Muevelopayá surge en el año 2013 con el fin de desarrollar en sus alumnos habilidades creativas para la vida, a través del afianzamiento y el desarrollo de la confianza en sí mismos, la disciplina y el manejo del cuerpo como medio para lograr sus metas, y así encontrar en la práctica de la danza una pasión y una alternativa de vida. Hasta ahora se han otorgado más de 300 becas para estudiar danza en la escuela Villadanza, a niños, niñas y jóvenes de zonas estratificadas como 1, 2 y 3 de la ciudad de Medellín. Actualmente cuenta con el apoyo de la Fundación canadiense Soul Dancers Charity, la Escuela Villadanza y el Ministerio de Cultura.

Una Pregunta

Nuestro proyecto pedagógico parte de la pregunta por la relación entre la creatividad y la técnica, con el objetivo de replantear metodologías tradicionales para desarrollar experiencias estéticas que formen bailarines capaces de enfrentar la creación desde las primeras etapas del aprendizaje y a la vez elaborar una metodología que pueda ser utilizada transversalmente en la enseñanza de las diferentes técnicas de danza, con las variaciones que requiera cada lenguaje particular (danza contemporánea, clásica, urbana, tradicional, etc.).

La relación que se genera en la enseñanza de la danza, entre el cuerpo y el entorno social, ha sido el eje para la construcción de nuestra metodología. Rudolf Laban, en su libro Danza educativa moderna, parte de la pregunta por la relación entre la danza y los aspectos sociales e históricos del lugar donde acontece el proceso de formación artística, porque “la herencia total del arte del movimiento a lo largo de la historia es tan escasa que difícilmente se le puede ocurrir al gran público que existe una relación entre los cambios en la vida social y la danza”[1].

Laban señala la relación, ya desde principios del siglo XX, entre los cambios producidos en el orden social y las formas del arte. Atendiendo a la condición efímera de la danza nos formulamos las siguientes preguntas: ¿Cómo en la danza y en su transmisión es totalmente relevante el contexto histórico y social en el cual se desarrolla? ¿Cómo se genera una relación de ida y vuelta entre el desarrollo de lo social y el arte del movimiento?

El contexto social es a la vez el gestor de la cultura, cultiva los cuerpos que la manifiestan. Es por esto que nos cuestionamos sobre las maneras en que abordamos esta relación cuerpo-cultura, lo cual nos conduce a buscar una pedagogía que otorgue herramientas para que cada persona se desarrolle autónomamente con un criterio estético y una consciencia social, ya que por medio del cuerpo nos relacionamos y expresamos un sentido social. “El cuidado físico atañe a la inversión en el cuerpo; su conducta lo sitúa en el campo de la percepción social. Este último aspecto no consiste en practicar ciertos movimientos para obtener un resultado específico, sino en la conjunción de movimientos, palabras, y actitudes que evidencian la condición social y moral de una persona. Este cuerpo vive en comunión con el alma, representa toda la identidad individual y traduce valores sociales: a la vez que refleja a la persona y su posición social, descubre la valoración que hace de ella la sociedad” (Bordieu, 1977).[2]

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá.

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.

Es imposible no reconocer las implicaciones sociales implícitas en cualquier tipo de educación corporal; mucho más en nuestro caso, en la enseñanza de la danza. Por esta razón, nuestra propuesta pedagógica parte de la necesidad de enfrentar la complejidad de la vida actual, y del deseo de pensar nuevas realidades con y para los jóvenes a partir de la experiencia creativa de la danza. Esto nos revela la conexión existente entre la imagen corporal propia de una sociedad y su respuesta en la práctica artística y en las diferentes maneras de transmisión a las que apunta esa idea de cuerpo y cómo ese cuerpo se puede abordar desde los movimientos más simples, de una manera novedosa, innovadora, es decir, creativa.

“El individuo moderno es aquel que cuestiona su historia y piensa, imagina y acomete su propia constitución y transformación, y lo hace en buena parte en el cuerpo, con el cuerpo y mediante el cuerpo”[3]. Creemos en la importancia de situar cualquier transmisión de valores desde una realidad histórica moderna, al mismo tiempo emancipada y emancipadora; en que a través de la liberación de la imaginación se logra consolidar una imagen propia desde la realidad, que se convierte en una búsqueda constante de nuevas maneras de hacer. Es en ese sentido que entendemos el concepto de creatividad. Por lo tanto, para la Corporación Muevelopayá es una reflexión y un reto constante si queremos formar para la libertad, para la felicidad, para la autoconciencia del cuerpo y del ser.

Un cuerpo pensante vs. un cuerpo objeto

Al reconocer las relaciones e imágenes del cuerpo que se han popularizado en la ciudad de Medellín, por ejemplo las cirugías estéticas como búsqueda de “atracción” y de un ideal de belleza o la proliferación de turismo sexual, no podemos continuar sin cuestionarnos al momento de pensar en la manera en que enseñamos la danza. Es entonces cuando emerge la reflexión sobre estos cuerpos cada vez más hiper-desarrollados, pero que al parecer generan mentalidades subdesarrolladas, pues más allá de vivenciar la danza como un fin para crecer –como individuos autónomos, creativos y con un sentido crítico– se practica la danza como un fin para hacer parte de una industria de entretenimiento.

¿Cuál es entonces nuestro deber como pedagogos en este contexto social? Una práctica de la danza repetitiva y mimética que siempre tiene puestos los ojos en ideales de belleza exógenos o que exotiza (erotiza) lo propio, deriva en un producto de consumo para turistas ávidos de experiencias superficiales, recreativas, o en un objeto de consumo para una sociedad que se deleita en la exteriorización de las formas corporales y equívocamente las lee como cánones de belleza; prácticas que subestiman el desarrollo del ser humano como ser pensante y libre. No conduce a una realización sino de hechos corporales, proezas y destrezas técnicas que a largo plazo no enriquecen ni posibilitan una reflexión propia y por lo tanto una construcción de valores estéticos y culturales. En este punto ha sido iluminador el libro de la maestra argentina Alicia Muñoz, Cuerpos amaestrados vs. Cuerpos inteligentes[4], y la forma en que este texto revalora y resignifica el papel del docente en la medida en que es él quien se encarga de proveer de manera artística las herramientas de lo que será ese aprendizaje creativo.

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.

Partimos del hecho de que el maestro de danza se plantea a sí mismo la enseñanza de cualquier técnica de manera artística, según lo cual ni el docente ni el estudiante son seres pasivos transmitiendo/recibiendo información. Son, por el contrario, seres en constante cambio y que se reconocen y reconocen en el otro el valor de su saber. “Aprender es comprender, adquirir habilidad para resolver situaciones inéditas”[4]. Se aprende entonces de manera creativa; cuando se imita, se memoriza, no hay una comprensión y por lo tanto no hay un aprendizaje real. Cuando se desconoce el saber del otro –aunque en este caso sea el alumno– no hay una comunicación en un doble sentido y la habilidad para resolver desde la comprensión queda bloqueada en la respuesta automática, la cual nunca podrá ser creativa, ya que el aprendizaje implica procesos de autoconocimiento e interpretación.

Tomado de: Innovación y creatividad en la enseñanza musical[5]

En este sentido, para la Corporación Muevelopayá ha sido de vital importancia construir una metodología sobre las premisas del desarrollo de las capacidades de cada individuo, todo lo contrario de la enajenación y la alienación: danzar y desarrollarse como personas autónomas y críticas de su contexto social e histórico, haciendo de este aprendizaje una experiencia creativa en sí misma.

Creatividad, capacidades humanas, desarrollo social

Creamos una metodología que es una búsqueda lejos de la producción en serie; en la cual el error es en sí mismo considerado un aprendizaje; en la que se potencian las capacidades artísticas propias de cada individuo y somos guiados siempre por un enfoque estético claro y consciente de una postura crítica ante nuestro contexto: una búsqueda consciente del desarrollo de la libertad humana. En cualquier ámbito en el que la enseñanza se enfoque desde la confianza y la perspectiva de la autonomía, su resultado final será siempre el de la libertad del pensamiento –y en nuestro caso, también del cuerpo–. En este sentido las decisiones estéticas estarán acompañadas de la consciencia y la crítica para generar un arte original y propio que no tenga que acudir a muletillas y gustos del colonialismo tardío, ni a los oportunistas discursos de las inclusiones sociales, sino a un arte de la danza que cree conceptos, ideas, imágenes y problemáticas propias, un arte de la danza capaz de defenderse en cualquier ámbito estético, porque la belleza es en sí misma un acto de resistencia.

El concepto de “desarrollo de las capacidades” de la filósofa norteamericana Martha Nussbaum nos ha guiado en la construcción de esta metodología, que nos atrevemos a llamar “creativa”. Partimos de la pregunta que se hace Nussbaum: “¿Qué es capaz de hacer y de ser cada persona?”[i]. Esta pregunta es planteada, en nuestro caso, en el contexto de las oportunidades y de la libertad y en cualquier proceso de enseñanza significativa. Darle la posibilidad al sujeto involucrado en este proceso de hacer una libre elección –que parta de una oportunidad generosa y rigurosa con el quehacer propio de cada disciplina, en este caso, una oportunidad en el campo del arte– y que por lo tanto involucre directamente la capacidad creativa del ser humano, es el pilar fundamental de una vida digna, según la autora. Por lo tanto, desde nuestro campo, para desarrollar esa vida digna, es fundamental la formación de seres autónomos.

Además, es necesario comprender las capacidades formativas de una disciplina como la danza no sólo en términos físicos y corporales, sino desde sus potenciales cognitivos, afectivos y sociales. Como estrategia educativa, la formación en danza debe tener una mirada abierta y conjunta al mismo tiempo, pues más allá de ofrecer actividades que desarrollen destrezas en una técnica en particular, es necesario que estas destrezas funcionen como un espacio para el descubrimiento, conocimiento y reconocimiento de las potencialidades personales y también de las capacidades de comunicación, estéticas y de desarrollo social. Es decir, que no sea un hecho aislado sino una formación propia del carácter y la autonomía de cada persona y su conciencia como ciudadano que participa y vive en un contexto social actual.

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.

Por estas razones reconocemos el lugar de la danza en la educación desde múltiples dimensiones. En la dimensión intelectual, por ejemplo, es posible reconocer la manera en que las habilidades motrices facilitan una relación con el medio ambiente y la sociedad. Es el caso de las relaciones espacio-temporales que implica el movimiento, y en las cuales aparecen implícitas habilidades de abstracción matemática y lingüísticas –comprender conceptos como arriba/abajo, rápido/lento, lejos/cerca fuerte/débil–. En la medida que estos conceptos pasan por el cuerpo, experimentados físicamente y no solo interpretados intelectualmente, conducen a una conciencia que potencia un sinnúmero de posibilidades tanto corporales como abstractas. Se trata de estimular la capacidad mental desde una experiencia concreta, como lo es lo corporal, para que ésta observe, descubra, compare, analice y transforme, es decir, desarrolle capacidades creativas. En esa medida este aprendizaje puede ser implementado en cualquier ámbito de la vida.

Este proyecto pedagógico está planteado como acompañamiento más que como imposición. En consecuencia, nuestro interés es vivenciar procesos de reconocimiento y autoconocimiento corporal y mental, a través del hacer mismo de la danza.

“El objetivo de la danza en la educación es lograr el efecto benéfico de la actividad creadora del baile sobre la personalidad”.

-Martha Nussbaum

Tenemos la confianza de que la educación por la danza en cualquier contexto social provee elementos de disciplina, autocuidado y confianza, aspectos necesarios e ineludibles en la manera de enfrentar el desarrollo como seres comprometidos con los procesos vitales propios. La constancia y la repetición, características fundamentales del trabajo corporal en danza permiten el reconocimiento de la disciplina y la responsabilidad; implícitos en logros técnicos que se traducen en logros actitudinales/mentales, generan una relación de empoderamiento y autoestima con el propio cuerpo y con el de los demás, valores que favorecen a la convivencia y el desarrollo humano.

En la Corporación Muevelopayá apostamos por procesos pedagógicos que propicien el diálogo entre la creatividad y la técnica por medio de didácticas lúdicas que exploren la imaginación y la creación colectiva. En ellas convergen metodologías que parten de la exploración, la improvisación, la búsqueda de lenguajes de movimiento innovadores y de las diferentes maneras de relacionarlos y amalgamarlos y transformar lo conocido en novedoso. Nuestra metodología propone una participación activa del individuo en el colectivo y es así como buscamos experiencias técnico-creativas en pro del grupo, que permiten integrar y desarrollar simultáneamente, habilidades disciplinares, psicomotrices y sociales.

Entonces, la pregunta que siempre está presente es cuáles son nuestros conceptos sobre el cuerpo, la danza y la sociedad, que nos permitan construir una metodología a partir de la capacidad creativa del ser humano y que nos conduzcan a ese puerto inestable que se llama libertad.

Referencias

[1] Laban, Rudolf (1989). Danza Educativa Moderna. Editorial Paidós Barcelona. Pág. 14.

[2] Citado por PEDRAZA, Zandra (1999). En Cuerpo y alma: visiones del progreso y de la felicidad. Universidad de los Andes, Bogotá. Pág. 59.

[3] PEDRAZA, Zandra (1999). En Cuerpo y alma: visiones del progreso y de la felicidad. Universidad de los Andes, Bogotá. Pág. 59.

[4] MUÑOZ, Alicia (2011). Cuerpos Amaestrados vs Cuerpos inteligentes. Ed. Balletin Dance didáctico. Vol 6. Buenos Aires.

[5] GARCIA, Calero Pilar y ESTEBARANZ, Araceli García (2005). Innovación y creatividad en la enseñanza musical. Ediciones Octaedro, Barcelona. Pág. 219.

[6] Nussbaum, Martha (2012). Crear Capacidades, propuesta para el desarrollo humano. Paidós, España. Pág. 38.

[7] Laban, Rudolf (1987). El dominio del movimiento. Fundamentos, Madrid. Pág. 112.

*Ana Elisa Echeverri
Filósofa de la Universidad de Antioquia, DEA en Historia del Arte de la Universidad de Barcelona. Estudió ballet clásico desde los 10 años de edad, ha sido docente en diferentes academias de danza en Medellín y Barcelona desde 1990. Fundadora y directora de la academia Villadanza desde 2006. Ha publicado diversos artículos sobre historia y teoría de la danza y es investigadora activa sobre temas de la danza. Desde 2002 hasta 2010 fue docente de la Licenciatura en Danza de la Universidad de Antioquia, ha sido Par Académico del Ministerio de Educación de Educación. Ha ganado beca de creación de la Alcaldía de Medellín con la obra Encuentros en 2009. Miembro de la Corporación Muevelopayá.
**Corporación Muevelopayá
La Corporación Muevelopayá ha trabajado como colectivo desde el año 2007, impulsando la danza a través de talleres y encuentros de improvisación, muestras de danza y videodanza. Fue la entidad operadora del programa de Becas de la Red de Danza, ciudad de Medellín (2013-2017). Tiene convenio con la academia Villadanza y la Fundación Canadiense Soul Dancers Charity para desarrollar sus programas de formación. Se convierte en persona jurídica con registro en Cámara de Comercio desde el año 2011. En el año 2018 es ganadora del programa Apoyos Concertados de la Alcaldía de Medellín y, en 2019, del programa Apoyos Concertados del Ministerio de Cultura como también de Iberescena.

Soul Dancers

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.
Por: Ana Elisa Echeverri*, Corporación Muevelopayá**.

El programa de becas de la Corporación Muevelopayá surge en el año 2013 con el fin de desarrollar en sus alumnos habilidades creativas para la vida, a través del afianzamiento y el desarrollo de la confianza en sí mismos, la disciplina y el manejo del cuerpo como medio para lograr sus metas, y así encontrar en la práctica de la danza una pasión y una alternativa de vida. Hasta ahora se han otorgado más de 300 becas para estudiar danza en la escuela Villadanza, a niños, niñas y jóvenes de zonas estratificadas como 1, 2 y 3 de la ciudad de Medellín. Actualmente cuenta con el apoyo de la Fundación canadiense Soul Dancers Charity, la Escuela Villadanza y el Ministerio de Cultura.

Una Pregunta

Nuestro proyecto pedagógico parte de la pregunta por la relación entre la creatividad y la técnica, con el objetivo de replantear metodologías tradicionales para desarrollar experiencias estéticas que formen bailarines capaces de enfrentar la creación desde las primeras etapas del aprendizaje y a la vez elaborar una metodología que pueda ser utilizada transversalmente en la enseñanza de las diferentes técnicas de danza, con las variaciones que requiera cada lenguaje particular (danza contemporánea, clásica, urbana, tradicional, etc.).

La relación que se genera en la enseñanza de la danza, entre el cuerpo y el entorno social, ha sido el eje para la construcción de nuestra metodología. Rudolf Laban, en su libro Danza educativa moderna, parte de la pregunta por la relación entre la danza y los aspectos sociales e históricos del lugar donde acontece el proceso de formación artística, porque “la herencia total del arte del movimiento a lo largo de la historia es tan escasa que difícilmente se le puede ocurrir al gran público que existe una relación entre los cambios en la vida social y la danza”[1].

Laban señala la relación, ya desde principios del siglo XX, entre los cambios producidos en el orden social y las formas del arte. Atendiendo a la condición efímera de la danza nos formulamos las siguientes preguntas: ¿Cómo en la danza y en su transmisión es totalmente relevante el contexto histórico y social en el cual se desarrolla? ¿Cómo se genera una relación de ida y vuelta entre el desarrollo de lo social y el arte del movimiento?

El contexto social es a la vez el gestor de la cultura, cultiva los cuerpos que la manifiestan. Es por esto que nos cuestionamos sobre las maneras en que abordamos esta relación cuerpo-cultura, lo cual nos conduce a buscar una pedagogía que otorgue herramientas para que cada persona se desarrolle autónomamente con un criterio estético y una consciencia social, ya que por medio del cuerpo nos relacionamos y expresamos un sentido social. “El cuidado físico atañe a la inversión en el cuerpo; su conducta lo sitúa en el campo de la percepción social. Este último aspecto no consiste en practicar ciertos movimientos para obtener un resultado específico, sino en la conjunción de movimientos, palabras, y actitudes que evidencian la condición social y moral de una persona. Este cuerpo vive en comunión con el alma, representa toda la identidad individual y traduce valores sociales: a la vez que refleja a la persona y su posición social, descubre la valoración que hace de ella la sociedad” (Bordieu, 1977).[2]

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá.

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.

Es imposible no reconocer las implicaciones sociales implícitas en cualquier tipo de educación corporal; mucho más en nuestro caso, en la enseñanza de la danza. Por esta razón, nuestra propuesta pedagógica parte de la necesidad de enfrentar la complejidad de la vida actual, y del deseo de pensar nuevas realidades con y para los jóvenes a partir de la experiencia creativa de la danza. Esto nos revela la conexión existente entre la imagen corporal propia de una sociedad y su respuesta en la práctica artística y en las diferentes maneras de transmisión a las que apunta esa idea de cuerpo y cómo ese cuerpo se puede abordar desde los movimientos más simples, de una manera novedosa, innovadora, es decir, creativa.

“El individuo moderno es aquel que cuestiona su historia y piensa, imagina y acomete su propia constitución y transformación, y lo hace en buena parte en el cuerpo, con el cuerpo y mediante el cuerpo”[3]. Creemos en la importancia de situar cualquier transmisión de valores desde una realidad histórica moderna, al mismo tiempo emancipada y emancipadora; en que a través de la liberación de la imaginación se logra consolidar una imagen propia desde la realidad, que se convierte en una búsqueda constante de nuevas maneras de hacer. Es en ese sentido que entendemos el concepto de creatividad. Por lo tanto, para la Corporación Muevelopayá es una reflexión y un reto constante si queremos formar para la libertad, para la felicidad, para la autoconciencia del cuerpo y del ser.

Un cuerpo pensante vs. un cuerpo objeto

Al reconocer las relaciones e imágenes del cuerpo que se han popularizado en la ciudad de Medellín, por ejemplo las cirugías estéticas como búsqueda de “atracción” y de un ideal de belleza o la proliferación de turismo sexual, no podemos continuar sin cuestionarnos al momento de pensar en la manera en que enseñamos la danza. Es entonces cuando emerge la reflexión sobre estos cuerpos cada vez más hiper-desarrollados, pero que al parecer generan mentalidades subdesarrolladas, pues más allá de vivenciar la danza como un fin para crecer –como individuos autónomos, creativos y con un sentido crítico– se practica la danza como un fin para hacer parte de una industria de entretenimiento.

¿Cuál es entonces nuestro deber como pedagogos en este contexto social? Una práctica de la danza repetitiva y mimética que siempre tiene puestos los ojos en ideales de belleza exógenos o que exotiza (erotiza) lo propio, deriva en un producto de consumo para turistas ávidos de experiencias superficiales, recreativas, o en un objeto de consumo para una sociedad que se deleita en la exteriorización de las formas corporales y equívocamente las lee como cánones de belleza; prácticas que subestiman el desarrollo del ser humano como ser pensante y libre. No conduce a una realización sino de hechos corporales, proezas y destrezas técnicas que a largo plazo no enriquecen ni posibilitan una reflexión propia y por lo tanto una construcción de valores estéticos y culturales. En este punto ha sido iluminador el libro de la maestra argentina Alicia Muñoz, Cuerpos amaestrados vs. Cuerpos inteligentes[4], y la forma en que este texto revalora y resignifica el papel del docente en la medida en que es él quien se encarga de proveer de manera artística las herramientas de lo que será ese aprendizaje creativo.

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.

Partimos del hecho de que el maestro de danza se plantea a sí mismo la enseñanza de cualquier técnica de manera artística, según lo cual ni el docente ni el estudiante son seres pasivos transmitiendo/recibiendo información. Son, por el contrario, seres en constante cambio y que se reconocen y reconocen en el otro el valor de su saber. “Aprender es comprender, adquirir habilidad para resolver situaciones inéditas”[4]. Se aprende entonces de manera creativa; cuando se imita, se memoriza, no hay una comprensión y por lo tanto no hay un aprendizaje real. Cuando se desconoce el saber del otro –aunque en este caso sea el alumno– no hay una comunicación en un doble sentido y la habilidad para resolver desde la comprensión queda bloqueada en la respuesta automática, la cual nunca podrá ser creativa, ya que el aprendizaje implica procesos de autoconocimiento e interpretación.

Tomado de: Innovación y creatividad en la enseñanza musical[5]

En este sentido, para la Corporación Muevelopayá ha sido de vital importancia construir una metodología sobre las premisas del desarrollo de las capacidades de cada individuo, todo lo contrario de la enajenación y la alienación: danzar y desarrollarse como personas autónomas y críticas de su contexto social e histórico, haciendo de este aprendizaje una experiencia creativa en sí misma.

Creatividad, capacidades humanas, desarrollo social

Creamos una metodología que es una búsqueda lejos de la producción en serie; en la cual el error es en sí mismo considerado un aprendizaje; en la que se potencian las capacidades artísticas propias de cada individuo y somos guiados siempre por un enfoque estético claro y consciente de una postura crítica ante nuestro contexto: una búsqueda consciente del desarrollo de la libertad humana. En cualquier ámbito en el que la enseñanza se enfoque desde la confianza y la perspectiva de la autonomía, su resultado final será siempre el de la libertad del pensamiento –y en nuestro caso, también del cuerpo–. En este sentido las decisiones estéticas estarán acompañadas de la consciencia y la crítica para generar un arte original y propio que no tenga que acudir a muletillas y gustos del colonialismo tardío, ni a los oportunistas discursos de las inclusiones sociales, sino a un arte de la danza que cree conceptos, ideas, imágenes y problemáticas propias, un arte de la danza capaz de defenderse en cualquier ámbito estético, porque la belleza es en sí misma un acto de resistencia.

El concepto de “desarrollo de las capacidades” de la filósofa norteamericana Martha Nussbaum nos ha guiado en la construcción de esta metodología, que nos atrevemos a llamar “creativa”. Partimos de la pregunta que se hace Nussbaum: “¿Qué es capaz de hacer y de ser cada persona?”[i]. Esta pregunta es planteada, en nuestro caso, en el contexto de las oportunidades y de la libertad y en cualquier proceso de enseñanza significativa. Darle la posibilidad al sujeto involucrado en este proceso de hacer una libre elección –que parta de una oportunidad generosa y rigurosa con el quehacer propio de cada disciplina, en este caso, una oportunidad en el campo del arte– y que por lo tanto involucre directamente la capacidad creativa del ser humano, es el pilar fundamental de una vida digna, según la autora. Por lo tanto, desde nuestro campo, para desarrollar esa vida digna, es fundamental la formación de seres autónomos.

Además, es necesario comprender las capacidades formativas de una disciplina como la danza no sólo en términos físicos y corporales, sino desde sus potenciales cognitivos, afectivos y sociales. Como estrategia educativa, la formación en danza debe tener una mirada abierta y conjunta al mismo tiempo, pues más allá de ofrecer actividades que desarrollen destrezas en una técnica en particular, es necesario que estas destrezas funcionen como un espacio para el descubrimiento, conocimiento y reconocimiento de las potencialidades personales y también de las capacidades de comunicación, estéticas y de desarrollo social. Es decir, que no sea un hecho aislado sino una formación propia del carácter y la autonomía de cada persona y su conciencia como ciudadano que participa y vive en un contexto social actual.

Programa de Becas, Corporación Muevelopayá. Fotografía: Yohan López.

Por estas razones reconocemos el lugar de la danza en la educación desde múltiples dimensiones. En la dimensión intelectual, por ejemplo, es posible reconocer la manera en que las habilidades motrices facilitan una relación con el medio ambiente y la sociedad. Es el caso de las relaciones espacio-temporales que implica el movimiento, y en las cuales aparecen implícitas habilidades de abstracción matemática y lingüísticas –comprender conceptos como arriba/abajo, rápido/lento, lejos/cerca fuerte/débil–. En la medida que estos conceptos pasan por el cuerpo, experimentados físicamente y no solo interpretados intelectualmente, conducen a una conciencia que potencia un sinnúmero de posibilidades tanto corporales como abstractas. Se trata de estimular la capacidad mental desde una experiencia concreta, como lo es lo corporal, para que ésta observe, descubra, compare, analice y transforme, es decir, desarrolle capacidades creativas. En esa medida este aprendizaje puede ser implementado en cualquier ámbito de la vida.

Este proyecto pedagógico está planteado como acompañamiento más que como imposición. En consecuencia, nuestro interés es vivenciar procesos de reconocimiento y autoconocimiento corporal y mental, a través del hacer mismo de la danza.

“El objetivo de la danza en la educación es lograr el efecto benéfico de la actividad creadora del baile sobre la personalidad”.

-Martha Nussbaum

Tenemos la confianza de que la educación por la danza en cualquier contexto social provee elementos de disciplina, autocuidado y confianza, aspectos necesarios e ineludibles en la manera de enfrentar el desarrollo como seres comprometidos con los procesos vitales propios. La constancia y la repetición, características fundamentales del trabajo corporal en danza permiten el reconocimiento de la disciplina y la responsabilidad; implícitos en logros técnicos que se traducen en logros actitudinales/mentales, generan una relación de empoderamiento y autoestima con el propio cuerpo y con el de los demás, valores que favorecen a la convivencia y el desarrollo humano.

En la Corporación Muevelopayá apostamos por procesos pedagógicos que propicien el diálogo entre la creatividad y la técnica por medio de didácticas lúdicas que exploren la imaginación y la creación colectiva. En ellas convergen metodologías que parten de la exploración, la improvisación, la búsqueda de lenguajes de movimiento innovadores y de las diferentes maneras de relacionarlos y amalgamarlos y transformar lo conocido en novedoso. Nuestra metodología propone una participación activa del individuo en el colectivo y es así como buscamos experiencias técnico-creativas en pro del grupo, que permiten integrar y desarrollar simultáneamente, habilidades disciplinares, psicomotrices y sociales.

Entonces, la pregunta que siempre está presente es cuáles son nuestros conceptos sobre el cuerpo, la danza y la sociedad, que nos permitan construir una metodología a partir de la capacidad creativa del ser humano y que nos conduzcan a ese puerto inestable que se llama libertad.

Referencias

[1] Laban, Rudolf (1989). Danza Educativa Moderna. Editorial Paidós Barcelona. Pág. 14.

[2] Citado por PEDRAZA, Zandra (1999). En Cuerpo y alma: visiones del progreso y de la felicidad. Universidad de los Andes, Bogotá. Pág. 59.

[3] PEDRAZA, Zandra (1999). En Cuerpo y alma: visiones del progreso y de la felicidad. Universidad de los Andes, Bogotá. Pág. 59.

[4] MUÑOZ, Alicia (2011). Cuerpos Amaestrados vs Cuerpos inteligentes. Ed. Balletin Dance didáctico. Vol 6. Buenos Aires.

[5] GARCIA, Calero Pilar y ESTEBARANZ, Araceli García (2005). Innovación y creatividad en la enseñanza musical. Ediciones Octaedro, Barcelona. Pág. 219.

[6] Nussbaum, Martha (2012). Crear Capacidades, propuesta para el desarrollo humano. Paidós, España. Pág. 38.

[7] Laban, Rudolf (1987). El dominio del movimiento. Fundamentos, Madrid. Pág. 112.

*Ana Elisa Echeverri
Filósofa de la Universidad de Antioquia, DEA en Historia del Arte de la Universidad de Barcelona. Estudió ballet clásico desde los 10 años de edad, ha sido docente en diferentes academias de danza en Medellín y Barcelona desde 1990. Fundadora y directora de la academia Villadanza desde 2006. Ha publicado diversos artículos sobre historia y teoría de la danza y es investigadora activa sobre temas de la danza. Desde 2002 hasta 2010 fue docente de la Licenciatura en Danza de la Universidad de Antioquia, ha sido Par Académico del Ministerio de Educación de Educación. Ha ganado beca de creación de la Alcaldía de Medellín con la obra Encuentros en 2009. Miembro de la Corporación Muevelopayá.
**Corporación Muevelopayá
La Corporación Muevelopayá ha trabajado como colectivo desde el año 2007, impulsando la danza a través de talleres y encuentros de improvisación, muestras de danza y videodanza. Fue la entidad operadora del programa de Becas de la Red de Danza, ciudad de Medellín (2013-2017). Tiene convenio con la academia Villadanza y la Fundación Canadiense Soul Dancers Charity para desarrollar sus programas de formación. Se convierte en persona jurídica con registro en Cámara de Comercio desde el año 2011. En el año 2018 es ganadora del programa Apoyos Concertados de la Alcaldía de Medellín y, en 2019, del programa Apoyos Concertados del Ministerio de Cultura como también de Iberescena.

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Revista Paso al Paso, 2019.

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